La manada

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

21 ago 2016 . Actualizado a las 09:18 h.

Ese grupo de machotes violando en un portal de Pamplona a una muchacha. Se hacían llamar la manada y son el ejemplo reciente de qué tipo de cosas podemos hacer cuando la voluntad individual se desactiva y el grupo toma el mando. Aunque en todas esas reatas de perros rabiosos siempre hay un líder que es el que aporta el carácter. Un tipo que manipula a los demás y los lleva por el camino que él desea. Con el timonel adecuado, esos mismos que se turnaban en la oscuridad para doblegar a una mujer convertida en un agujero podrían pasar por buena gente. Estremece comprobar qué es capaz de hacer la jauría humana con un despiadado al frente. Alguno de esos tipos, mientras jaleaba las embestidas del camarada, mientras se bababa de odio, podía haber pensado en una hija a la que un día alguien puede violentar de la misma manera, alguien que la convierta en un gran sexo diseñado para ser tomado por turnos.

Muchachitos como estos los ha habido siempre. Algunos viven agazapados con la apariencia de una persona normal. Nada en su aspecto los delata. Esos comentarios hechos entre machotes cuando las compañeras se dan la vuelta, esos hombres que buscan la risotada del coleguita calificando la delantera de una mujer, diciendo imbecilidades sobre lo que le haría o le diría, describiendo hazañas que en el fondo sabe que siempre serán de otros. Esos corrillos que atufan y que ahora se crecen y se difunden con la facilidad de WhatsApp. Los cobardes siempre buscan la aprobación de otros cobardes. Ese mensaje que estos días hemos leído, «follándonos a una entre los cinco, qué vacaciones, chicos». Ojalá las maldiciones existieran y cayera una sobre ellos y por un instante sintieran cómo es un portal mientras cinco personas te violan.