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Cristiano se convierte en el villano Ronaldo

M. P. R. LA VOZ / REDACCIÓN

DEPORTES

FRANCISCO LEONG | Afp

Su salida de tono tras empatar ante Islandia y sus fallos contra Austria acumulan peso en el saco de críticas del portugués

19 jun 2016 . Actualizado a las 12:15 h.

Si se atiende a las redes sociales, a los comentarios de los periódicos o incluso a las conversaciones futboleras en el bar, existe una especie de placer nada culpable en ver fallar a Cristiano Ronaldo. Cuando su selección de Portugal es incapaz de ganar a la modestísima Islandia y la estrella lusa la desprecia, o cuando el goleador falla un penalti decisivo ante la discreta Austria, hay quien se regodea en ver retorcidos de impotencia el perfecto peinado de Cristiano, su bronceado ibicenco y su sonrisa tan blanca como cincelada. Poco importa su currículum de leyenda, incluido el recién superado récord de más internacionalidades con Portugal (128, uno más que Figo) y el de más participaciones en una Eurocopa (16 partidos jugados). Para un futbolista tan obsesionado con su imagen, verse convertido en el villano Ronaldo debe resultar frustrante.

«Son cosas que pasan en el fútbol. Creamos muchas ocasiones pero no las pudimos concretar. Yo fallé el penalti y otras ocasiones, es un error personal. Pero estoy convencido de que Portugal va a elevar su nivel y que nos vamos a clasificar», dijo Cristiano tras el 0-0 contra Austria, en un perfil más bajo que su agresiva reacción después del 1-1 ante Islandia («En mi opinión son de mentalidad pequeña. Y por eso es por lo que no van a hacer nada en la Eurocopa»). Ronaldo sigue siendo el futbolista que más veces remata del torneo (más de 20 veces en dos partidos), con diferencia, pero ante Austria le faltó la puntería que salvó su temporada con el Real Madrid, donde a pesar de sus 51 goles en todas las competiciones escuchó críticas a su pobre juego. Falló casi en área pequeña tras un gran pase de Guerreiro, y el portero Almer le sacó una gran mano a un duro disparo desde fuera del área. Luego marcaría de cabeza en flagrante fuera de juego y al final llegaría el penalti desperdiciado. Lo que en la final de Champions le convirtió en héroe a pesar de un flojísimo partido le traicionó en la Eurocopa. 

Es el cuarto penalti fallado de los últimos cinco que ha lanzado, tanto con su selección como en el Madrid. «No quiero hablar de Cristiano Ronaldo», dijo escuetamente el seleccionador Fernando Santos. «No hablo de jugadores individuales, sino del equipo», añadió. La figura del goleador portugués sigue eclipsando la realidad de su selección, abocada a una final en la tercera jornada de la fase de grupos ante Hungría en la lucha por meterse entre lo dos primeros y evitar ser tercera, lo que le podría valer un duelo con España en los octavos de final. 

John Sibley | Reuters

Ni Portugal ni Cristiano encuentran su sitio. Santos probó ante Islandia con Ronaldo como delantero centro, escoltado por Nani. No funcionó. Ante Austria, los Tugas fueron mucho mejores, crearon más ocasiones y alternaron buenos momentos de juego, con Cristiano a la izquierda, Nani como falso 9 y Quaresma a la derecha. Pero tampoco fue suficiente. Mientras, la ansiedad por marcar empieza a consumir a la gran estrella lusa, que ya en el Mundial de Brasil marcó un solo gol, intrascendente en el último partido contra Ghana.

Y por encima, tuvo que escuchar gritos de «¡Messi, Messi!», procedentes de la grada austríaca. Ni siquiera le alivia el guante que le echó el islandés Gunnarsson negando que Cristiano Ronaldo rechazase intercambiar su camiseta con él diciendo que quién se creía que era para tal privilegio. Muchos aficionados está dispuestos a creerse que Cristiano es así: disfrutan viendo imperfecciones en el Adonis portugués, convertido en el villano preferido del fútbol.