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Afloramientos muy intensos crean problemas a los mejilloneros gallegos

R. E. VILAGARCÍA / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Descarga de mejillón en Porto Meloxo (O Grove), en diciembre del 2024.
Descarga de mejillón en Porto Meloxo (O Grove), en diciembre del 2024. MARTINA MISER

Científicos revelan que «lavan» las rías y el bivalvo no engorda y falta cría

03 feb 2026 . Actualizado a las 11:24 h.

El equilibrio es un factor que no siempre se tiene en cuenta. Y sin embargo, en el equilibrio suele estar la clave de que las cosas funcionen. Tomemos, por ejemplo, el caso de las rías gallegas: estas han sido paradigma de fecundidad gracias al fenómeno del afloramiento, la entrada de agua fría y cargada de nutrientes desde el exterior. Gracias ese alimento, las Rías Baixas se convirtieron en un espacio excelente para el desarrollo de todas esas especies pesqueras y marisqueras sobre las que la costa gallega ha cimentado su forma de vida. Pero desde hace unos años, ese afloramiento, que está en el origen de todo, parece haber perdido el rumbo. Hay años, como el 2023, en los que fue muy débil, con lo que en la ría entró poco fitoplancton, condenando a sus habitantes al hambre y, por lo tanto, a los problemas de crecimiento. Y hay otros años, como el 2025, en los que esos episodios son especialmente intensos. «De partida, eso debería ser bueno, pero lo que hemos visto es que el mejillón no engorda ni está fuerte...», explica Ángeles Longa, responsable del departamento de I+D de Mexillón de Galicia.

¿Por qué ocurre esto? Ella misma lo explicó en el transcurso de una jornada del proyecto MoMeNTo para la monitorización en tiempo real del mejillón, celebrada este jueves en Vilagarcía. «Si el afloramiento es muy fuerte, lava la ría. Los nutrientes entran pero son arrastrados hacia fuera otra vez. Y ese lavado de nutrientes va a acompañado también por un lavado de semillas y de larvas de mejillón. El año pasado tuvimos un final de verano de afloramiento intenso y mucha nortada». Y con esa combinación, las larvas fueron expulsadas de las rías, convirtiéndose así en una de las causas de los problemas de captación de semilla que se viven en el mar.

Además de Ángeles Longa, a esos afloramientos especialmente intensos y a sus consecuencias se refirió también Laura Peteiro, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Sus palabras suscitaron interés entre el público porque han venido a confirmar lo que los bateeiros han podido comprobar en el litoral: las piedras vuelven a estar limpias de mejilla. «Volvemos ter un problema coma un porco», comentaba uno de ellos minutos antes de iniciarse las sesión.

De Chile al delta del Ebro

Precisamente por eso, la semilla fue el asunto sobre el que acabó girando este encuentro entre sector y ciencia. Ángeles Longa señaló que el problema para la obtención de cría parece ser compartido por quienes cultivan mejillón en distintos puntos del planeta. No se libra ni Chile. Según los datos provisionales, la producción de chorito cayó el año pasado un 16 %. Y bajó, entre otras cosas, por los problemas registrados en el segundo semestre del año con la captación de semilla, que achacan a factores ambientales y climáticos. Mucho más cerca, en el delta del Ebro, los productores de mejillón afrontan un escenario crítico, con mortandades de hasta un 90 % de la cría derivadas de las altas temperaturas que registra el agua durante el verano. Se ha llegado a tal punto, que el sector catalán compra 1.500 toneladas de cría procedente de Italia para poder mantener sus bateas. Claro que la semilla que se mete allí «é como o noso desdobre pequeno», de varios centímetros. Por cada kilo de ella se pagan 1,80 euros, según señaló en el encuentro Gerardo Bonet, gerente de la federación de productores del Ebro. Hace unos años costaba solo 0,67 euros.

MARTINA MISER

El objetivo: enfocar el esfuerzo investigador en aquello que el sector precisa

Aunque el asunto de la semilla tuvo un peso especial en el acto celebrado el jueves en Vilagarcía, la cría de mejillón y los problemas que plantea no eran el tema central. El encuentro había sido convocado con un objetivo completamente distinto: tender puentes. Puentes entre la ciencia y los profesionales del sector. Entre el conocimiento académico y la praxis. Las técnicas que hablaban desde la mesa señalaban la importancia de disponer de datos, de información, que permitan extraer conclusiones y avanzar. Pero tras sentar la base de lo que interesa al conocimiento científico, Ángeles Longa se dirigió al sector para preguntarles, directamente, qué opinan de la información que se ha ido generando con el paso de los años. «¿Os es útil? ¿Os interesa?». Y es que de lo que se trata es de establecer qué tipo de información resulta de más interés para el sector, a fin de poder dar prioridad a unos trabajos frente a otros.

Hasta ahora, reconocía Longa, los pasos que se han ido dando van permitiendo «explicar lo que ya pasó», pero no prevenir lo que estás por venir. «Nosotros lo que necesitamos es un modelo que nos diga dónde va a fijar la cría este año. O cuándo se van a hacer cierres», dijo uno de los bateeiros participantes. A todo se llegará, probablemente, pero aún queda mucho camino por recorrer. Toca asegurarse de que se recorre en la dirección adecuada.