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Jorge Porro, bautizado a los 40: «Soy ingeniero, con una formación muy científica, y tuve una experiencia de Dios»

Juan Ventura Lado Alvela
j. v. lado REDACCIÓN / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Jorge Porro junto a su mujer, poco antes de recibir los sacramentos
Jorge Porro junto a su mujer, poco antes de recibir los sacramentos Jorge Porro

El bautismo de adultos es el único sacramento que aumenta en España

11 ene 2026 . Actualizado a las 11:42 h.

Jorge Porro, hijo de un «ateo convencido y radical», se bautizó en abril, pasados ya los cuarenta. Roi Cundíns, cuyo padre había sido sacerdote antes de formar su familia, se sumó a la comunidad católica a los 11 años. Ambos llegaron a la Iglesia por vías diferentes y los dos tienen también una cosa en común: forman parte de las algo más de diez mil personas que se bautizan anualmente en España con más de siete años de edad. De hecho, en el 2024 fueron 13.323, un 12,6 % más que las 11.835 del 2023. Un dato que no deja de ser curioso, porque contrasta con un descenso de casi el 5 % en el número de comuniones y algo más de un 6 % en el de matrimonios.

Estos nuevos católicos, como explica el sacerdote Natalio Saludes, que en la parroquia de los Franciscanos de A Coruña suele tener grupos numerosos de catequesis de adultos, son «gente con mucha personalidad, que ya no tienen a lo mejor familia cristiana, pero tampoco ningún problema, ninguna herida abierta contra la Iglesia, de los tiempos en los que obligaba o te prohibía». Normalmente vienen de «una búsqueda personal», aunque hay casos de todo tipo.

«Yo soy ingeniero de telecos. Estudié en la Universidad Politécnica de Madrid y siempre en colegios e instituto nada religiosos. Quiero decir que mi formación fue muy, muy científica, pero tuve una experiencia de Dios», señala Jorge Porro, que recibió también la comunión y la confirmación de la mano del cardenal José Cobo en la catedral de la Almudena de Madrid durante la Vigilia Pascual del pasado mes de abril.

La «experiencia de Dios» de la que habla empezó en el verano del 2021. Él mantiene una muy buena relación de amistad desde hace dos decenios con Javier Porro, el párroco pontevedrés, ahora Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis de Santiago, que es primo de su padre. Fueron de viaje a Cuenca, junto con Laura, la mujer de Jorge. Justo cuando se iban, Javier dio la vuelta en la puerta de casa al salir y le preguntó si quería que rezasen juntos un rato. «Dijo que sería «algo bueno». Le contesté que no porque yo no tenía fe, pero siempre traté con mucho respeto a los que sí, y hacer eso me parecía una especie de teatro, una pantomima y una falta de respeto», recuerda.

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A finales del año siguiente, se empezó a encontrar mal, con muchos dolores, y en verano del 2023 llegó el diagnóstico: «Cáncer en estadio 4 con metástasis en los huesos». Javier, entonces, le dijo que le había contado el caso a unas amigas, la monjas clarisas de Cantalapiedra (Salamanca), que iban a rezar una novena por él, pero, además, querían conocerlo.

Jorge, que ya estaba casado por la Iglesia pero con disparidad de culto, porque solo su mujer era creyente, y que pensaba que la catequesis había que pagarla, se presentó allí con su pariente, conversaron un buen rato con las religiosas... y le cambió la vida. «Le pedí cuatro cosas y las cuatro se cumplieron», recuerda. La principal era acertar junto a los médicos con el tratamiento del cáncer, porque había varias opciones, no eligieron la más común y acertaron. Además de curarse, al ingeniero madrileño le ha quedado una impresión muy positiva de la Iglesia —«curas, monjas, obispos...»— porque le fascinó que puedan «volcarse contigo sin conocerte de nada». Por eso recalca que «con mente abierta y un poquito de fe, Dios sigue estando ahí para todos».

Los padres de Roi Cundíns le concedieron a él y a su hermana la posibilidad de elegir si querían bautizarse o no
Los padres de Roi Cundíns le concedieron a él y a su hermana la posibilidad de elegir si querían bautizarse o no ANGEL MANSO

La historia del actor Roi Cundíns, más conocido como Roi da Costa y a quien los deportivistas identificarán sobre todo por los contenidos de Dépor Locura, es bastante más prosaica, pero también inspiradora. Sus progenitores, aunque su padre había sido cura, siempre quisieron que él y su hermana decidieran libremente. Por eso Roi cree que lo suyo, «coa mentalidade dun neno», estuvo «máis baseado no tema dos regalos», porque veían lo que les suponía la comunión a los otros niños del colegio. Lo de la fe considera que «que ten máis que ver coa idade e coa reflexión».

Aunque pertenece a «unha familia que viña de crenzas» y de niños le concedieron esa libertad de elección, cuando fueron padres, Roi y su mujer tuvieron que pronunciarse. Después de algunas dudas, se inclinaron por lo más tradicional que, por otra parte, también era lo que querían las abuelas. Así es como a u hijo, el pequeño Artai, lo bautizaron con siete meses y algunos recuerdos muy especiales. «Lucas [Pérez] regaloulle a camiseta asinada —non sei se é xusto a do ascenso ou é que tiña varias—», recuerda el orgulloso padre que, por supuesto, quiere lo mejor para su hijo pero tampoco piensa imponérselo, «porque ao longo da vida poden pasar tantas cousas que non sabes como vas evolucionar, mesmo podes chegar a perder a fe», reflexiona.