El día de la marmota

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

Dos elecciones y siete meses después, el bloqueo político continúa ante el estupor de los ciudadanos. Los partidos coinciden en que acudir por tercera vez a las urnas sería un desastre. También es evidente que la iniciativa corresponde a Mariano Rajoy. Pero de nuevo la aritmética se interpone en su camino. Sus 137 son manifiestamente insuficientes, muy lejos de la mayoría absoluta. Está obligado a pactar. Dice que tiene prisa pero no mueve ficha. Su primera opción, que Susana Díaz y los barones críticos, con el apoyo de Felipe González, apostaran por una futura abstención en el comité federal ha fracasado. Por ahora. Los socialistas quieren que Rajoy se desgaste antes, que se mueva y busque apoyos en las que consideran fuerzas afines, entre las que incluyen a los nacionalistas. Que negocie con Rivera, el PNV y Coalición Canaria. Incluso que trate de convencer al diputado canario que fue en la candidatura del PSOE. Así llegaría a los 176 diputados. Pero esa vía le supondría un gran coste político, sobre todo el pacto con los vascos. A Rivera tendría que concederle algunas medidas que pactó con Sánchez y que entonces le parecieron inadmisibles. Rajoy se limita a apelar a la responsabilidad de los demás y juega a forzar al PSOE a la abstención que le permita ser investido sin cesiones. El hecho de que el cónclave socialista no aprobara una resolución sobre la posición a adoptar en la investidura deja abierta la puerta. Lo cierto es que dos semanas después del 26J no hay una sola oferta de Rajoy sobre la mesa, mientras Sánchez plantea la cuadratura del círculo: liderar la oposición a un Gobierno que es prácticamente imposible sin la abstención de su partido. Esto parece el día de la marmota, un déjà vu del que los ciudadanos están ya más que hartos.