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Joachim Löw: El hombre que engrasa la maquinaria alemana

DEPORTES

DENIS BALIBOUSE | Reuters

El campeón del mundo ha conseguido que el rodillo germano también practique un fútbol atractivo aplicando las bases tácticas de Van Gaal y permitiendo las licencias del tiqui taca

09 jun 2016 . Actualizado a las 17:12 h.

Al parecer, los bárbaros tenían sentido del tacto. Lo intuyó Jürgen Klinsmann, cuando en su etapa como seleccionador llamó a su amigo de la infancia, Joachim Löw (Schönau, Alemania, 1960). Por si quedaban dudas, aclaró: «No viene como ayudante, sino como supervisor».

Klinsmann preparó el terreno a su delfín y Löw, que fue monaguillo antes de seleccionador, no solo recogió el testigo sino que llevó a cabo un plan que iba más allá de lo puramente futbolístico. La Mannschaft actual es la más latina que se recuerda.

Joachim Löw, que como futbolista no pasará a la historia (además, tuvo que retirarse porque Ray Clemence le partió una pierna), arrancó como entrenador alternando títulos nacionales y fiascos en forma de descensos o despidos.

Sin embargo, con la selección alemana todo fue miel sobre hojuelas. Incluidas las derrotas ante España en la final de la Eurocopa del 2008 y en las semifinales del Mundial del 2010. Con un equipo plagado de jóvenes que destilaban alegría en su fútbol (quién lo iba a decir, claro que mantenían el potencial físico que ha caracterizado a Alemania toda su historia), plantó la semilla del Mundial 2014.

Löw bebe de la táctica de Van Gaal (quien ha sido devorado por su propio personaje) y la filosofía de juego de Guardiola (a quien ha defendido públicamente, quizás porque él sufre los mismos ataques procedentes del ala resultadista de la federación). No le asusta la comodidad de la posesión y goza con un buen reprís cuando la ocasión lo requiere. «La clave está en el movimiento continuo», resume. O sea, fútbol total, al alcance de muy pocos. De hecho, en la actualidad, solo posible en la campeona del mundo.

Además de la actual Eurocopa, su objetivo es igualar al italiano Vittorio Pozzi como único seleccionador que ganó dos Copas del Mundo (1934 y 1938). Después, apunta hacia Inglaterra o España. «Países más estimulantes», dice.

Convive con acusaciones veladas de dopaje en su etapa como jugador, y críticas a su gestión disciplinaria del vestuario. Por el momento, Löw responde con el concepto: «El Mundial de Brasil ha sido una cima, pero no el final».