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Aaron Martínez, el joven que traza la perfección clásica con un simple bolígrafo BIC: «Dibujo desde que tengo uso de razón»

Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

Aaron Martínez, el joven que traza la perfección clásica con un simple bolígrafo BIC:
Aaron Martínez, el joven que traza la perfección clásica con un simple bolígrafo BIC:

El artista castrillonense, que empezó dibujando en los márgenes de las libretas entre clase y clase, clausura en Avilés la exposición «Anagennesi Tour», una colección de esculturas griegas y romanas realizadas a tinta que continuará su recorrido en Francia el próximo octubre

02 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los márgenes de las libretas y blocs han sido de siempre espacios para descargar la imaginación y entretenerse dibujando cuando la clase a la que asistes, la reunión en la que participas o la conversación que tienes por teléfono no llega a acaparar el máximo de atención. De esos momentos surgen formas geométricas, dibujos abstractos, paisajes y hasta esculturas inspiradas en las culturas clásicas griega y romana, con sus sombras, pliegues y volúmenes. Obras que, si no fuera porque están en tinta azul, podrían confundirse con artísticos trabajos ejecutados a carboncillo o grafito. Pues así son las láminas que plasma Aaron Martínez, un joven de 15 años de Piedras Blancas (Castrillón), dibujos ejecutados con tal detalle y precisión que ha dejado boquiabiertos a quienes han visitado durante estos días la Escuela de Artes y Oficios de Avilés. Y es que lo que marca la diferencia y lo que sorprende es que todas las obras están realizadas únicamente con un bolígrafo BIC.

La exposición «Anagennesi Tour», que culminaba el 30 de abril tras permanecer tres semanas abierta al público, ha servido para presentar el trabajo de un joven artista que, pese a su edad, ya empieza a abrirse camino dentro y fuera de Asturias. El próximo octubre, la colección viajará a Francia como cierre de una gira compuesta por cuatro exposiciones y que, según adelanta el propio autor, volverá a pasar por Avilés durante el verano.

Aaron Martínez habla de sus dibujos con la serenidad de quien lleva años conviviendo con ellos, ya que el mismo confiesa que el dibujo es un hobby que tiene desde la infancia. «Dibujo desde siempre, desde que soy pequeño, desde que tengo uso de razón», explica. Pero el origen de esta técnica concreta, la que en la actualidad define buena parte de su obra, nació en un lugar mucho más cotidiano: las clases. «Esto surgió en clase, hace un par de años, en los ratos libres entre clase y clase o cuando alguna resultaba un poco tediosa», comenta el joven, que matiza que mientras escuchaba las explicaciones empezó a dibujar en los márgenes de las libretas. Allí aparecieron las primeras esculturas clásicas trazadas con bolígrafo. «Me gustó cómo iban quedando esas esculturas a boli», recuerda.

Una de las obras de Aaron Martínez
Una de las obras de Aaron Martínez

Aquellos bocetos improvisados terminaron convirtiéndose en un proyecto artístico con identidad propia. «Fui probando a desarrollarlo y a llevarlo a un nivel más profesional», señala Aaron, que reconoce que su fascinación por el mundo clásico y por la búsqueda de la perfección estética fueron la base por la que empezó a dibujar esculturas griegas y romanas tampoco. «Siempre he tenido especial interés por lo clásico y la representación de lo perfecto», manifiesta el joven, que apostó por titular la exposición Anagennesi, palabra griega que significa «renacimiento», para reflejar un recorrido emocional y artístico «desde una visión de un momento difícil hasta un punto de explendor, de Anagennisi», explica.

La colección está formada por diez obras, entre ellas el cartel original con el que el joven ganó recientemente el concurso de carteles de Semana Santa. El resto de piezas representan esculturas clásicas, casi todas inspiradas en modelos griegos y romanos. Todas ellas están realizadas en tamaño A4 y otras en A3, aunque el verdadero desafío no está en el formato, sino en la técnica.

En relación con esto, Aaron Martínez indica que «al dibujar con bolígrafo no puedes ir borrando», lo cual resume la dificultad que entraña cada obra, la paciencia extrema que exige y la precisión que conlleva: «tienes que ser muy perfeccionista, pero a mí eso me gusta, soy muy exigente», admite. Aun así, en el proceso también hay espacio para el error inevitable, como una mancha o un leve corrimiento de tinta, accidentes que obligan a reinterpretar el dibujo sobre la marcha.

Esa exigencia técnica condiciona incluso el tiempo de elaboración de cada una de sus obras. Mientras que algunas le han llevado días completos, otras nacieron mismamente durante una mañana de clase: «depende mucho del contexto en el que esté yo y de cómo me encuentre en ese momento para transmitir una cosa u otra en la obra», confiesa sobre su inspiración. Si bien durante varios años acudió a clases de dibujo para perfeccionar técnicas, recientemente decidió trabajar de manera más independiente al querer centrarse en este proyecto que, asegura, «es muy personal».

Satisfacción por la acogida de la exposición

En lo que respecta a la exposición que ha tenido durante tres semanas en la Escuela de Artes y Oficios de Avilés, el joven artista señala que la respuesta del público ha superado todas sus expectativas. Cerca de 200 personas acudieron a la inauguración de la muestra y, durante estas semanas, numerosos visitantes se acercaron a contemplar unas obras que destacan tanto por el realismo como por el inusual empleo del bolígrafo como única herramienta artística. «No puedo estar más contento. Todo el mundo ha tenido muy buenas palabras», traslada Aaron Martínez, que habla con orgullo contenido, aunque sin ocultar la satisfacción por la acogida obtenida. «Estoy muy orgulloso por todo el trabajo. Ha tenido su recompensa», apunta.

El siguiente paso llegará en octubre, cuando «Anagennesi Tour» cruce la frontera rumbo a Francia. La oportunidad surgió gracias al hermanamiento entre Castrillón y la localidad francesa de Eysines. «Yo les hice un cartel allá por mayo del año pasado y una forma de recompensarme ese trabajo ha sido la oportunidad de exponer allí», explica el joven artista. Pero mientras prepara esa cita internacional, Aaron Martínez ya piensa en el futuro y también en romper con todo lo que representa esta primera colección. Así, adelanta que «mi próximo proyecto ya va a tener una ruptura de lo que quería manifestar ahora, que era lo perfecto, lo santo, lo puro. Va a ser diferente, casi contrario».