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De renunciar a sus profesiones de éxito a elaborar el mejor pulpo del mundo

j.a. RIBADEO / LA VOZ

ASTURIAS

Carlos Díaz y Ángela Donato dieron un giro a sus vidas en el 2017 poniéndose al frente de una pequeña conservera y convirtiéndola en un referente que cerrará este año comercializando 140.000 kilos de pulpo adquirido desde San Juan de Luz (Francia) hasta A Coruña

19 sep 2025 . Actualizado a las 23:18 h.

Conservas El Viejo Pescador, con sede en Tapia de Casariego, en el occidente asturiano, ha vuelto a encumbrarse con uno de sus platos, patas de pulpo del Cantábrico cocidas en su jugo a baja temperatura, en los Great Taste Awards, donde fue premiado con tres estrellas, la máxima calificación, y elegido como el mejor pulpo del mundo. El concurso internacional Great Taste Awards es uno de los mayores y más prestigiosos sistema de acreditación de alimentos y bebidas (exceptuando vinos). Cuenta con más de 500 expertos que valoran los productos: «Atractivo, tentador y que nos invita a dar otro bocado. La carne es muy tierna y húmeda, jugosa y suculenta. Fresca y deliciosa», valoró uno de ellos el pulpo de El Viejo Pescador. Las tres estrellas son la máxima calificación, que este año solo han obtenido el 1,5% de los más de 14.800 artículos presentados.

El premio fue un reconocimiento más en la exitosa carrera de El Viejo Pescador, firma que siempre ha apostado por el pulpo del Cantábrico y que dice comprar toda la producción posible.

«Este año lo vamos a cerrar con 140.000 kilos de pulpo comercializados. Compramos todo el pulpo del Cantábrico, desde San Juan de Luz (Francia) hasta Burela y más allá, A Coruña»

El crecimiento de la empresa ha sido muy pronunciado desde que en el año 2022 obtuviese por primera vez las tres estrellas para su pulpo en los Great Taste Awards. Ahora tiene 25 empleados y planifica su expansión abriendo otro centro de producción en Candás. Detrás de esta historia de éxito se esconde un matrimonio, el que forman Carlos Díaz y Ángela Donato, que decidieron dejar sus profesiones de éxito para dar un giro a su vida.

Carlos, ovetense de nacimiento, trabajaba en banca. Con 25 años llegó a director de sucursal y pasó a ocupar puestos de alta responsabilidad en España y Argentina. Con 33 años, decidió renunciar para embarcarse en el proyecto de Tapia, comprando la conservera. Ángela, ligada familiarmente a la villa tapiega, le acompañó en esta aventura, dejando a su vez su empleo de pedagoga en un colegio. En el 2017 se lanzaron al reto de hacer de una vieja y modesta conservera un referente. Su producción se ha disparado en los últimos años y según apuntó Ángela Donato, confían cerrar esta temporada con unos 140.000 kilos de pulpo comercializado en España y en países como Italia, Holanda o Reino Unido. Para alcanzar semejante cifra no extraña que compren toda la producción posible: «Adquirimos el pulpo del Cantábrico desde San Juan de Luz (Francia) hasta Burela y más allá, hasta A Coruña», explica.

«Tenemos muchos proyectos. Confiamos en las ganas, y ganas no nos faltan»

La firma pasa por un gran momento, no solo por el premio, sino porque mantiene intacta la ilusión de los comienzos y porque de las cabezas de Carlos y Ángela no dejan de surgir nuevos proyectos: «Estamos a tope de ideas, con la obra empezando en Candás y la expectativa de abrir a finales del año que viene. No será una fábrica al uso, ya que también tendrá una sección de museo, visitas, formación, catas... Jugamos con la idea de un concepto más moderno de conservera», explica. Calculan que crearán unos 20 puestos de trabajo. Pero hay más cosas en marcha, desde proyectos de comercialización en supermercados a nivel nacional hasta nuevos productos, centrándose en el calamar, «para ofrecerlo con la máxima calidad, en un modelo similar al actual del pulpo del Cantábrico.

Armando Alvarez

El envase de pulpo de 350 gramos cuesta 14.90 euros. El Viejo Pescador comercializa también anchoas, bonito de norte, caballa, mejillones, patés, packs de conservas y sardinillas.

«Estamos en crecimiento, superando obstáculos. Confiamos mucho en las ganas, y ganas no nos faltan», dice Ángela Donato, quien apunta como dos de los motivos del éxito, la formación y la apuesta por la innovación: «Yo soy la primera que cuando llega a casa después de trabajar a menudo no tengo ganas de cocinar, pero sí las tengo de comer un producto de fácil elaboración y máxima calidad».

Echando la vista atrás, recuerda cómo surgió el proyecto de coger una pequeña conservera de Tapia y apostar por los productos del Cantábrico, con una manera diferente de elaborarlo (el pulpo cocido a baja temperatura y envasado en su propio jugo) pero respetando toda su esencia: «Carlos estaba especializado en empresas y surgió la oportunidad. Pero poco queda ya de lo que había de la empresa original».