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Un soberbio Medvedev rompe el sueño de Alcaraz en las semifinales del US Open

La Voz REDACCIÓN

DEPORTES

WILL OLIVER | EFE

El tenista español admite tras su derrota que debe mejorar: «No soy suficientemente maduro para manejar estos partidos, tengo que aprender»

09 sep 2023 . Actualizado a las 14:10 h.

Un soberbio Daniil Medvedev acabó este viernes con el sueño de Carlos Alcaraz. El campeón del Abierto de Estados Unidos, que aspiraba a una doble corona que nadie consigue en Flushing Meadows desde Roger Federer, no pudo con el recital del ruso, que se enfrentará en la final al serbio Novak Djokovic. El tenista español, de 20 años, perdió en semifinales por 7-6(3), 6-1, 3-6 y 6-3 tras un partido emocionante de tres horas y 19 minutos.

Sobre la cancha del Estadio Arthur Ashe, ante la mirada de actores como Charlize Theron, Amy Schumer, Julianna Margulies, Jared Leto, Rami Malek y Ben Stiller, el español cayó después de tres horas y 20 minutos de un partido reñido y que hizo justicia al aura de las instalaciones de Flushing Meadows.

Empezó el duelo más dubitativo Medvedev al saque, tardando en ganar su estreno (1-1) e incluso salvando un 15-40 en el cuarto juego (2-2). Muchas dobles faltas, demasiadas para una batalla de tanto calibre; hasta cinco acumuló el moscovita en sus tres primeros turnos, pero de momento sin pagar peaje en el marcador (3-3).

La igualdad estuvo cerca de fracturarse en el undécimo juego, cuando Medvedev se situó un 0-30 a raíz de un gran revés paralelo y luego por un revés de su adversario que se estrelló en la malla. Pero Alcaraz, como informa Europa Press, templó ánimos y volteó la situación, luciendo saque más red y asegurándose como mínimo la muerte súbita.

Ahí, el ruso tomó distancia con un 3-2 que se esfumó rápido con otra doble falta; la sexta en su cuenta de un set que, pese a todo, acabó llevándose por su mayor pericia (7-3). Al palmareño pareció afectarle ese contratiempo, sin toser el primer servicio de su rival al comienzo del siguiente set y encajando break justo a continuación.

Otra vez en blanco puso Medvedev el 3-0, en un visto y no visto, y además gozó de un 15-40 en el cuarto juego. Alcaraz esquivó ambas amenazas, pero los golpes de tiralíneas que hacía su oponente ya presagiaban lo que acabó ocurriendo en el sexto capítulo. Con ahínco, el de Moscú hizo otra rotura vital y la consolidó con el 6-1.

La dinámica era bastante negativa para el tenista de El Palmar, así que decidió irse al vestuario en el pequeño descanso y recargar las pilas. La misión era inaudita para él, ya que en su trayectoria profesional en la ATP nunca había remontado dos sets para ganar un encuentro al mejor de cinco.

Geoff Burke | REUTERS

El paso inicial en esa empresa era recuperar solidez en lo que estaba a su alcance directo: el porcentaje de primeros saques. Y cristalizando esa leve mejoría se apuntó el 0-1 en blanco, cogió aire y apretó al ruso en cada resto. No en vano, merodeó pronto la bola de break con un 30-30 en el segundo capítulo, augurando la pugna que vendría más adelante.

El público arropa a Alcaraz

1-2 sin incordios y llegó entonces el cuarto juego, donde Alcaraz con dos pasantes deleitó al público. Merced al segundo de ellos, logró una opción de quiebre y mandó un señuelo a su rival; en esa ventaja, el moscovita subió a la red y cubrió huecos para un tercer passing shot que jamás se produjo, pues el murciano realizó un globo excelente.

Gracias a otro resolutivo turno de servicio, se corroboró esa rotura (1-4), si bien Medvedev no bajó la guardia y en el séptimo juego forzó dos 'iguales'. Pero quedaron finalmente en nada (2-5) porque el español subió nuevamente su nivel con el 'drive' y contemporizó los ángulos que abría con los reveses, anotándose la manga (3-6) en 47 minutos.

Geoff Burke | REUTERS

Estrellas del deporte como Jimmy Butler, Kevin Durant y Tom Brady se preguntaban desde la grada si el palmareño era capaz de remontar al formidable defensor que peloteaba al otro lado de la cancha. Pero es que, para colmo, Medvedev no bajó el pistón en sus servicios y arrancó mandando (1-0) en el siguiente set.

