Los alimentos ricos en vitamina E son potentes antoxidantes. Estos son los productos que debe incluir en su cesta de la compra

Si tiene que hacer la compra y está haciendo la lista, espere unos minutos. Esta información puede serle útil. Compruebe todo aquello que tiene que reponer en la despensa. Piense en las recetas que pretende cocinar los próximos días. Incluya algún capricho. Cuando la tenga terminada, haga un repaso general. ¿Cree que con todos esos productos podrá confeccionar una dieta equilibrada? La cocina saludable es hoy en día una de las herramientas que tenemos a nuestro alcance para cuidar nuestra salud. Nuestro estilo de vida puede contribuir, además, a la longevidad y en esa batalla contra el tiempo la vitamina E se convierte en un gran aliado. Se trata de una vitamina con un potente poder antioxidante, presente en una gran cantidad de productos que consumimos con frecuencia. Vamos a comprobar si están en su lista de la compra.

Pero antes vamos a conocer unos apuntes básicos sobre esta vitamina. Su descubrimiento se remonta al año 1922, cuando los investigadores Evans y Bishop trabajaban con ratas en un laboratorio. El primer efecto positivo que detectaron es que combatía la esterilidad, así que el primer nombre que recibió fue el de la vitamina antiesterilidad. El resto de propiedades fueron sumándose con el tiempo. Su capacidad antioxidante, el hecho de que ayude a mantener el sistema inmunitario o su propiedad liposoluble le ha valido otros sobrenombres, como vitamina de la juventud o vitamina del corazón.  

El carrito de la compra

Con todos estos datos en mente, parece importante que forme parte de nuestro carrito. Así que la pregunta es clara. ¿Qué alimentos contienen una elevada proporción de vitamina E? La respuesta es amplísima. El aceite virgen extra pero, sobre todo, el de girasol son una de las fuentes más ricas. También se pueden adquirir los elaborados a base de maíz o de soja. Una cucharada es ya un buen aporte para el organismo. Las hortalizas de hojas verdes, como la espinaca y el brócoli, tienen que estar en la lista de la compra, además de la calabaza, el aguacate o los pimientos. Los pescados suponen una inyección extra, desde el salmón, la sardina, la dorada o el jurel; igual que los frutos secos -como las avellanas y, en especial, almendras- o las semillas, como las pipas de girasol. En resumen, una buena dieta mediterránea es una dieta rica en vitamina E. 

Es lógico que ahora se pregunte qué cantidad necesita al día. No hay una respuesta única. Depende de su edad. Existen unos baremos aceptados internacionalmente que pueden servir de referencia. A un bebé de hasta seis meses de edad le sirven con seis miligramos diarios, el equivalente a una cucharada de aceite de oliva extra. Sin embargo, un adolescente, necesita ya de 15 miligramos y una mujer en periodo de lactancia, requiere de hasta 19 miligramos diarios. Por citar algunas equivalencias más, los piñones tienen 9,3 miligramos de vitamina E por cada 100 gramos. El jurel o la palometa contienen 2,6 miligramos por cada 100 gramos, exactamente la misma proporción que el aguacate. El brócoli ya desciende a 1,4 miligramos para la misma cantidad.

Si ya ha hecho la compra y regresado a casa, solo un consejo más. Los alimentos mal tratados o preparados pueden perder sus propiedades. Para garantizar que no se diluya la vitamina E, hay que conservar los productos en recipientes opacos y herméticos guardados en lugares oscuros, porque no es especialmente sensible al calor pero sí a la luz y al oxígeno.