De Alepo a Mosul

Miguel-Anxo Murado
Miguel-Anxo Murado EL MUNDO ENTRE LÍNEAS

OPINIÓN

16 oct 2016 . Actualizado a las 09:57 h.

Era lógico no esperar gran cosa del encuentro de ayer en Lausana entre las potencias implicadas directamente en la guerra civil siria (Estados Unidos y Arabia Saudí por un lado, Rusia e Irán por el otro). El régimen sirio y sus aliados rusos están ahora mismo intentando hacerse con el control del sector rebelde de Alepo, un objetivo estratégico crucial para ellos, por lo que no es probable que acepten ahora ningún alto el fuego.

De todos modos, el foco de atención en el conflicto está a punto de dirigirse a otro lado, a otro Alepo. En el vecino Irak, miles de soldados del Ejército regular y milicianos chiíes han tomado ya posiciones frente a la ciudad de Mosul, el bastión del Estado Islámico en el país. Parece inminente una gran ofensiva. Junto a ellos se encuentran unidades norteamericanas de élite, y la operación cuenta también con el apoyo aéreo de Washington. Es decir, como los rusos en Alepo. Se trata de un guion tan parecido que, entre otras consecuencias mucho más graves, la ofensiva contra Mosul proporcionará una oportunidad única para observar la manera en que se analizan y se cuentan hechos similares cuando atañen a intereses distintos. De momento, ya se habla de que el Estado Islámico mantiene a cientos de miles de civiles (se da la cifra, probablemente exagerada, de un millón y medio) como «escudos humanos», algo que a nadie se le ha ocurrido pensar respecto a Alepo.

Pero si en algunos aspectos Mosul se asemejará pronto a Alepo, en otros, en cambio, el escenario es más complejo incluso. Además de las fuerzas gubernamentales iraquíes, también se espera que participen en el asalto las milicias kurdas. Es una situación potencialmente explosiva. Desde hace tiempo que los kurdos vienen reclamando este importante centro petrolero como parte de un futuro Kurdistán independiente. Para complicar todavía más las cosas, Turquía, que también ha reivindicado históricamente Mosul, se ha autoinvitado a la ofensiva y piensa tomar parte en ella por medio de una milicia iraquí a la que ha estado adiestrando para este cometido.

Demasiados libertadores para una ciudad que, por otra parte, no está claro que tenga tantos deseos de ser liberada. Atheel al Nujaifi, el antiguo gobernador iraquí de esta provincia, reconocía hace poco que aunque a muchos en Mosul no les entusiasme vivir bajo los yihadistas, la mayoría, de obediencia suní como ellos, los prefiere a caer en manos de las milicias chiíes de Bagdad.

De momento, el Estado Islámico ya se ha preparado para aguantar la embestida y ha incendiado las trincheras llenas de petróleo que había hecho cavar entorno a la ciudad. Como Alepo, Mosul espera su destino envuelta en un denso humo negro.