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Lucy no caminaba sola: otro ancestro humano convivió en la sabana africana

redacción LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Dale Omori

Un nuevo estudio asigna un fósil de pie hallado en Etiopía a la especie «Australopithecus deyiremeda», lo que confirma que convivió con la icónica Lucy hace 3,4 millones de años

26 nov 2025 . Actualizado a las 17:54 h.

Hace aproximadamente 3,4 millones de años, los paisajes boscosos y de sabana del este de África eran compartidos por al menos dos linajes de homininos. Un equipo internacional de investigadores ha logrado ahora vincular definitivamente el Pie de Burtele, hallado en el 2009 en Woranso-Mille (Etiopía), a una especie conocida: Australopithecus deyiremeda. De esta forma se confirma su coexistencia con Australopithecus afarensis, el linaje al que pertenece la icónica Lucy.

«Debieron haberse visto entre sí y pasar tiempo en la misma área haciendo sus propias actividades», afirma Yohannes Haile-Selassie, director del Instituto de Orígenes Humanos de ASU y líder del estudio. El yacimiento de Woranso-Mille es «único» porque ofrece «evidencia clara de que dos especies emparentadas coexistieron al mismo tiempo en la misma zona». El trabajo se ha publicado en Nature.

En 2009, el equipo de Haile-Selassie descubrió ocho huesos del pie de un ancestro humano en el yacimiento de Woranso-Mille, en la región central de Afar, en Etiopía. Los restos fueron bautizados como el pie de Burtele.

Al ser fósiles postcraneales (de elementos por debajo del cuello) no pudieron asignarse a ninguna especie, pero ahora, un nuevo estudio, en el que ha participado el geólogo de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Barcelona (UB), Lluís Gibert, los ha analizado y ha descubierto que pertenecen a la especie Australopithecus deyiremeda, parientes de la especie de Lucy que se desplazaba sobre las piernas y vivían en los árboles.

«Cuando encontramos el pie en el 2009 y lo anunciamos en el 2012, sabíamos que era diferente de la especie de Lucy, Australopithecus afarensis, que es ampliamente conocida desde entonces», comenta Haile-Selassie, pero faltaba encontrar nuevos fósiles por encima del cuello que estuvieran claramente asociados con el pie, como un cráneo, una mandíbula o dientes.

Yohannes Haile-Selassie

En el 2015, el equipo anunció una nueva especie, Australopithecus deyiremeda, pero no incluyó el pie en esta especie, aunque, en la última década, el hallazgo de nuevos fósiles han permitido asociar con seguridad el pie de Burtele con la especie A. deyiremeda.

El pie de Burtele, una manera de caminar

En el nuevo estudio, el equipo ha descubierto que, aunque es de la misma época, el pie de Burtele es más primitivo que los pies de especie de Lucy, que era una especie «completamente bípeda», explica Haile-Selassie.

El pie de Burtele, perteneciente a Australopithecus deyiremeda y «que significa pariente cercano en lengua afar», apunta Gibert, «tenía caracteres más primitivos y caminaba de forma bípeda, pero la anatomía de su pie nos indica que hacía vida en los árboles».

Los A. deyiremda conservaban en el pie un dedo gordo oponible, que es importante para trepar pero, en el suelo, caminaban sobre las piernas y probablemente se impulsaba con su segundo dedo en lugar del dedo gordo, como hacemos los humanos modernos.

Para los autores, esto significa que la bipedestación (capacidad de caminar erguidos) en estos primeros ancestros humanos se manifestaba de diversas maneras y que el hallazgo de especímenes como el pie de Burtele demuestra que existían muchas maneras de caminar sobre dos piernas y que no existía una única forma hasta tiempos posteriores.

Distintas dietas

El equipo también analizó el esmalte de ocho de los 25 dientes de A. deyiremeda encontrados en el yacimiento para su análisis isotópico.

«La composición del esmalte de sus dientes nos muestra que tenía una dieta diferente, basada en hojas y frutos más que en hierbas. Era una dieta similar a especies más primitivas que vivieron en esta región con anterioridad», comenta Gibert, mientras que la alimentación de la especie de Lucy era mixta, basada en hojas y frutos de los árboles pero también en los pastos.

El equipo también descubrió una mandíbula de A. deyiremeda de un niño de poco más de cuatro años que todavía tenía los dientes de leche y muchos dientes de adulto desarrollados ya en parte profunda de la mandíbula ósea.

«En el estudio de la mandíbula pudimos ver trazas claras de una desconexión en el crecimiento entre los incisivos y los molares, de forma muy parecida a como se ve en los simios vivos y en los australopitecos tempranos, como la especie de Lucy. La sorpresa fue descubrir que estos primeros australopitecos parecen ser notablemente semejantes en su forma de crecer», apunta Gary Schwartz, del Instituto de Orígenes Humanos y coautor del estudio.

Las piezas de un rompecabezas

«El registro de fósiles humanos más completo de los últimos 5 millones de años se encuentra en Etiopía y es un registro muy discontinuo de fósiles incompletos, por lo tanto, este nuevo descubrimiento supone una pieza más en el gran rompecabezas de la evolución humana, del que nos faltan más del 95% de las piezas», subraya Gibert.

En este reto, la geología es una ciencia esencial para entender la evolución humana, «porque los fósiles en un contexto geológico y cronológico no tiene ningún valor científico y porque la geología nos explica los cambios del medio físico que condicionan la evolución».

Para Haile-Selassie, es importante conocer nuestra historia porque «lo que ocurrió en el pasado lo vemos pasar hoy. En muchos sentidos el cambio climático que vemos hoy ha ocurrido muchas veces en la época de Lucy y de A. deyiremeda y lo que aprendemos de esa época podría ayudarnos a mitigar algunas de las peores consecuencias del cambio climático actual».