De lo único que sabe Sara, que a ver si vuelve a ejercer de periodista después de tener al niño, cómo no podía ser de otro modo, es de cocina. En una reunión de humoristas, la que se tiene que levantar a preparar un picoteo, por supuesto, es Paz Padilla. ¿Qué sería Malú si no fuese cantante? La contratarían seguro. Nadie le dice que no a una veterinaria monísima. Pero oye, qué raro. Tan guapa y sin novio. Quién lo diría. Mariano, que para esto no valemos, verás tú la que se lía si llegamos a casa con las camisas manchadas. Se van a enfadar muchísimo. Porque ¿quién va a frotarlas más que Viri y Fabiola? ¡Oye!, que vienen Carlos y Carolina. ¡Abre el vino! Ellos al salón, a hablar de su carrera como tenista. Ellas, a dar un paseo por la casa. Que la decoración y la crianza de los niños es para lo único para lo que les da la cabeza. ¿Cocinamos algo? ¡Oye!, lo intentamos, pero ¡vaya risa! Que los machotes y los fogones se repelen. Para eso están las chicas. Que mira, que podemos hacer el paripé. Ponte el delantal y hacemos como que cortamos unas patatas. Que viene por ahí Miguel Poveda. Que se lo ponga también para no mancharse. Y luego, campeón, te lo llevas de recuerdo. Se lo regalas a tu novia, a tu madre o a tu hermana. ¿Y no van y se indignan? ¡Qué barbarie! Vaya país de gilipollas. ¿Cómo va a ser Bertín un machista?