Flojeó en el tercer juego (2-1), concediendo un 15-40 y más tarde otra pelota de 'break', peligros que neutralizó con voleas de cirujano en la red y con un 'ace' de segundo saque. A esas alturas del partido, Alcaraz había perdido fogosidad, pero igualmente preservaba carácter risueño y calidad a raudales para seguir dando guerra.

Quedó patente en el sexto juego de esta cuarta manga, cuya duración de 13 minutos vivió intercambios de todo tipo de golpes. El murciano se agarró a la fórmula saque+red, al tiempo que los nervios sobre la pista crecían, crecían y crecían. Muchos quilates en cada ataque de Alcaraz y excelsas respuestas del ruso con cada 'passing' de resto.

Después de siete deuces, en la segunda oportunidad de quiebre al fin Medvedev sonrió. Le devolvió la pelota a los pies, en plena subida de su adversario a la red, y transformó el 4-2. En un santiamén, se situó 5-2 en blanco y exprimió al palmareño, que aguantó el envite con el 5-3. De cara al noveno episodio, era evidente el favorito del público neoyorquino.

Y eso fue un obstáculo para que el de Moscú afrontase el servicio que le podía dar la victoria. Lo inició con 15-40, instancia que arregló con varios saquetazos; pero su ímpetu por cerrar el encuentro y la algarabía en las gradas se conjugaron para que Medvedev, inquieto, cometiese una más que inoportuna doble falta.

De hecho, cometió otra de inmediato y se lo achacó a los aficionados que copaban el Estadio Arthur Ashe. No obstante, Alcaraz malgastó su tercera bola de rotura, estrellando en la red un tiro poco exigente, y dio alas a un rival que al cuarto intento ya sí abrochó el triunfo; y con ello, sacó billete hacia su tercera final de US Open (tras 2019 y 2021).

Alcaraz: «No soy suficientemente maduro para manejar estos partidos»

Tras su derrota, Carlos Alcaraz admitió que todavía tiene que mejorar, aprender y madurar para saber manejar esta clase de encuentros. «Este tipo de partidos (que acaban en derrota) pueden suceder incluso si yo me siento un jugador diferente (respecto al año pasado), más maduro. Él jugó un partido realmente fantástico. No pude encontrar soluciones en el partido», reflexionó en una rueda de prensa.

«Ahora soy un mejor jugador para encontrar soluciones cuando el partido no va en la dirección correcta para mí. Pero después de este partido, voy a cambiar de parecer. No soy lo suficientemente maduro para manejar este tipo de partidos así que tengo que aprender de eso», añadió, como recoge Efe.

Pese a la decepción, Alcaraz trató de sacar enseñanzas valiosas para el futuro e hizo autocrítica, sobre todo acerca del desenlace del primer set y el desarrollo de la segunda manga.

«La principal lección es que no puedo desaprovechar las oportunidades que he desaprovechado en el primer set. No puede tener una desconexión como la que he tenido a partir del 3-3 en el tie break. Son cosas que tengo que mejorar si quiero ganar más 'grand slam', si quiero ser uno de los mejores», apuntó.

«Fue una desconexión mental que me ha durado el resto del 'tie break' y prácticamente todo el segundo set. Esas cosas no pueden suceder si quiero pelear por grandes cosas», añadió.

Alcaraz apuntó que durante esa «desconexión» se sentía como si estuviera «en la luna» y señaló que le resultó «difícil mantener la calma».

Aunque casi todo el mundo en Nueva York soñaba con una final Alcaraz-Djokovic, el murciano quiso darle todo el crédito al tenista de Moscú.

«Me hubiera encantado jugar una final contra Novak, pero Daniil se merece más que yo estar en esa final, no hay nada más que decir», indicó.

«Ha jugado un partido muy sólido, tanto de derecha como de revés. Lo que sí más me ha sorprendido es la derecha. Ha aumentado la velocidad, con muy pocos errores. Cada vez que tiraba un revés paralelo bueno o una derecha cruzada buena, me la devolvía quizás aún mejor (...). Pero Daniil es uno de los mejores jugadores del mundo con lo cual poco te puede impresionar lo que haga en pista», desarrolló.

También se rindió, con ironía, al gran nivel al resto del ruso.

