El muro

Tamara Montero
Tamara Montero CUATRO VERDADES

OPINIÓN

Era imposible. Una locura. Al final, se impondría la razón. No podía ser. Estaba claro. Pero fue. Tercera vez. Por tercera vez en apenas unos meses, nos hemos dado de bruces contra un muro. Primero fue el brexit, una quimera que acabó haciéndose realidad a base de votos. Después fue el proceso de paz en Colombia que acabó hecho pedazos a base de votos. El último, el muro del martes, todavía está a medio construir. La primera potencia del mundo será gobernada por el candidato racista, xenófobo y machista. El que prometió que construirá un muro a lo largo de la frontera con México y que serán ellos los que lo paguen. El que prometió deportar a millones de inmigrantes. El que afirmó que había que vetar la entrada a los musulmanes hasta saber qué es exactamente lo que está pasando. 

Lo que está pasando está muy claro. Las clases medias se han precipitado desde una altura equivalente a la Torre Trump. Vilipendiadas, empobrecidas, rabiosas y abandonadas, han contraatacado con la única arma que les queda: su voto. Papeleta a papeleta, se han ido construyendo nuevos muros: el que separa a europeos y refugiados. El que separa a rescatadores y rescatados. El que separa a europeos de europeos. El que divide a ricos y pobres, inmigrantes y nacionales, izquierda y derecha. Ese empeño en darse con la cabeza contra un muro. El último tardamos 28 años en derribarlo. Pero aquí estamos. Dándonos contra otro muro.