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Griezmann alfombra el pasillo a cuartos del Atlético frente al Madrid (4-2)

Óscar Bellot COLPISA

DEPORTES

Juanjo Martín | EFE

Una genialidad del Principito le sirve al Atlético para tumbar en la prórroga al Real Madrid y cobrarse la revancha de la Supercopa.

19 ene 2024 . Actualizado a las 00:40 h.

El Atlético se tomó la revancha tumbando al Real Madrid al término de otro extenuante derbi que, como casi siempre que no hay red de seguridad de por medio entre estos dos vecinos mal avenidos, se resolvió en la prórroga. Una espectacular acción individual de Griezmann alfombró el pasillo de los rojiblancos a los cuartos de final de la Copa del Rey en un partido menos exuberante que el disputado una semana antes en la Supercopa de España, pero tan intenso como suele resultar cada vez que se miden dos adversarios acostumbrados a convertir sus combates en un ejercicio de supervivencia. Los rojiblancos se adelantaron por dos veces en el marcador, pero el Real Madrid se repuso en ambos casos para devolver el punto de equilibrio en un choque que dejó dos errores gruesos de los porteros y ánimos encendidos. Los blancos, dominadores pero erráticos, tiraron de físico y persistencia para tratar de extender su apabullante imagen a la Copa y mantener con ello vivas sus opciones de revalidar la corona que se ciñeron el pasado año en La Cartuja. Pero el Atlético, espoleado por la caldera del Metropolitano, supo leer esta vez mejor el epílogo y le acompañaron las fuerzas para llevarse un pase que le permite levantar el ánimo en una temporada ambivalente.

Simeone había advertido a los suyos en la previa sobre la necesidad de ser más intensos en los duelos, pero el llamamiento del Cholo no tuvo demasiado eco de entrada. Lo demostró enseguida Bellingham tirándole un caño a Witsel en una acción que pudo acabar en gol de no mediar la intervención del travesaño. El inglés, omnipresente, volvía a ser el mascarón de proa de un Real Madrid cómodo en el repliegue y chisposo arriba gracias a Rodrygo y Vinicius, protagonistas de una gran ocasión que abortó Oblak por partida doble.

La confrontación, aguerrida, distaba mucho en cualquier caso del trepidante toma y daca visto una semana atrás en tierras saudíes. No en vano, los siete derbis en eliminatoria a partido único disputados desde la llegada del Cholo al Atlético habían desembocado en prórrogas. Los precedentes pesaban en la cabeza y desde ambas trincheras eran conscientes de la necesidad de reservar fuerzas para una larga guerra de desgaste. Cierto es que el Real Madrid ofrecía una imagen más valiente, pero la efectividad acompañó al Atlético. El conjunto local, timorato hasta entonces en ataque, encontró una vía de agua para hacerle daño al Real Madrid con un centro de De Paul que Lino recibió de forma mansa tras un despeje hacia atrás de Rüdiger y que el punzante carrilero brasileño embocó para descerrajar el pleito. Ocurrió que la alegría le duró poco al Atlético, puesto que Oblak se aturulló al intentar despejar de puños una falta botada por Modric que perseguía Vinicius y acabó convirtiendo a su equipo en víctima del fuego amigo. Más entero Ángel y demonio, el esloveno le sacó un disparo esquinado a Rodrygo nada más comenzar la segunda parte de un choque en el que el Real Madrid había vuelto a sacar beneficio de la pizarra. Los blancos asumieron de nuevo el mando tras el paso por la caseta, espoleados por el extraordinario despliegue de Bellingham y la capacidad para batir líneas de Camavinga. El Atlético temporizó y agitó el tablero. Simeone alistó a Molina en detrimento de Saúl para adelantar a su vez la posición de Llorente. Asentado ya en su nueva ubicación, el madrileño desencadenaría la jugada que sentaría esta vez en el diván a Lunin. La falta de entendimiento entre el ucraniano y Rüdiger en una pugna con Morata permitió que el delantero fusilase a placer a su exequipo. Un fallo de bulto que recrudecerá de nuevo el interminable debate sobre la portería del Real Madrid, sin dueño. Le tocaba mover piezas a Ancelotti, que acudió al duende de Brahim y al compás de Kroos, a costa de sacar del ruedo a Modric y Mendy. La marcha de este último situó de nuevo a Camavinga como lateral ortopédico, un movimiento recurrente de Carletto para alimentar el espíritu de las remontadas. El Atlético, en ventaja, trató de apaciguar la reacción y halló socorro en la madera, que frenó también a Rodrygo.

Para entonces el encuentro había perdido ya sujeción en la medular, brindándole un buen escenario para que el Atlético sentenciase a la contra. Lo evitó por dos veces Lunin, primero tras un golpeo de Griezmann y ganándole después un mano a mano a Lunin. Notable desquite del ucraniano, que sostuvo a su equipo lo justo para que Bellingham volviese a sacar a relucir su condición de estrella asistiendo en el tanto de Joselu, recién salido al césped. Pero el que reinó en la prórroga fue el astro del Atlético, más entero.

Ficha del partido

Atlético: Oblak, Llorente (Barrios, min. 98), Witsel, Giménez, Hermoso, Lino (Riquelme, min. 91), De Paul (Azpilicueta, min. 106; Savic, min. 116), Koke, Saúl (Molina, min. 56), Griezmann y Morata (Memphis, min. 98).

Real Madrid: Lunin, Carvajal, Rüdiger, Nacho (Ceballos, min. 106), Mendy (Brahim, min. 66), Valverde (Tchouaméni, min. 73), Camavinga (Fran García, min. 106), Modric (Kroos, min. 66), Bellingham, Rodrygo (Joselu, min. 80) y Vinicius.

Goles: 1-0: min. 39, Lino. 1-1: min. 45+1, Oblak, en propia puerta. 2-1: min, 58, Morata. 2-2: min. 82, Joselu. 3-2: min. 100, Griezmann. 4-2: min. 119, Riquelme.

Árbitro: Cuadra Fernández (Comité Balear). Amonestó a Vinicius, Camavinga, Morata, Hermoso, Brahim, De Paul, Koke, Simeone, Tchouaméni, Bellingham, Carvajal y Witsel.

Incidencias: Partido correspondiente a los octavos de final de la Copa del Rey, disputado en el Metropolitano ante unos 68.000 espectadores.