Todos los ultras del presidente

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

El espantoso Donald Trump se está rodeando de un equipo de colaboradores espantosos. ¡Vaya sorpresa! Algunos ponen el grito en el cielo, pero simplemente está siendo coherente. Su último nombramiento ha sido el de un negacionista del cambio climático al frente de la Oficina de Protección del Medio Ambiente. El zorro al cuidado del gallinero.

Antes designó a un supremacista blanco jefe de estrategia de la Casa Blanca; fiscal general a un racista y xenófobo; consejero de seguridad nacional a un islamófobo defensor de las torturas; jefe del Pentágono a un general retirado apodado Perro rabioso; y en la cartera de Trabajo al patrón de una cadena de comidas rápidas que rechaza aumentar el salario mínimo y pagar la baja por enfermedad y es partidario de la desregulación laboral. El jefe de la mayor petrolera del mundo, muy próximo a Putin, es el favorito para ser secretario de Estado. Trump no ha ocultado su admiración por el autócrata ruso, que según la CIA intervino en la campaña electoral para favorecerle pirateando las cuentas de su adversaria. Todos los hombres del presidente producen escalofríos. Son ni más ni menos que sus alter ego. Quienes presagiaban que Trump se iba a moderar una vez elegido (eso sí, con dos millones y medio de votos menos que Clinton) se equivocaron.

Al dejar en manos de los asuntos claves a este plantel de extremistas muestra que está dispuesto a llevar a cabo las barbaridades que prometió en la campaña, que forman parte de su visión retrógrada del mundo. El hecho de que Putin, los nacionalpopulistas europeos, el Ku Klux Klan y la alt-right, la ultraderecha estadounidense, estén eufóricos es muy preocupante. ¡Hasta Bildu lo ha felicitado efusivamente!