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El día que Galicia aspiró a tener una provincia incluyendo el oeste de Asturias

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARÍA PALACIOS LUGO / LA VOZ

ASTURIAS

Mondoñedo (en la imagen, su plaza de la catedral) aspiró a recuperar una capitalidad de provincia perdida en 1833.
Mondoñedo (en la imagen, su plaza de la catedral) aspiró a recuperar una capitalidad de provincia perdida en 1833. PEPA LOSADA

Mondoñedo reclamó la recuperación de la demarcación provincial ocho años después de perder esa condición

12 dic 2023 . Actualizado a las 21:44 h.

Gallegos y asturianos, primos hermanos, y también, por qué no, habitantes de una misma provincia. Así pudo haber ocurrido, ya que el Ayuntamiento de Mondoñedo solicitó, a finales de 1841, la recuperación de la provincia mindoniense: hacía ocho años que Mondoñedo —como Betanzos, Santiago de Compostela y Tui— había perdido su condición de capital, y la propuesta enviada a las Cortes incluía más territorio que el comprendido en la desaparecida demarcación.

El territorio del occidente de Asturias situado entre el municipio de Ibias, limítrofe con Navia de Suarna, y el Cantábrico, tomando como referencia el curso del río Navia, quedaría situado en esa nueva provincia. Si el Navia se fijaba como frontera por el este, el río Mera lo sería por el oeste, ya que la provincia cuya creación reclamaba Mondoñedo abarcaba también la comarca del Ortegal, ya perteneciente entonces a A Coruña y antes territorio de la demarcación de Betanzos.

En el texto redactado por las autoridades municipales mindonienses se observa que las infraestructuras ya eran un quebradero de cabeza hace 182 años. Así, se dice que las localidades asturianas situadas entre el Navia y el Eo, para llegar a Oviedo, tenían que atravesar unas veinte leguas —unos 110 kilómetros— «de caminos escabrosos» que se cubrían de nieve en el invierno. Por otro lado, se subraya que tanto los habitantes de esa parte de Asturias como los de la antigua provincia mindoniense, incorporada a la lucense en 1833, y de la comarca de Ortegal no tendrían que exponerse a los «riesgos y peligros consiguientes» de los viajes a las respectivas capitales —Oviedo, Lugo y A Coruña—.

 «Desde los romanos»

En la solicitud se recoge que el occidente asturiano y el oriente gallego tienen una cercanía no solo geográfica, pues pertenecieron a un mismo territorio «desde los romanos». Además, se advierte de que los efectos económicos no se limitarían a la nueva capital. Por ejemplo, el puerto de Ribadeo, «afamado en otros tiempos» y sumido entonces «en el último grado de postración», recuperaría su prestigio.

El puente de los Santos, inaugurado en 1987, acercó más Galicia y Asturias al facilitar las comunicaciones por carretera.
El puente de los Santos, inaugurado en 1987, acercó más Galicia y Asturias al facilitar las comunicaciones por carretera. PEPA LOSADA

También se evitaría una fuga de capital, ya que, como se dice en el texto, los capitalistas huían de un territorio que no les ofrecía ninguna ventaja, mientras que con la nueva provincia se potenciaría la fabricación de «lienzos, tela, curtido y papel», aprovechando el recuso que facilitaban los numerosos ríos, y se explotarían las minas de hierro que abundaban en el territorio.

Tampoco se olvidaban los responsables de la antigua capital mindoniense de ponderar virtudes de la ciudad: «Sus suntuosos edificios públicos», «la limpieza de sus calles», la «frondosidad de su feraz valle» y «la benignidad del clima» la hacían merecedora de tal condición.

El empeño, que no se logró, ya era visto entonces como difícil —«en vano miras interesadas de otras provincias pugnarán por sofocar los justos clamores»—, pero se subrayaba que la pertenencia del occidente asturiano a la provincia de Oviedo era algo «gravoso» para los ayuntamientos. Y, si alguien pensaba que la medida tendría un coste económico, se compensaría por «el aumento de la agricultura e industria productiva».