Authorization Required

This server could not verify that you are authorized to access the document requested. Either you supplied the wrong credentials (e.g., bad password), or your browser doesn't understand how to supply the credentials required.

Las Mujeres de la Iglesia de Oviedo reclaman una igualdad global: «Piensan que somos unas locas, unas exageradas»

Carlos M. Riesco REDACCIÓN

ASTURIAS

Concentración de la Revuelta de Mujeres en la Iglesia en 2026
Concentración de la Revuelta de Mujeres en la Iglesia en 2026

Inmaculada Franco, una de las portavoces del movimiento, explica las diferentes reivindicaciones de su colectivo que también pide un mayor respeto por el cuerpo de la mujer

08 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Por cuarto año consecutivo, la Revuelta de Mujeres en la Iglesia se concentró en Oviedo este domingo 1 de marzo, al igual que en otras treinta ciudades españolas, para reclamar «la igualdad de las mujeres en la Iglesia y en todos los terrenos», tal y como afirma Inmaculada Franco, una de las portavoces de la asociación. En esta ocasión, el lema elegido fue «mujer: cuerpo sagrado» porque, a su parecer, «el cuerpo de las mujeres y el cuerpo del mal de naturaleza son probablemente los más agredidos permanentemente en todo el mundo y de una manera sistemática», explica.

La asturiana señala que «incluso en esta sociedad avanzada en la que vivimos, es terrible la cantidad de abusos y violaciones que se denuncian continuamente». Subraya que consideran «urgente» alzar la voz para dejar de tolerar que se trate de una situación normalizada y evitar que «el cuerpo de las mujeres sea una especie de terreno de conquista, un lugar para presumir, un lugar para decidir por ellas en todas las materias y, sobre todo, un lugar de agresión».

Entre las principales demandas del colectivo, que no es una entidad jurídicamente dependiente de la Iglesia, sino que se define como «un movimiento de opinión», figura la posibilidad de que las mujeres accedan al diaconado —paso previo al presbiterado—, aunque admiten que no es una meta que pueda alcanzarse a corto plazo. «Tenemos lo que llamamos una batalla a largo plazo. La Iglesia es un navío grande que no maniobra ni cambia con facilidad. Creemos que se estaba avanzando en la buena dirección con el Papa Francisco, aunque tanto Francisco como ahora el Papa actual no han aceptado el diaconado de las mujeres. Entonces, nos parecería un paso muy importante que se reconociera que las mujeres pueden ejercer ese diaconado», afirma.

Otro de los aspectos que ponen sobre la mesa es «que se revisen los textos litúrgicos en el sentido de un lenguaje inclusivo» para incorporar «a la memoria de la Iglesia y a la enseñanza de la Iglesia la recuperación del papel de las mujeres, que históricamente ha sido muy importante». Tal y como apunta Franco, «hay muchas mujeres importantes en la historia de la Iglesia, pero son muy poco conocidas», por lo que desean que se impulse «una lectura de la Biblia y del Nuevo Testamento, que se recupere la importancia de esos textos, esas palabras de Jesús de reconocimiento hacia la mujer».

La portavoz insiste en que el objetivo es abrir un amplio diálogo dentro de la institución sobre el papel femenino y su situación en su seno. «No queremos ser las únicas en tener razón, pero sí queremos que se promueva un debate. Hay gente que cada vez que oye la palabra feminista o la palabra mujer se pone nerviosa. Piensan que somos unas locas, unas exageradas, unas extremistas... No, somos mujeres de Iglesia y no somos extremistas, solamente queremos un poco de igualdad, de justicia y de reconocimiento para la mujer en la Iglesia», asevera.

Franco sostiene que el «cristianismo es igualitario». Aunque considera que «la Iglesia se ha contaminado de la sociedad en la que vive, como es probablemente inevitable, en el sentido de haber interiorizado muchas normas del patriarcado», defiende que «la palabra de Jesús, la vida de Jesús y su comportamiento con las mujeres fue muy revolucionario, muy innovador, muy rompedor con las normas de su tiempo». Recuerda que «hay muchísimos ejemplos en los que Jesús se salta a la torera las normas de pureza ritual, las normas de conveniencia social en relación con la mujer, que tenía un papel muy secundario en su tiempo, y le da una gran dignidad. Entonces, nosotras estamos basadas y animadas por esas palabras de Jesús».

Asimismo, afirma que «el clericalismo es una especie de expresión del patriarcado dentro de la Iglesia. Pero el Evangelio, que es nuestro fundamento, nuestra razón de ser, es muy liberador, especialmente para las mujeres. Así es que nosotras, animadas por ese Evangelio y por esa palabra de Jesús, pensamos que tenemos todo el derecho a reivindicar nuestra igualdad como hijas de Dios, nuestra igualdad como bautizadas, y a dar esa batalla».

Uno de los cambios más relevantes en los últimos tiempos ha sido la elección del Papa León XIV tras el fallecimiento de Francisco, quien, en opinión de Franco, representó «un terremoto muy benéfico, porque por primera vez ha tomado muy en serio, ha expresado muy claramente esa importancia de la igualdad y de la necesidad de que la mujer participe más en la vida eclesial».

No obstante, el nuevo pontífice rechazó el diaconado femenino en una de sus primeras intervenciones públicas, una postura que no convenció al colectivo. «Hay mucha gente que lo justifica diciendo que la Iglesia es muy grande y que eso provocaría un cisma. Bueno, nosotras creemos que las mujeres somos las pagadoras de estos temores masculinos y que no va a pasar ningún cisma ni va a pasar nada en la medida en que las mujeres vayamos asumiendo más responsabilidades».

Entiende esa cautela al considerar que León XIV «probablemente tratará de no romper la Iglesia, de deberse a toda su gente, los de un lado y los de otro», aunque le gustaría que «fuera un poco más valiente de lo que ha sido hasta ahora en relación con el tema de la mujer».

Por último, acerca del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, una de las figuras más mediáticas de la ciudad, indica que la relación con la asociación «es inexistente». Aunque aseguran que están «siempre dispuestas a hablar con la jerarquía», admiten que algunas posiciones del prelado «nos han sorprendido», especialmente sus declaraciones sobre inmigración, frente a las que se mostraron «un poco sorprendidas y en contra». A su juicio, «no está haciendo un servicio a la comunión con este tipo de declaraciones», si bien reiteran su defensa de una «Iglesia con lo de Dios», en la que «todos tenemos la misma dignidad y el mismo derecho a participar».