«Puede restar desde el fondo de la pista muy profundo y muy poderoso. Es increíble. Cuando yo hacía servicio y volea, siempre encontraba el passing desde, ya sabes, su casa (risas). En algunos casos de forma increíble», admitió.

Por último, Alcaraz, que cierra 2023 con el título de Wimbledon y las semifinales de Roland Garros y el Abierto de EE.UU. (no disputó el Abierto de Australia por lesión), se puso «un siete y medio o un ocho» en su actuación en los grand slam de este año. «Pero espero estar mejor al año que viene», dijo.

Carlos Alcaraz dejó en el aire su participación con España en la fase de grupos de las Finales de la Copa Davis, que se jugará en Valencia (España) del 12 al 17 de septiembre. «Tengo que verlo. Al final ha sido una gira larga (por Norteamérica), intensa. Tengo que escuchar a mi cuerpo a ver qué me pide. Veremos mañana cómo me levanto», dijo en una rueda de prensa. 

Djokovic apabulla a Shelton y se cita con la historia 

JUSTIN LANE | EFE

La historia del tenis vuelve a abrir sus puertas para Novak Djokovic. El genio serbio que pasó por encima este viernes del joven estadounidense Ben Shelton jugará este domingo la final del Abierto de Estados Unidos y está a un solo paso de igualar el legendario récord de Margaret Court en grand slam.

Djokovic y Serena Williams son los dos tenistas con más grandes de la era Open con 23 títulos, pero el de Belgrado busca alcanzar con un triunfo en el Abierto de EE.UU. a Court, que tiene el récord absoluto con 24.

En semifinales, Djokovic no dio ninguna opción a la sorpresa del torneo, un Shelton que, con 20 años, se vio sobrepasado y solo pudo oponer resistencia en la tercera manga. El triunfo fue tan indiscutible como contundente: un 6-3, 6-2 y 7-6(4) en dos horas y 40 minutos.

Tremendamente firme, Djokovic tomó las riendas de este enfrentamiento entre experiencia y juventud desde el principio y ya no las soltó hasta que se vio con el billete a la final en la mano.

Tras unos primeros juegos de tanteo y dominio de los servicios (3-2), Djokovic aprovechó varios errores de Shelton para conseguir el primer break y allanar el camino en el primer set.

Zurdo y con un saque muy potente (esta semana bordó un ace de casi 240 kilómetros por hora), Shelton pasa por ser un tenista impetuoso, agresivo, con un punto descarado y siempre dispuesto a soltar el brazo en busca de golpes ganadores.

Esta osada -o temeraria- estrategia, como aclara David Villafranca para Efe, le salió cruz en el primer set, en el que se estrelló con 15 errores no forzados (cuatro de Djokovic) por solo seis golpes ganadores (cinco del balcánico).

Muy seguro con su saque y convencido de que la paciencia y la solidez eran la clave, Djokovic solo tuvo que salvar una opción de break de Shelton antes de cerrar el set en 35 minutos.

«Sigue luchando», le decía a Shelton su padre y también entrenador, Bryan Shelton.

Pero la segunda manga fue un calco de la anterior con numerosas concesiones del joven de Atlanta ante un Djokovic invulnerable y con la confianza por las nubes desde el fondo de la pista.

Shelton, cada vez más frustrado y precipitado con su tenis, cometió 12 errores no forzados en el segundo set y vio cómo Djokovic neutralizaba una de sus armas principales, su saque (solo cinco aces del estadounidense en todo el encuentro).

Como en el primer set, Djokovic rompió el saque de su contrincante a mitad de manga y después lo finiquitó con otro break en el tramo final y se colocó a solo un set de la final tras solo 78 minutos de partido.

Mucho más interesante fue el tercer set, en el que Shelton no se vino abajo tras perder el saque en el primer juego y sumó su primer 'break' de la tarde para mantenerse con vida (4-4).

La grada del Arthur Ashe Stadium se volcó con su compatriota, que se creció por momentos mientras Djokovic, quizá relajado en exceso, mostró sus únicas dudas de la tarde.

Tanto cambió la dinámica que Shelton llegó a tener un punto de set al resto.

Pero pasado ese tramo de inesperadas turbulencias, Djokovic, que desperdició un punto de partido con 6-5, recuperó la compostura en el tie break para someter a su rival (43 errores no forzados en todo el encuentro) y sellar su pase a la final.44