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Eurocopa 2016: España se exige un lavado de cara tras el fiasco de Brasil

José M. Fernández / Pablo Gómez LA VOZ

DEPORTES

Vtelevision

Tras el inédito logro de ganar tres grandes citas internacionales, la selección llega a Francia con varios supervivientes del 2008

10 jun 2016 . Actualizado a las 23:26 h.

La Eurocopa 2016 marcará para la selección Española el final de una etapa o el principio de otra. España, que maravilló al mundo tras enlazar tres triunfos consecutivos en otras tantas grandes citas internacionales, está de vuelta. Con la resaca del fiasco de Brasil, donde sorprendentemente quedó apeada en la primera fase, el fútbol español necesita poner un broche adecuado a una aventura que comenzó allá por el 2008 con Luis Aragonés y que continuó Vicente del Bosque en el 2010 y el 2012. 

Ocho años después de arrancar la etapa más brillante del fútbol español, en la expedición de futbolistas de futbolistas que han viajado a Francia para disputar la Eurocopa 2016 aún sobreviven Casillas, Sergio Ramos, Iniesta, Silva y Cesc Fábregas; ¿el cordón umbilical con aquel grupo que maravilló en Austria y el certificado de un estilo ya irrenunciable, por más que los resultados carezcan del brillo de antaño, o la revolución inconclusa, la ruptura que Del Bosque ha aplazado? 

España defiende el título conquistado en las dos últimas ediciones de la Eurocopa y eso ya debería ser un aval suficiente como infundir respeto, por más que fracasara en Brasil o que hayan aparecido las primeras costuras en un grupo al que Vicente del Bosque le está aplicando su particular receta, esa que apela a la revolución tranquila. 

Con toda seguridad, la Eurocopa 2016 será el último capítulo de Vicente del Bosque en el banquillo de España, la despedida de la sensatez y la bonhomía, el adiós de un técnico fiel a su estilo, sobrio y sin aristas; el técnico que se puede equivocar, pero al que casi nadie cuestiona. El entrenador salmantino ha actuado como cabía esperar de su trayectoria, ha sorteado todos y cada uno de los problemas planteados desde el inesperado catacrac de Brasil con sentido común, sin encontrar más respuesta que la de sus tradicionales, y por otra parte escasos, enemigos. Así, con la serenidad del que se sabe avalado por su pasado y una vez saldadas las cuentas con la historia, Del Bosque se ha sentido con la autoridad suficiente como para dar continuidad a lo que él llama el grupo, jugadores a los que valora más por su confianza (Casillas, Cesc o Pedro) que por su cuestionable rendimiento en los últimos meses. Fiel al equipo y al ideario, el seleccionador confía en los protagonistas del toque, por más que el arquitecto Xavi se ha haya echado a un lado o que a Iniesta o Silva le pasen factura los kilómetros. 

Emilio Naranjo

Junto a otros veteranos en plena forma (Ramos, Piqué, Silva, Busquets o Iniesta) forman el núcleo duro del grupo, el cemento de una selección con muchos kilómetros a sus espaldas. Porque, eso sí, con las, prácticamente, únicas excepciones del lateral derecho del Arsenal, Bellerín, y del gallego del Real Madrid Lucas Vázquez, la selección española se presenta en la Eurocopa 2016 con un equipo curtido en muchas batallas, con un grupo que en buena parte se estrelló en la Copa del Mundo -basta recordar las discretas actuaciones de Ramos y Pique-, pero que se ha reivindicado con un brillante final de temporada. 

Tanto se parece España a su pasado que solo se esperan novedades en el frente del ataque, donde Nolito reclama el protagonismo que en su día tuvo un Villa escorado a la banda y Morata parece haberse ganado un puesto. El resto, al menos en el arranque de la Eurocopa 2016, no presentará más novedades que la posible inclusión de De Gea y el encontrar un acompañante para Busquets (posiblemente Bruno) si Del Bosque se decide a imitar el modelo del pasado con Xabi Alonso. Con estos mimbres, España se parecerá a sí misma, a ese grupo que maravilló en Austria y que conquistó la Copa del Mundo en Sudáfrica y revalidó la Eurocopa en Ucrania. Pero también al conjunto triste y apocado que vagó por tierras brasileñas hace solo un par de años. 

Dos jóvenes 

En cualquier caso, ni los más críticos con la labor de Del Bosque se atreverían a ofrecer una lista para la Eurocopa 2016 que difiriera mucho de la elaborada por el salmantino, solo leves retoques que tendrán más que ver con las filias y fobias: la ausencia o no de Casillas, la necesidad de un lateral más experto que Bellerin, la posibilidad de que entraran jóvenes llamados a llevar el peso en el futuro -como Saúl o Isco- o la inclusión de un delantero para el que se también se han postulado Lucas Pérez, Fernando Torres, Alcácer o Diego Costa. En cualquier caso, matices que apenas cuestionan la lista de los 23 elegidos. 

