Lo siento, pero no me gusta el procedimiento que se sigue para intentar que haya Gobierno. Según el guion que estamos viendo, no me extrañaría el siguiente desenlace: Ciudadanos, que podría ser el socio natural del PP, no dará su voto afirmativo, con lo cual el señor Rajoy sigue con sus 137 escaños, más uno posible de Coalición Canaria. El Partido Socialista, si cumple lo dicho en su comité federal, votará no a la investidura, con lo cual el señor Rajoy no podrá ser investido. ¿Cuál es la salida? No hay otra que ir a las terceras elecciones. Con lo cual, tiene razón Alfonso Guerra: o se quieren provocar elecciones o se permite gobernar al PP. Si esta última opción no es posible, volveremos a las urnas. Como diría Rajoy, parece una broma de mal gusto, pero es una posibilidad que se abre si hoy Ciudadanos decide abstenerse como gran contribución a la estabilidad.
Tampoco me gusta lo que se está negociando: parece que el Gobierno en funciones busca un cheque en blanco para seguir, sin ningún tipo de contrapartida. Será hoy, después de hablar con Rivera, cuando le envíe un documento parecido a un programa. Entonces ¿de qué hablaron ayer Rivera y Rajoy? ¿Ciudadanos le regaló la promesa de su abstención al PP sin obtener nada a cambio? ¿Se abre una nueva negociación sobre un programa de Gobierno a sabiendas de que, guste o no guste, se dejará gobernar al señor Rajoy? No parece serio. Cuando Albert Rivera y Pedro Sánchez alcanzaron su discutido acuerdo hace unos meses, nombraron un equipo negociador, redactaron doscientas medidas, discutieron, se pusieron de acuerdo y sometieron ese documento a votación parlamentaria. No sirvió para nada, pero había una lógica de diálogo y negociación.
Hoy veremos qué sale de la reunión Sánchez-Rajoy, pero parece que será la primera escena de una representación teatral. Se van a decir mutuamente que no, pero el público piensa que hay un guion oculto que tendrá el desenlace de una abstención socialista final, que evitará volver a las urnas. Toda la estrategia política de este tiempo trascendental se basa en evitar repetir las elecciones. ¡Gran objetivo nacional! Lo que se vaya a hacer desde un Gobierno absolutamente débil, absolutamente minoritario e incapaz por sí mismo de sacar adelante una sola ley no parece preocupar.
Es tan grave el futuro que anuncia, tan desolador en sus contenidos, que no puede ser verdad. Me cuesta creer que don Mariano Rajoy, el gran profesional de la gobernación, se deje llevar por ese calvario. Me cuesta creer que quiera afrontar un gobierno con 138 votos y todos los demás partidos en contra y peleando por ser la auténtica oposición eficaz. Si así se puede gobernar el país, que venga Dios y lo vea.