Todos los juicios del fiscal y la infanta

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

16 jun 2016 . Actualizado a las 08:52 h.

Pedro Horrach, fiscal anticorrupción, se ha ganado -creo que merecidamente- la fama de abogado defensor de la infanta Cristina de Borbón y Grecia. La ganó a lo largo de cinco años de instrucción del caso Nóos y en el juicio oral. Sus recursos han sido una sucesión de alegatos a favor de la infanta que se culminó ayer en su largo y apasionado informe final. Sus escritos de exculpación quizá pasen a la historia por su riqueza de léxico, por su fuerza expresiva e incluso por un cierto desparpajo como el que revela la frase más reproducida de ese informe: el juez Castro ha construido «un andamiaje sobre conjeturas y sospechas de gran calado y aplauso mediático».

Estamos ante una materia de máxima delicadeza. Para un profano es muy difícil otorgar la razón al juez o al fiscal, porque ambos han elaborado sus argumentaciones con gran altura jurídica y desde un conocimiento profundo de la trama. A favor de Horrach y la infanta hay multitud de razones: falta de pruebas de la participación de la hermana del rey en la actividad de Nóos; los responsables absolutos de ese instituto fueron Urdangarin y Torres; la acusación de delito fiscal en la sociedad Aizoon no es sostenida por quien la tiene que sostener, que es la Inspección Tributaria, y el importe del fraude (medio millón de euros) ha sido reintegrado a la Hacienda Pública.

En contra hay otro tipo de argumentaciones, ciertamente muy publicadas: doña Cristina no puede escudarse en el desconocimiento de dónde procedían los dineros suficientes para comprar y sostener su gran casa; los sueldos del personal de servicio eran claramente un engaño al Fisco; y la creencia social es que el Ministerio Público está para acusar, no para proteger a ningún justiciable. No es así, pero a ver quién convence al ciudadano de que un fiscal debe oponerse al procesamiento de una persona si cree que es inocente. De esa forma se mezclan en el proceso razones jurídicas, sospechas e intenciones políticas, porque se identifica el procesamiento de una hija y hermana de rey con la independencia de la Justicia. Si un fiscal la exculpa, se arriesga a que le acusen de obediencia a instrucciones superiores.

Y eso es lo que está pasando. Asistimos a varios juicios al mismo tiempo: el de la Audiencia de Palma, el que se sustancia en las tertulias y el paralelo de la opinión pública. ¿Qué decir ante todo ello? Lo tentador es alinearse con la tendencia dominante, contra el fiscal y la infanta. Eso garantiza mucho éxito al cronista. Lo honesto creo que es renunciar a ese éxito y esperar la sentencia. Aunque solo sea por una razón: las juezas del tribunal tienen todos los datos y el conocimiento jurídico. Los demás tenemos ideología y posición personal.