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Cherines se viste de estadista

Luis Ordóñez
Luis Ordóñez REDACCIÓN

ASTURIAS

Mercedes Fernández
Mercedes Fernández

La presidenta del PP asturiano vira su estrategia a dar imagen de partido de gobierno con amplios acuerdos sobre presupuestos y anticorrupción

12 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

En la práctica totalidad de sus intervenciones ante el parlamento asturiano, la presidenta regional del PP ha introducido una coletilla, la de que «el ciclo» de triunfos electorales del PSOE en Asturias se ha terminado y «otra Asturias es posible» bajo el mandato del PP. Mercedes Fernández, Cherines, se ve presidenta y ello influye no sólo la crisis electoral de los socialistas, agravada además por las fuertes divisiones internas que han llegado sin apenas tregua a la víspera del congreso; sino también el haber encauzado la resolución a medio plazo de la reunificación de la derecha asturiana después de décadas de escisiones.

En las elecciones de diciembre y junio, PP y Foro lograron un acuerdo de coalición para concurrir de forma conjunta en las elecciones que les dio óptimos resultados en las urnas. En ambos comicios se alzaron como fuerza más votada en Asturias y también en varios de los concejos más poblados. Foro, que sufría un declive electoral desde la pasada legislatura, consiguió además así garantizarse un escaño en el Congreso de los Diputados (su candidato Isidro Martínez Oblanca fue como número dos de la lista) y también uno en el Senado, para Rosa Domínguez de Posada. Sin que por parte de ninguno de los dos partidos se haya planteado oficialmente una fusión, lo cierto es que ambas fuerzas se han abierto a estudiar la posibilidad de repetir la alianza en los próximos comicios municipales y autonómicos, ya sea con acuerdos de coalición o post electorales. 

Pero ante todo, Mercedes Fernández ha iniciado una estrategia para dar a su partido imagen de gobierno, con la adopción de medidas basadas en la «responsabilidad», un tono de estadista que experimentó (y con buenos resultados) ya en la pasada legislatura precisamente para separarse del tono bronco de Foro en el parlamento asturiano y darle la puntilla como rival del centro derecha. Así en 2015, el PP se ofreció a pactar los presupuestos con los socialistas en un momento en el que a Javier Fernández se le habían quebrado las alianzas de investidura con IU y UPyD. 

En la nueva legislatura, y ya después de que el presidente asturiano se hiciera cargo de la gestora que facilitó el segundo mandato de Rajoy con una abstención, el PP repitió el argumento de la «responsabilidad» y el sentido de Estado para alcanzar un acuerdo que diera paso a las cuentas autonómicas para 2017. No fue una negociación sobre los presupuestos en sí, sino un acuerdo paralelo por el que el Ejecutivo socialista se comprometía a incrementar a lo largo de 2017 la exención del impuesto de sucesiones para las herencia de 300.000 euros. Fernández esgrimió además de forma insistente ese acuerdo de 2015, ese precedente, para rechazar las acusaciones de que el apoyo al presupuesto había sido un «intercambio de cromos» a cambio de la investidura de Rajoy.

«Queremos que el parlamento sea un instrumento que genere estabilidad y seguridad para los ciudadanos», señaló Fernández en la defensa de su posición a la hora de rechazar las enmiendas a la totalidad al presupuesto, «queremos ser útiles y no estar en rifirafes». En todo momento, Fernández reiteró que su disposición a llegar a un acuerdo había estado sobre la mesa a lo largo de toda la negociación a pesar de que en un principio, el Ejecutivo se marcó como prioridad el pacto con IU y Podemos.

En las últimas dos semanas, Mercedes Fernández ha ahondado en la estrategia del estadista con su propuesta de refundir en un solo texto las distintas iniciativas (hasta 3) que han coincidido en la Junta General para luchar contra la corrupción presentadas por distintos grupos. Están en trámite la Ley de Transparencia y Buen Gobierno, una Unidad Anticorrupción de Podemos y una reforma de la Inspección General a iniciativa de Ciudadanos. El PP llegó a plantearse promover una cuarta pero Mercedes Fernández optó por buscar con el resto de grupos un acuerdo para refundir los texto, en busca de la «agilidad» y la «eficacia». La propuesta fue bien recibida por el resto de los grupos (con la excepción de Podemos, que finalmente mantuvo su iniciativa) y recibió el beneplácito tanto de los socialistas como de IU, Foro, o Ciudadanos.

De nuevo, como a la hora de aprobar los presupuestos, Mercedes Fernández apeló a la imagen que dan los partidos con sus debates de cara a la ciudadanía y apuntó que «los ciudadanos deben de saber que nos importan estos temas y que esto no es una competición para ver quién es más ingenioso».

En el Congreso Nacional del PP, que se celebra este primer fin de semana de febrero, Mercedes Fernández ha tomado parte activa de la ponencia sobre el sistema de voto con el que se elegirá a partir de ahora a los dirigentes populares, una peculiar doble vuelta con una llamada a las urnas general para todos los afiliados y una segunda en la que ya sólo toman parte los compromisarios. Tras ese cónclave, se celebrará, ya en marzo, el congreso regional del PP asturiano, donde Fernández llega con el aviso de que se enfrentará a una candidatura alternativa promovida por los más críticos. Ya ha hecho llamamientos a la «unidad» para «garantizar» en el futuro una victoria autonómica y siente, al menos, que está rozando con la punta de los dedos.