Authorization Required

This server could not verify that you are authorized to access the document requested. Either you supplied the wrong credentials (e.g., bad password), or your browser doesn't understand how to supply the credentials required.

Hacer Memoria edita una guía sobre «El cuento de la Reconquista»

L.O.

ASTURIAS

El texto de la Secretaría de Estado aborda la falta de base científica de ciertos episodios tradicionales que siguen presentes en la memoria colectiva

26 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Tienen difícl encaje conceptos como el de 'reconquista' cuando llegan a la arena política contemporánea; mala señal de desorientación, porque trata de abarcar un periodo demasiado amplio. Entre el rey Pelayo y los Reyes Católicos hay tanto tiempo como el que separa a Alfonso X el Sabio del actual monarca Felipe VI, dice la guía «El cuento de la Reconquista», un documento que se integra en la colección de guías prácticas «Hacer Memoria»; una iniciativa, promovida por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática y coordinada por investigadores del CSIC, para fomentar un conocimiento crítico del pasado entre la población adolescente.

El autor de esta guía es Julio Escalona, investigador científico en el Departamento de Estudios Medievales del Instituto de Historia del CSIC y especialista en las sociedades de la Alta Edad Media. Escalona argumenta que la Reconquista es una construcción ideológica grabada en las mentes mediante un proceso de «formateado» que no siempre proviene de la enseñanza reglada. En su análisis, el investigador se refiere a Pelayo como un rey «semilegendario» y cuestiona la veracidad histórica de los hechos de armas iniciales, afirmando sobre la batalla de Covadonga que es «un tema de por sí peliagudo, porque no se sabe en qué año exacto tuvo lugar; ni siquiera está claro que tuviera lugar». Según el texto, gran parte de lo que se asume como realidad histórica se basa en relatos como la crónica Rotense, redactada más de un siglo y medio después de los supuestos sucesos.

A lo largo del documento se explica cómo el concepto de Reconquista ha sido utilizado como una pieza clave para la legitimidad del Estado y la cohesión de la identidad nacional. Durante el siglo XIX, se construyó una narrativa que presentaba a la nación como un sujeto atemporal con un pasado glorioso. Este uso continuó durante el franquismo, periodo en el que se asoció la Reconquista con la idea de «Cruzada» para legitimar la Guerra Civil. Escalona también identifica esta retórica en el panorama político más reciente, citando ejemplos como el de José María Aznar que «sorprendió a la audiencia de la Universidad de Georgetown con una interpretación histórica según la cual el problema de España con Al Qaeda no empieza con la guerra de Irak, sino en el siglo VIII, cuando los españoles se negaron a ser un trozo más del mundo islámico y combatieron durante ochocientos años para recuperar su identidad»; o el caso de Esperanza Aguirre celebrando la toma de Granada bajo la premisa de que «con el Islam no tendríamos libertad». Asimismo, menciona que el partido Vox ha elegido Covadonga en varias ocasiones para iniciar sus campañas, utilizando la estatua de Pelayo como un símbolo emocional de su discurso.

La guía también realiza un extenso recuento de cómo estas ideas se introdujeron a través de la cultura popular y el ocio infantil durante el siglo XX. Se analizan los «Cuentos de Calleja», que incluían estampas históricas con milagros como el de la batalla de Clavijo , y cómics de gran éxito como «El Guerrero del Antifaz», donde la Reconquista servía de decorado para una narrativa de venganza personal. Incluso juguetes de construcción como «Exin Castillos» terminaron incorporando nombres de figuras históricas como el Cid o Isabel la Católica en sus modelos para adaptarse al mercado nacional. Estos elementos formaron un discurso subliminal sobre la identidad que, según el autor, a menudo resulta más efectivo que el conocimiento racional.

Como conclusión, la guía propone una metodología de estudio basada en la indagación personal y el pensamiento crítico. Escalona sugiere evitar el «presentismo», es decir, el error de juzgar hechos remotos según los valores actuales, y recomienda analizar los objetos culturales entendiendo quién los hizo y con qué fin. La propuesta final es que el alumnado inicie sus propios proyectos de investigación mirando tanto hacia el pasado, para descubrir cómo se moldearon las mentes de sus ancestros, como hacia el presente, para identificar cómo los relatos nacionales siguen influyendo en la sociedad contemporánea.