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El «bable vehicular», el dios Cascos y el león de la Metro

Luis Ordóñez
Luis Ordóñez REDACCIÓN

ASTURIAS

La falta de acuerdos sobre infraestructuras dominó un debate de preguntas al presidente en el que también se abordó la educación concertada y la precariedad laboral

03 mar 2017 . Actualizado a las 18:12 h.

Aunque las preguntas al presidente en la segunda sesión del pleno de esta semana en la Junta General fueron de índole variada, buena parte del debate giró sobre la imposibilidad constante, que se arrastra desde el comienzo de la legislatura, para que los partidos con representación parlamentaria alcancen algún acuerdo de mínimos sobre algún asunto al menos. En este caso, se llegaba además con la mochila del abandono por parte de Ciudadanos --dejando solos ya a PSOE e IU-- a comienzos de semana de las negociaciones para plantear un frente común en defensa de las infraestructuras pendientes para Asturias por parte del Estado. Ocurrió durante la pregunta planteada por el portavoz de IU, Gaspar Llamazares sobre las prioridades de lo que resta de legislatura, con un llamamiento (reiterado desde hace meses) a que sean los socialistas los que intenten liderar ese consenso; y también durante las intervenciones de los portavoces de Ciudadanos y Foro que planteaban al presidente (en su condición de dirigente de la gestora del PSOE) la incoherencia, a su juicio, de reclamar inversiones estatales sin acceder a aprobar los presupuestos del gobierno de Rajoy. Pero del debate dio para mucho más, para todo un cruce de réplicas en las que se conjugaron referencias teológicas y cinematográficas. Incluso entomológicas.

Abrió el turno de preguntas la presidenta del PP asturiano, Mercedes Fernández quien inquirió al presidente sobre su apoyo a la red educativa concertada, en un año en que han de negociarse la renovación de los conciertos y en el que los conservadores temen que se cierren varias unidades. «Nuestro compromiso es firme aunque sabe que nuestra prioridad está en la red pública», señaló Javier Fernández y es algo que le reprochó la presidenta popular, quien acusó al Ejecutivo asturiano de tratar de «asfixiar» a los colegios concertados y reconociendo que se había reducido por «el invierno demográfico» la demanda de plazas en las escuelas pero, señaló que esa pérdida era del 35% en la pública y de un 17% en la privada por lo que reclamó «mantener un equilibrio» que no explicitó pero se intuye que iba referido a cerrar más aulas en una red que en la otra, una a la que según dijo, le tiene inquina «la izquierda radical». Sin solución de continuidad, de pronto en su réplica, Mercedes Fernández aprovechó para cargar contra el «experimento» de «establecer como lengua vehicular el bable» algo que, en su opinión, es un intento de lograr la oficialidad «con atajos» y añadió que «la única lengua vehicular en Asturias es el castellano». Antes había defendido la escuela concertada como sinónimo de libertad de elección de los padres y el presidente le recordó que, en todo caso, la lengua asturiana en la escuela «siempre tiene carácter opcional».

Como reafirmación de intenciones, pues le tocaba el turno a Llamazares, el portavoz de IU planteó en asturiano su cuestión «entruga cenciella» sobre las prioridades de la legislatura e, hito histórico, el presidente Javier Fernández por primera vez por lo que recuerda este cronista, utilizó el asturiano en sede parlamentaria, en su primera frase de la respuesta, para señalar que «les grandes prioridades son les mismes que dije en la investidura». Llamazares advirtió entonces sobre el bloqueo permanente en el parlamento que provoca una situación de «interinidad» en el Ejecutivo asturiano, una constante reiteración en el desacuerdo que, a su juicio, «degrada la vida pública» y da alas a una «antipolítica» de la que puso como ejemplo la manifestación celebrada el pasado jueves a las puertas del parlamento por los detractores del impuesto de sucesiones «porque pedían practicar la irresponsabilidad ciudadana con lo público y cuestionaban la representación política». «Éramos un barco oscilante en el rumbo», señaló Llamazares «pero corremos el riesgo de convertirnos en un barco fantasma sin posibilidad de motín». Javier Fernández recogió el guante para señalar que los culpables de esa situación eran en primer lugar los propios políticos «pero seamos sinceros, también tenemos claro que hay fuerzas políticas encantadas con el bloqueo». Entró de lleno al debate el fracaso de los encuentros en el frente de infraestructuras, en el que señaló que el PP ni siquiera acudió, señaló que Podemos «ha escapado monte arriba como si pactar fuera de cobardes, para Podemos pactar sería como una infección de responsabilidad», le pidió a Ciudadanos que reconsiderara su postura y afirmó que no tenía esperanza en Foro porque para ellos «Cascos es dios y la señora Coto su profeta».

