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El Mundial de Fórmula 1 de la sidra entra en su fase decisiva

Roberto Rodríguez REDACCIÓN

ASTURIAS

La última prueba del Campeonato de Asturias de Escanciadores, en Gijón
La última prueba del Campeonato de Asturias de Escanciadores, en Gijón Gonzalo Méndez

El Campeonato de Asturias de Escanciadores entra en su fase final con los tres líderes separados por apenas tres puntos

02 sep 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La vigésimocuarta edición del Campeonato de Asturias de Escanciadores está más emocionante que nunca. Este «Mundial de Fórmula 1 de la sidra», como lo califica el propio coordinador del campeonato, Enrique Tuya, afronta en 2017 su recta final con los tres primeros clasificados en un pañuelo, separados únicamente por tres puntos. Tuya  confirma que «esto es lo habitual. Ha habido años que el campeonato se ha decidido por un punto. Solo en 2015, cuando Salvador Ondo ganó ocho pruebas, tuvimos un final más holgado».

El formato del campeonato se asemeja, en efecto, al de la Fórmula 1. Se trata de 14 pruebas individuales por las diferentes localidades asturianas que otorgan una serie de puntos para el campeonato. El ganador de cada prueba suma 20 puntos, el segundo 16 y así en orden descendente hasta la décima posición. Por eso Tuya cuenta que «algunos años hubo que sortear el orden de tirada en la última prueba, estaba tan competido que era mucha diferencia presión ejecutar primero o último». En la última competición, en Lastres, el líder quedó octavo y cedió la friolera de 17 puntos respecto al ganador de la prueba.

El sistema dentro de las pruebas individuales se compone de tres fases. Por cada botella de sidra se deben lanzar seis culetes de sidra exactos. En esas tiradas se valora el tiempo, las medidas y el estilo. En la primera variante, el tiempo, se reparten seis puntos y se premia alcanzar los 70 segundos exactos. Si cualquiera de los competidores tarda más o menos va perdiendo puntos en función de lo cerca o lejos que se haya quedado de esos 70 segundos.

Para las medidas, la cifra mágica son los 100 centímetros cúbicos. Ahí se disputan diez puntos más. Una botella contiene 700 y cada uno de los seis culetes debe contener exactamente 100 centímetros cúbicos. Cualquier cantidad, superior o inferior, supone una penalización de puntos. Además, si algún participante deja un sobrante superior a 30 centímetros cúbicos es penalizado con cinco puntos.

Pero donde habitualmente se deciden las pruebas es en el estilo. Tres jueces valoran la destreza del competidor a la hora de escanciar la sidra. El primero se encarga de la parte superior del cuerpo, observa cómo se sujeta la botella, la posición y, sobre todo, el corte final del escanciado. Un segundo juez se centra en el vaso, se cerciora de que no se mueva y que tenga una correcta inclinación. El tercer y último juez valora la postura en general del cuerpo y comprueba que el chorro caiga recto y pegue en el borde. Una vez acabado todo el proceso y valorado cada uno de los participantes, cada juez dispone de 18 puntos, los cuales otorgan según ellos consideran en función del desempeño de cada escanciador.

El campeonato en su fase decisiva

A este apretado 2017 únicamente le quedan cinco pruebas, la próxima en plena Gascona, en Oviedo. La última batalla se celebrará allá por noviembre en Arriondas, y promete ser una tarde de infarto. Actualmente, Jeison Franco y Salvador Ondo están empatados a 123 puntos en lo más alto de la tabla, y a solo tres puntos le persigue Wilkin Aquiles. Aún con opciones, aparecen por detrás Jorge Vargas, con 95 puntos, y Jonathan Trabanco, con 89, que intentarán recortar diferencias en las próximas citas para convertir de la prueba final de Arriondas en un duelo a cinco.

El número de participantes suele ser variables según la prueba. Así, por ejemplo, en Gijón se reunieron hasta 44 escanciadores, batiendo el record, aunque lo habitual está en torno a los 25. En cuanto a los premios, el campeón recibe 500 euros al final del campeonato, además de un trofeo y la montera picona que le acredita como mejor escanciador de Asturias. Además, en cada prueba hay premios económicos individuales, que en ocasiones incluso superan a la cifra que se percibe por ser campeón. Tuya comenta que «los ganadores suelen tener facilidad para encontrar trabajo. Siempre les llegan ofertas, pero sus sidrerías de origen no les dejan salir. Para ellas es una gran publicidad tener a uno de los mejores escanciadores de Asturias». Veremos de qué forma sigue evolucionando este campeonato.