Los bisnietos de Keynes

Fernando Salgado
Fernando Salgado LA QUILLA

OPINIÓN

El movimiento obrero irrumpió en torno a una reivindicación central: la jornada laboral de ocho horas. Las revueltas iniciadas el 1 de mayo de 1886 paralizaron 12.000 fábricas en Estados Unidos. La represión fue feroz y cinco sindicalistas -los mártires de Chicago- fueron ahorcados a las puertas de una fábrica. Pero los obreros, a fuerza de sangre, sudor y lágrimas, acabaron por conquistar el derecho que reclamaban.

El 10 de junio de 1930, John Maynard Keynes, el economista británico que ha desplazado a Marx de la mesilla de noche de la izquierda -signo claro de la derechización de los tiempos-, pronunció una histórica conferencia en Madrid. La tituló Las posibilidades económicas de nuestros nietos. La Gran Depresión hacía estragos y Keynes quiso levantar el espinazo al auditorio con dos profecías rezumantes de optimismo: la riqueza, cuyo crecimiento anual medio cifraba en el 2 %, se multiplicaría por 7,5 en cien años, lo que permitiría reducir la jornada laboral a tres horas diarias (15 horas a la semana). Sus nietos, redimidos de la esclavitud que impone la conquista del pan, podrían al fin cultivar y desarrollar los huertos del espíritu.

Asombra observar cómo se está cumpliendo, casi milimétricamente, la primera profecía de Keynes. Lo certificarán nuestros hijos -los bisnietos de Keynes- cuando llegue el año 2030, el horizonte del pronóstico. Incluso es posible que el célebre economista se quedase corto. En España, por ejemplo, el PIB per cápita se multiplicó por 6,5 en los 62 años que median entre 1950 y 2012. Pero asombra igualmente comprobar cómo la segunda parte de la profecía, la consecuencia lógica, no se cumplirá ni por asomo. Por una sencilla razón: la productividad obró el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, pero estos se los apropian unos cuantos comensales.

Y así llegamos a este Primero de Mayo. Cómo ha cambiado la historia. Los trabajadores ya no reclaman una reducción de la jornada laboral, sino un puesto de trabajo a tiempo completo. El empleado ocasional demanda más horas para sobrevivir. Los jóvenes españoles, de quienes se dice que conforman la generación más preparada de la historia, solo piden una oportunidad para demostrarlo. España, Grecia y Rumanía son los países de Europa donde, según la OIT, existe más gente joven en riesgo de pobreza. Los bisnietos de Keynes son los primeros que, desde el desarrollismo de hace medio siglo, vivirán peor que sus padres. Salvo milagro.

La economía española vuelve a crecer a tasas superiores a las previstas por Keynes. La mayoría de los salarios, por el contrario, bajan. Gestha, el sindicato de inspectores de Hacienda, publicó este 1 de mayo datos demoledores. Casi la mitad de los trabajadores españoles, más de 8,1 millones, cobran menos de mil euros al mes. Cerca de seis millones no alcanzan el salario mínimo: perciben en conjunto lo mismo que 136.502 afortunados de nómina oro. Llamemos de nuevo a Keynes: que venga y revise las posibilidades económicas de nuestros hijos.