¿Izquierda o izquierdas?

OPINIÓN

24 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

«¿Qué está pasando para que no demos seguridad a miles de familias trabajadoras, que sin embargo confían en el PP?»  Juan Ariza, CC.OO.

Mediocridad en los líderes, ansias desmedidas de poder, complejos de inferioridad y resabios de anarquismo teórico-práctico son algunos de los elementos que definen, condicionan y actúan en la izquierda española.

Lo más grave es que perviven. Pues desde el s. XIX que hay intentos desde el propio obrero, enfrascado sabia y sagazmente por un obrero de origen gallego, se pasa por el anarquismo de Ferrer Guardia, se posiciona en la Segunda República, se llega al Frente Popular que por su falta de cohesión, liderazgo e intentar ver más lo que nos une que lo que nos separa, se sucumbe ante un golpe militar totalmente ilegal y antidemocrático que culmina en una dictadura simbólicamente bíblica: 40 años sin consultar al pueblo, a las órdenes del dictador. Pero su herencia, sus genes perduran hoy en la sociedad a través de este descarado (camuflado) populismo.

Salvo un paréntesis socialista de mayoría en esta «feliz» transición, el obrero sigue marginado, vilmente explotado, en una esclavitud permanente en el fondo y cambiante en la forma.

Podemos, los otros, los nuestros, qué son si no otros tallos nuevos sin flores ni frutos de unión, sin objetivos comunes ni empresas que den respuesta real a los que les votan, que refleje y responda su labor a las siglas que llevan.

Pero, si hay mediocridad en los líderes,

Si hay afán de inmaduro protagonismo

Si los programas no dan con la tecla que la actualidad reclama: No se puede dar respuestas añejas, polvorientas a problemas eternos y nuevos, por lo menos en su forma. El beneficio del trabajo, del esfuerzo, del que el único caudal que posee es su trabajo, ahora y siempre se lo «llevó» el capital.

¿Por qué si el problema existe, no se unen las inteligencias y los esfuerzos en la búsqueda de soluciones comunes y dar seguridad, esperanza a miles de familias trabajadoras que cada vez ven acortarse más su horizonte, de ver sus expectativas más cortas.

¿Qué es la Izquierda? ¿Qué pretende la izquierda? ¿Qué significa estar al lado del obrero? ¿Quién y cómo se puede atemperar la situación desesperada de familias enteras, cada vez más numerosas por el avance sin vuelta atrás que supone la implantación de las Nuevas tecnologías?

Son muchas preguntas, pocas respuestas.

Hay muchas preguntas, pero en el fondo hay una: ¿La Izquierda es poder o es servicio?

Si es poder para dar servicio y ese servicio se vehicula de forma especial a la clase más desfavorecida como contrapunto a esa realidad que no han elegido ellos, pero que les tocó en la lotería de la vida, en su complejidad de situaciones y por la variedad de circunstancias.

Yo, creo en esta izquierda utópica, pues si no hay utopía, las castas se mantienen, los privilegiados no varían. La utopía tiene que ser continuamente actualizada. No basta con que Marx escribiera El capital, que Pablo Iglesias fundada Sindicato Obrero y un Partido Socialista, ambos basados en la  utopía de la lucha por las clases obreras. No basta con que el PC predique la buena nueva de la unidad de los trabajadores del mundo de la internacional.  No basta con esos fogonazos vivos y, hasta operativos de la transición con las legislaturas socialista a nivel de Estado o en las Autonomías mayores periodos capitaneados por políticos de izquierdas…

Bastaron 4 años del PP para destruir la clase media y sumir en la miseria a la clase obrera.

Y, es que siempre en las Manifestaciones desde donde la memoria me alcanza, había algo en común y un deseo latente: «España (la Izquierda) unida jamás será vencida».