Escenario después de la batalla

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

El escenario después de diez meses de bloqueo es más que preocupante: creciente desprestigio de la política, los políticos y las instituciones; escepticismo y rabia de muchos votantes que ven cómo se incumplen sistemáticamente las promesas electorales; un Rajoy que advierte ya con total claridad que si no le dejan gobernar como quiere apretará el botón que lleva a terceras elecciones; el PSOE inmerso en una lucha interna dañina y con un futuro muy negro; la oposición en manos de un Pablo Iglesias cada vez más radicalizado y antisistema, cuyas únicas propuestas son la proclama gruesa, el show continuo y la agitación. Y, no lo olvidemos, el desafío independentista cada vez más amenazante. Sí, ya tenemos Gobierno, ya hemos salido del infernal bloqueo, pero la situación política resultante no es para ser optimistas. Los hagiógrafos de Rajoy loan su hazaña de seguir en la Moncloa. No hay duda de que es un éxito mantenerse viendo cómo el PSOE se suicidaba, eso sí con la inestimable colaboración de los poderes fácticos. Pero puede que en cuestión de menos de un año tengamos que ir de nuevo a las urnas. Si Pedro Sánchez ya no está, ¿a quién culparán entonces? Existe la oportunidad de que los partidos se dediquen de una vez a trabajar, negociar y pactar cuando sea posible, en lugar de a mirarse el ombligo. ¿Serán capaces, por fin, de consensuar una ley de educación, el pilar básico del futuro de cualquier país? Los precedentes no son positivos. A los ciudadanos no les interesa tanto que Rajoy haya ganado en un puro ejercicio mariano de dontancredismo, que el PSOE esté en estado terminal ni los saraos de Podemos, sino las pensiones, el paro, la educación, la dependencia o el futuro de sus hijos. Ya está bien.