Iglesias puede salvar al PSOE

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

El PSOE lo ha hecho tan rematadamente mal en estos últimos meses que el resultado del comité federal es este: un partido fracturado que facilita el Gobierno a Rajoy, lo blinda al dejar en sus manos la convocatoria de nuevas elecciones y entrega en bandeja el liderazgo de la oposición a Podemos. Una nefasta gestión que le ha hecho renunciar a negociar las condiciones de su claudicación. Si Susana Díaz y sus aliados, que ahora ven tan clara la abstención, la hubieran planteado a su tiempo, tras el 26J, como hizo Borrell, habrían podido arrancar importantes concesiones a Rajoy. Incluso pedir su cabeza, lo que lo habría puesto en un compromiso, aunque nunca la habría entregado. Les faltó valor y altura política para asumir los costes de una decisión impopular entre militantes y votantes. Ahora el PSOE paga su mediocridad y su cobardía. La única buena noticia para un partido dividido y desnortado es Pablo Iglesias... Turrión, que ha decidido quitarse la máscara de socialdemócrata nórdico para volver a sus orígenes extremistas y antisistema, como ha demostrado al elogiar el boicot estudiantil a Felipe González. Ahora llama abiertamente a cavar trincheras en la sociedad civil y hace suyo el lema revolucionario chileno de los 70, «luchar, crear poder popular». Su falta de credibilidad y su radicalismo ultramontano es oxígeno para un PSOE moribundo. El hundimiento socialista, que reflejan las encuestas posteriores a la dimisión de Sánchez, abre una ventana de oportunidad a Podemos, pero Iglesias le ha puesto un techo y deja libre el campo del centro-izquierda. Paradójicamente, podría ser el salvavidas al que agarrarse para un PSOE en sus horas más bajas, con el agua al cuello.