A
un lado, el mejor tridente del mundo, con acompañantes de auténtico lujo. Al otro, un equipo envejecido, a punto de afrontar un cambio de ciclo que debe llevarlo a recuperar la gloria perdida. Los primeros tienen además una ventaja de un gol lograda en un encuentro de ida en el que apabullaron y los segundos están mermados por dos bajas claves en el sistema defensivo. Nadie en su sano juicio apostaría por otro equipo que no fuese el París Saint Germain si no fuese porque la teórica víctima es el Real Madrid.
Nadie compite como los blancos en su torneo fetiche y a los rivales les suelen temblar las piernas cada vez que tienen que afrontar una eliminatoria contra ellos. Es inexplicable, pero el Madrid ya ha ganado Champions sin ser el mejor equipo del torneo. Su voracidad es única. En la era Messi, con Guardiola adoctrinando en clubes poderosos, fueron los de Chamartín los que entraron en la historia por conquistar cuatro orejonas en cinco años (entre el 2014 y el 2018). Algo inédito. Incluso la temporada pasada, con una plantilla mediocre que firmó un año en blanco, se permitió el lujo de eliminar en cuartos a todo un Liverpool, que le superaba en prácticamente todas sus líneas, y vendió muy cara su piel en la semifinal contra el Chelsea, a la postre campeón.
Los de Ancelotti no están ni por asomo cerca de los cinco mejores equipos de Europa (Manchester City, Chelsea, Liverpool, Bayern de Múnich y PSG) y, con todo, nadie puede enterrarlos. Ni siquiera, con las ausencias de Casemiro y Mendy, con Kroos cojo, y con los parisinos en plenitud. Ya fue inexplicable que aguantara noventa minutos sin encajar en la ida, colgados del larguero. Solo el tanto de Mbappé en la prolongación hizo algo de justicia.
Favorito claro
En una casa de apuestas con lógica, ni se cotizaría la victoria del PSG en esta eliminatoria. Con un Neymar ya recuperado (a la ida llegó muy justo), con un Messi que a poco que haga mejorará la imagen de París y, sobre todo, con Mbappé. Con mucho físico hormigonado en el pasillo interior, con dos laterales largos y un portero de primer nivel. ¿Por qué no iba a ganar y con relativa comodidad? Enfrente está el Madrid, se juega en el Bernabéu, y eso es mucho decir.
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