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Asturias, como el Mediterráneo: en 50 años podría tener el mismo clima que Cádiz, Málaga o Granada

Nel Oliveira REDACCIÓN

ASTURIAS

Decenas de bañistas, en la playa de San Lorenzo de Gijón
Decenas de bañistas, en la playa de San Lorenzo de Gijón Paco Paredes | EFE

La imagen del Principado como tierra de lluvias abundantes y temperaturas suaves podría cambiar de forma notable en las próximas décadas debido al efecto del cambio climático

16 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La imagen de Asturias como una tierra de lluvias abundantes y temperaturas suaves podría cambiar de forma notable durante las próximas décadas. Las proyecciones climáticas más extremas para finales del siglo XXI apuntan a una transformación profunda del mapa climático del norte de España y, en particular, del Principado, donde gran parte del territorio pasaría a presentar características propias del clima mediterráneo. Esta es la conclusión en clave regional que se desprende de unos mapas divulgados por El Orden Mundial a partir de la clasificación climática de Köppen, uno de los sistemas más utilizados internacionalmente para estudiar y comparar los distintos tipos de clima.

Las representaciones muestran la situación registrada entre 1980 y 2016 y la comparan con las previsiones para el periodo comprendido entre 2071 y 2100 bajo el escenario RCP8.5, considerado el más extremo entre los utilizados por la comunidad científica. Ese escenario describe una evolución en la que las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando y en la que la temperatura media global se elevaría varios grados a finales de siglo. Aunque actualmente no es considerado el escenario más probable, los investigadores siguen empleándolo para analizar los efectos máximos que podría tener el cambio climático y para entender hacia dónde se dirigiría el sistema climático si no se reducen de forma significativa las emisiones.

En el caso de Asturias, los cambios serían especialmente visibles. Entre 1980 y 2016, prácticamente todo el Principado aparece integrado dentro de los climas húmedos, una característica compartida con buena parte de la cornisa cantábrica. Esa situación es precisamente la que ha favorecido históricamente el paisaje verde característico de la región, con abundantes precipitaciones repartidas a lo largo del año y temperaturas relativamente moderadas. Sin embargo, las proyecciones para las últimas décadas del siglo muestran una reducción muy importante de ese dominio húmedo. Según los mapas, el clima oceánico tradicional quedaría restringido principalmente a las zonas de mayor altitud de la Cordillera Cantábrica y a una pequeña franja del suroccidente asturiano. El resto del territorio perdería buena parte de las características que hoy lo identifican.

Asturias tendría el mismo clima que Cádiz, Málaga o Granada

La principal novedad sería la expansión de los climas mediterráneos. Mientras que entre 1980 y 2016 ninguna zona del norte peninsular aparecía integrada en esta categoría, las proyecciones más severas dibujan una Asturias muy diferente. Gran parte del litoral y de la zona central del Principado pasarían a presentar un clima mediterráneo puro, semejante al que durante las últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI caracterizaba a áreas de Andalucía, la Costa del Sol, la Costa Brava o el entorno del litoral mediterráneo.

 Una mujer toma el sol este lunes en un céntrico parque de Oviedo
Una mujer toma el sol este lunes en un céntrico parque de Oviedo Eloy Alonso | EFE

En términos climáticos, esto no significaría una desaparición completa de las precipitaciones, pero sí una tendencia hacia veranos más secos, temperaturas más elevadas y una distribución diferente de las lluvias. En otras palabras, Asturias conservaría su influencia marítima, pero las condiciones se parecerían mucho más a las actuales de regiones mediterráneas que a las del tradicional clima atlántico. Las zonas que conservarían rasgos más húmedos serían las áreas de montaña y una parte del occidente interior. Allí las proyecciones apuntan hacia un clima oceánico de transición, una categoría intermedia.

No obstante, estas predicciones no afectarían únicamente al Principado. Los mapas divulgados muestran una tendencia general en toda España hacia condiciones más secas y cálidas. Si bien la cornisa cantábrica perdería gran parte de los climas oceánicos que hoy la caracterizan y las áreas mediterráneas actuales experimentarían una aridificación todavía mayor. De hecho, las proyecciones más extremas apuntan a que algunas zonas del sur y del este de la Península evolucionarían hacia condiciones esteparias e incluso desérticas. Provincias como Almería, Murcia o Alicante serían las más afectadas, aunque también aparecerían áreas con rasgos desérticos en Castilla-La Mancha o en el valle medio del Ebro.

En todo caso, cabe destacar que los geógrafos y climatólogos coinciden en que ningún modelo puede interpretarse como una predicción exacta e inamovible. Los escenarios climáticos representan posibles evoluciones en función de diferentes niveles de emisiones y permiten evaluar los riesgos a largo plazo. Por ello, los resultados del escenario RCP8.5 no deben entenderse como un desenlace inevitable, sino como una representación de lo que podría ocurrir si el calentamiento global continúa intensificándose. En cualquier caso, las distintas simulaciones científicas sí coinciden en una tendencia común: prácticamente todo el norte de España será menos húmedo en el futuro.