Le recriminó por ello luego la presidenta de Foro que el presidente tuviera «una obsesión patológica» con el fundador de su partido y responsable, en su opinión, del «gobierno que más hizo por Asturias en 40 años». Coto y Fernández discutieron sobre la posibilidad de reclamar inversiones al Estado si no se apoyaban los presupuesto, algo que el presidente replicó como una incoherencia en el argumentario de Foro, que no respaldó los regionales «y eso no les incapacita para hacer peticiones de contenido económico» y como el debate se prolongó hasta el desarrollo del AVE el presidente aprovechó para señalar que el PP estatal había firmado un acuerdo (de coalición) con Foro y de investidura con Ciudadanos que recogen formas incompatibles de desplegar el tren de alta velocidad, unos apostando por el ancho europeo y los otros por el tráfico mixto de mercancías y pasajeros, «tendrá que resolverlo con uno o con otro y espero verlo pronto, es algo extraordinariamente interesante».

Antes el presidente había cruzado un debate similar con el portavoz de Ciudadanos, Nicanor García, que sí aprobó los presupuestos asturianos y presumió de la capacidad de su partido para llegar a acuerdos, también en el ámbito estatal. Ciudadanos ha hecho bandera de la reclamación de que se trata de luchar por la llegada a Asturias de la futurible fábrica que Tesla estudia implantar en algún país de Europa. Para lograrlo, al mejor estilo coach, el portavoz de Ciudadanos señaló que hay que ser «proactivos» e intentar «salir de la zona de confort». Pero fueron argumentos que no convencieron a Fernández porque, adujo, que estas negociaciones corresponden a la «dimensión nacional» y son mayormente competencia del Ministerio. 

El portavoz de Podemos, Emilio León, llevó al pleno la pregunta de «¿Qué pensaría de su contrato de presidente si se decidiera cada día?» y lo hizo para denunciar la injusta situación de muchos trabajadores, singularmente mujeres, como en el caso de la empresa Lacera «que se ocupa de la limpieza, no de ningún hotel, sino un hospital público» y que cuentan con contratos de apenas una jornada, con salarios más que precarios  y recordando que, entre los encerrados en el Ayuntamiento de Avilés, «hay una mujer que leva 21 años de interina y no la recibe la alcaldesa». Para explicar esta situación, León acudió a una metáfora con la mariposa que sólo vive un día y le reprochó al presidente que no se pusiera «colorado hablando de la superioridad ética de la socialdemoracia» mientras «bombones y jamones se repartian en el consejo de administración de Sogepsa».

La réplica y contrarréplica de los morados con Javier Fernández fue mucho menos tensa que la de su anterior encuentro, aunque no faltaron dardos. El presidente recordó que aún en las últimas elecciones el propio Podemos se presentaba como defensor de las tesis socialdemócratas «cuando vi al señor Ripa regando plantas en aquel catálogo como el de Ikea, seguramente tiene que ver con la socialdemocracia nórdica»; y añadió que seguía con «cierta fatiga» las «parábolas» del portavoz de Podemos que le recordaban dijo, cuando iba al cine en su adolescencia «que eran de la Paramount, o de la Metro y salía un león, con melena, no con coleta, y pensaba que esta película ya la había visto». En la sustancia del debate, pese a todo, Fernández arguyó que las contrataciones que hacía el Principado con este tipo de empresas --para las que aseguró que prepara propuestas de cláusulas sociales-- deben atenerse a la normativa. Cargó contra la reforma laboral del PP «que introdujo incertidumbre y ha rebajado el precio del trabajo» y reprochó a Podemos que no hubiera apoyado a comienzos del año pasado el pacto del PSOE y Ciudadanos que hubiera hecho a Pedro Sánchez presidente del Gobierno; «pero sobre eso practican el calladismo». Dijo.