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La reforma del Muro incluirá casi 1.500 plazas de aparcamiento

F.S.

GIJÓN

Oleaje en el Muro de San Lorenzo, en Gijón
Oleaje en el Muro de San Lorenzo, en Gijón Juan González | EFE

La iniciativa plantea que la gestión de esos estacionamientos sirva para financiar la obra

01 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El equipo de Gobierno en el Ayuntamiento de Gijón lanzó esta semana una de sus apuestas más fuertes de la legislatura con el anuncio de un estudio de viabilidad para el soterramiento del tráfico en el paseo del Muro de San Lorenzo. En la presentación la alcaldesa Carmen Moriyón destacó que la iniciativa propone liberar el espacio en superficie para uso peatonal mediante la construcción de un túnel que albergaría la circulación rodada y un amplio complejo de estacionamiento subterráneo. Según los datos técnicos, la intervención permitiría la creación de hasta 1.461 plazas de aparcamiento, distribuidas en diferentes niveles bajo el actual vial, y con un doble objetivo, tanto ofrecer espacio para el estacionamiento como para servir como eje de financiación para el conjunto de la obra, que se estima en más de 120 millones de euros.

El sistema de aparcamientos se plantea como el motor económico del proyecto a través de un modelo de concesión administrativa. El estudio baraja dos escenarios principales: el primero contempla la excavación de dos plantas (hasta los 8,4 metros de profundidad) para albergar 933 vehículos; el segundo, calificado como el más rentable, propone tres plantas (alcanzando los 12 metros de profundidad) para un total de 1.461 plazas. En este último diseño, el nivel -1 se destinaría al tráfico de rotación con 377 plazas dispuestas en espiga, mientras que las plantas inferiores (-2 y -3) quedarían reservadas exclusivamente para abonados y residentes, incluyendo puntos de recarga para vehículos eléctricos. La explotación de estas plazas por parte de una empresa privada durante un periodo de 36 años permitiría que la iniciativa privada asumiera el grueso de la inversión, reduciendo la aportación directa de las arcas municipales al 25% del total.

En términos globales, la obra civil se extendería a lo largo de 850 metros, desde la avenida de Castilla hasta el entorno de la escalera 7. El tráfico rodado circularía por el nivel -1 a una profundidad de 4,8 metros, contando con un carril por sentido de 4,5 metros de ancho cada uno. El diseño constructivo se basa en una pantalla de pilotes hincados sobre el sustrato rocoso y un pórtico metálico central para maximizar la rigidez estructural. En la superficie, el actual paseo se transformaría en un gran espacio peatonal y ciclista, manteniendo únicamente un carril de servicio para emergencias, residentes y carga y descarga en el lado de los edificios. El presupuesto estimado para esta infraestructura oscila entre los 120 y los 137 millones de euros (IVA no incluido), con un plazo de ejecución material previsto de entre tres y cuatro años. El plan incluye la cobertura de la actual rotonda del Piles para generar una nueva plaza pública y accesos mediante rampas en la avenida de Castilla, el puente del Piles y la calle Juan Alonso, además de una salida adicional hacia la calle Menéndez Pelayo para facilitar la conexión con la autopista.

Las reacciones

La publicación de este estudio ha generado una disparidad de reacciones entre los grupos políticos y colectivos sociales de la ciudad. Mientras el equipo de Gobierno defiende que el proyecto cumple un compromiso electoral y sitúa a Gijón al nivel de otras ciudades del norte como Santander o A Coruña, la oposición ha mostrado un rechazo frontal. Desde el PSOE se tacha la inversión de «desproporcionada y poco realista», señalando que existen otras prioridades urbanas. Izquierda Unida y Podemos coinciden en calificar la obra de «faraónica» y propia del siglo pasado, advirtiendo de que el soterramiento podría «hipotecar la ciudad» y generar problemas de contaminación en los barrios colindantes. Por su parte, el Partido Popular mantiene su apuesta por una plataforma única en superficie con dos carriles de circulación. En el ámbito social, Ecologistas en Acción ha manifestado que la solución es poco sostenible, argumentando que la construcción de más aparcamientos genera un «efecto llamada» para el vehículo privado, y sugiere que la peatonalización integral sin soterramiento sería una alternativa más barata y acorde con los retos del cambio climático.