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El milagro de tres críos que lleva al Real Madrid a la final de la Champions

Iván Antelo REDACCIÓN

DEPORTES

Rodrygo y Vinicius Junior celebran la clasificación para la final de la Champions
Rodrygo y Vinicius Junior celebran la clasificación para la final de la Champions JUAN MEDINA | REUTERS

Ancelotti sacrificó a Casemiro, Kroos y Modric cuando se vio perdido y logró forzar la prórroga de la mano de jóvenes como Canavinga, Rodrygo y Valverde

11 may 2022 . Actualizado a las 19:41 h.

Rondaba el minuto 85 y el Bernabéu se veía vencido. El Manchester City ganaba por 0-1, contragolpeaba con peligro e incluso Guardiola cerraba el encuentro con cambios defensivos. Sobre el coliseo madridista, ya no estaban la mayoría de vacas sagradas blancas. Casemiro, Kroos y Modric, que tantas tardes de gloria dieron al Madrid, veían el duelo desde el banquillo. Sobre el tapete ya solo había tres treintañeros (Benzema, Nacho y Carvajal).

Pues fueron los críos los que firmaron la enésima resurrección madridista en esta Champions. Como el PSG y el Chelsea antes, el Manchester City se derrumbó al primer soplido de un huracán empujado por el Bernabéu. Cuando Rodrygo empató en el minuto 89, por inercia, quien más, quien menos ya sabía lo que pasaría a continuación. No es magia ni nada esotérico. Pero cuando el Madrid entra en trance, nadie le detiene. El brasileño repitió solo dos minutos después e incluso pudo caer un tercero antes de que el árbitro enviase el partido al tiempo extra.

El halcón Valverde

Tres niños encumbraron al Madrid en una noche mágica. El primero de ellos, desde el primer minuto de partido: Federico Santiago Valverde (Montevideo, 1998). «Cuando era pequeño me llamaban pajarito porque un míster me decía que, cuando jugaba al fútbol, volaba», explicó en una entrevista en Onda Cero. Un apodo con el que se forjó en Riazor, pero que ya ha quedado desfasado. «El míster de Uruguay, bromeando, dijo lo de halcón. Luego lo siguieron mis compañeros de la selección. Creo que el pajarito creció y se volvió un halcón. Me siento preparado de cabeza y cuerpo para serlo y demostrar mi valentía aquí en el Madrid», confesó hace unas semanas a la televisión de su club.

Y el halcón Valverde se hizo grande ante el City. Se multiplicó en defensa para correr como nadie detrás del balón y además tuvo fuelle suficiente como para pisar el área rival durante la primera mitad. Su rendimiento fue tan bueno, que incluso Ancelotti sacrificó a sus otros tres acompañantes en la medular para dejarlo a él como máxima referencia en la medular.

Cuando Ancelotti sentó a Casemiro, Kroos y Modric, al lado del uruguayo se situó Eduardo Camavinga (Cabinda, Congo; 2002). El internacional francés dio una exhibición de piernas, ganó la mayoría de duelos y disputas y además también estuvo seguro con el balón (85 % de acierto).

El día de Rodrygo

Pero sin duda, el hombre del partido fue Rodrygo Goes (Sao Paulo, 2001). El brasileño enmendó la plana a su compatriota Vinicius, fallón como una escopeta de feria durante el partido. El extremo recordó al de antaño, al de los memes por su desborde y falta de gol (falló una imperdonable al poco de arrancar la segunda mitad de esas que habrían quedado en el recuerdo de haber caído eliminados).

El que lo evitó fue Rodrygo. Saltó al campo en el minuto 68, en lugar de Kroos; vio sobre el césped como Mahrez ponía el 0-1; y llevó al éxtasis al madridismo en los compases finales. Marcó los dos goles que mandaron el duelo a la prórroga y dio la asistencia del penalti que significó el 3-1 de Benzema.

El Madrid se metió en la final sin sus capos sobre el campo. Ni siquiera Karim, que marcó el 3-1 desde los once metros, acabó el partido. Fue relevado en la primera parte de la prórroga, mientras los Asensio, Ceballos y Vallejo tomaban el control.