Se va Fidel, llega Trump

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

27 nov 2016 . Actualizado a las 09:19 h.

Las ilusiones de Sierra Maestra deshechas/desfeitas. El Che, de amigo a poner distancia. La revolución solo puede tener un líder. Barbapapá, le llamaban. El fin de una era. Con Fidel no hay medias tintas. O a favor o en contra. Blanco o negro. Pero también existe el gris. Y en la vida de todos, también de Fidel, hay mucho gris. La política no se puede medir por el hooliganismo del fútbol. También el sueño americano produce pesadillas, no hay nada más que leer de Philip Roth a David Foster Wallace. Pero vivimos un tiempo de bandos y banderías. O odias o amas. Demasiado excluyentes. Se veía/leía ayer en la barra libre que hay en ese bar que es Twitter. Es el turbo capitalismo. Con Fidel se termina el último rostro de la guerra fría, bahía Cochinos, la crisis de los misiles. Kennedy. Kruschev. El telón de acero. Ahora estamos en otra película, igual incluso una película que da todavía más terror, porque no tiene argumento claro. Es el siglo XXI, la era de la aceleración. Fidel, con la queimada y Fraga. Fidel en Láncara. Fidel, tatuado en la pierna izquierda de Maradona, la pierna buena. Fidel, amigo de Gabo, los dos creadores de realismo mágico (uno en la literatura, otro en la política). El comandante llevaba años sin estar al mando, pero su símbolo es el dibujo de David contra Goliat, de los dos bloques, de cuando todavía se hablaba de duelo entre comunismo y capitalismo. Ahora ganó el capitalismo y hemos pasado por la aceleración infernal de Internet, de la globalización y del megaconsumismo a este turbo capitalismo de apetito insaciable. Fidel muere en el Black Friday, una fiesta del shopping center y el consumo online. Tiene narices. El petróleo de Chávez lo sostuvo en los últimos años. Primero a él, luego a su hermano. Los regímenes se heredan. Cuba, la isla verde oliva. Cuba, La Habana del desencanto. La dignidad de las ideas hermosas y la realidad de los sueños pisoteados. La Historia me absolverá. ¿O no? Se va Fidel, llega Trump, no sé qué da más miedo.