¿Suficiente como para ser una de las candidatas al título? Defender el título conquistado en las dos últimas ediciones de la Eurocopa debe ser un aval suficiente, por más que el camino de España no será precisamente sencillo. República Checa, Turquía y Croacia no son rivales de primerísima línea, pero tampoco sería extraño ver a alguno de ellos en unos cuartos de final. Además de la anfitriona, Francia, España forma parte del grupo de candidatas a la final junto a Alemania. La joven Inglaterra y Bélgica, que acumula una colección de futbolistas emergentes en el continente, son los outsiders favoritos de un torneo que repartirá 301 millones de euros. Cada selección se llevará 8 millones por participar y 27 en el caso de hacerse con el título. Un alivio para las alicaídas cuentas de la federación española, tocadas tras la fuga de patrocinadores por el fracaso de Brasil y la crisis. Los jugadores solo cobrarán primas si alcanzan la segunda fase: 50.000 euros por los octavos de final; el título se cotiza a 350.000 por cabeza y el subcampeonato, la mitad. No es un mal negocio. 

España llega muy exprimida a la Eurocopa 

Además de las temibles escuadras que estarán presentes en la Eurocopa 2016, uno de los grandes obstáculos que tendrá que afrontar España en su camino hacia el título es el estado físico en el que pueden llegar muchos de sus jugadores. El éxito de los clubes y de la selección en el fútbol moderno es incompatible en muchos casos. Si durante la temporada, los equipos sufren el «virus FIFA» en las fases de clasificación, ahora el combinado nacional podría acusar el esfuerzo de los clubes. 

Eurocopa
Eurocopa Emilio Naranjo

Aduriz y Carvajal retratan a la selección española que intente revalidar el título conseguido en el olímpico de Kiev hace cuatro años. España, principal candidato a la Eurocopa junto a Alemania, campeona del Mundo, tiene a tiro de siete partidos renovar su gloria por otros cuatro años más. 

Sin embargo, sin lugar a dudas, siete partidos, tal y como se ha desarrollado la temporada para los clubes españoles, supone toda una travesía por el desierto para los internacionales elegidos por Vicente del Bosque. El seleccionador ha tenido que ir encajando un puzzle de fechas y esfuerzos individuales desde el mismo momento en que comenzó la concentración para la Eurocopa 2016, el 21 de mayo, un día antes de la celebración de la final de la Copa del Rey en la que participaron el Sevilla y el Barcelona, y que se decidió en una prórroga entre dos equipos con diez jugadores. En ese duelo se esforzaron el sevillista Sergio Rico, y los barcelonistas Piqué, Jordi Alba, Busquets e Iniesta. 

Más allá de que el campeonato de Liga terminó de un modo como no solía en los últimos años, con un pulso a tres bandas entre el Barcelona, el Real Madrid y el Atlético de Madrid, las competiciones europeas y las Copas de los países en los que juegan españoles podrían significar en la Eurocopa 2016 la diferencia física que decida partidos. Es el caso de los jugadores del Manchester Mata y De Gea, de Thiago (del Bayern de Múnich, que necesitó llegar a la tanda de penaltis para tumbar al Dortmund) y de Casillas en el Oporto (que perdió en el desempate por penaltis ante el Braga). También Morata disputó la Copa de Italia hasta el final, pero en ese partido decisivo, que fue a la prórroga como los anteriores mencionados, el español saltó al césped en el minuto 108 (y marcó el gol de la victoria en el 110). Por otra parte, Bellerín fue partícipe de la pugna por la Premier con el Arsenal. 

Temporada larga para todos ellos, pero también para los dos representantes del Athletic Club, Mikel San José y, sobre todo, el que se supone delantero de referencia en la Eurocopa, Aritz Aduriz, uno de los internacionales que más minutos ha disputado esta temporada, a pesar de sus treinta y cinco años de edad. El Athletic cayó en cuartos de final de la Europa League, ante el Sevilla, que alcanzó en esa competición la final (y la ganó, aunque Rico no jugó). Bruno y su Villarreal habían caído en semifinales. 

La guinda para Sergio Ramos, Juanfran Torres, Koke Resurrección y el gallego Lucas Vázquez fue la final de la Liga de Campeones, que tuvo que ir hasta la tanda de penaltis, y que además sacó de la lista de convocados para la Eurocopa 2016 a Carvajal, por lesión.