Siete palos de un austericidio

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Pueden buscar o apuntar muchos más. Esta lista se hizo entre un grupo de amigos, de distintas profesiones, que todavía tienen trabajo. Se hizo tomando unos cafés. Nada de grupos de WhatsApp. Mirándose a la cara. Como tiene que ser. Ya se lo preguntaba Dumas con ironía: ¿para algo tenemos los ojos en la cara? Hartos los cuatro mosqueteros de la eterna campaña electoral en la que viven. Y de la otra eterna campaña real en la que sobreviven en el día a día. Todos tienen hijos, mujeres, exmujeres. Los detalles no importan, porque muchos de ustedes que leen estarán igual de sobrepasados o incluso más que ellos. ¿Cuáles son los palos de la lista? Ahí van: la emigración de los jóvenes (todos tienen familia fuera), los desahucios, la pobreza energética, la congelación de las ayudas a la dependencia (cuando llegan), los recortes sociales, el paro de larga duración (ese tío que se quedó sin trabajo con cincuenta años y ahí está buscando un imposible que figura en la declaración universal de derechos humanos: volver a trabajar) y las ayudas a los bancos (sin comentarios, aquí hubo palabras gruesas). Esas fueron las siete plagas que les salieron de carrerilla a los cuatro amigos desde que empezó la tormenta de mar montañosa a enorme en la escala de Douglas aquel fatídico 2008. ¿Quién está detrás de semejante paliza? Las políticas de austeridad, ya conocidas como políticas de austericidio. Cierto es que no hay dinero para tirar la casa por la ventana, pero volver a la medicina que sangraba poco a poco a un paciente para salvarlo tampoco parece la luz. Tanta austeridad, o austericidio, solo genera aumento de la desigualdad. Y que la vapuleada clase media tenga cada vez menos soldados. Sin tropa, no hay batalla.