Sensogenoma: música, ciencia e inclusión

Antonio Salas Ellacuriaga CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA E INVESTIGADOR DEL IDIS/USC. INVESTIGADOR PRINCIPAL DEL PROYECTO SENSOGENOMA

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

XOAN A. SOLER

10 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El pasado 3 de octubre tuvo lugar el concierto experimental Sensogenoma25, un evento en el que la música se fusionó con la ciencia y la inclusión para dar lugar a una experiencia única. Esta cuarta edición de los conciertos marca, además, el tercer año consecutivo de actividad de un proyecto pionero nacido en el seno del grupo GenPoB/GenViP del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS). Su objetivo es descifrar la biología que se esconde detrás de un estímulo tan poderoso como la música y explorar cómo este conocimiento puede ayudar a identificar nuevas dianas terapéuticas en distintos contextos de enfermedad.

La Real Filharmonía de Galicia, bajo la dirección de Sebastián Zinca, y la Banda Municipal de Santiago, dirigida por Casiano Mouriño, ofrecieron un programa inolvidable: una primera parte cargada de nostalgia y melancolía, seguida de una segunda mitad vibrante y llena de energía. Pero, detrás de la armonía, la emoción y los aplausos, se desarrollaba también un experimento científico pionero, diseñado para analizar cómo responde nuestro organismo a dos estímulos musicales contrastados. Durante el evento se recogieron cerca de 1.800 muestras biológicas, de saliva, lágrima y sangre capilar, y se registraron constantes fisiológicas mediante sensores electrodérmicos.

Los músicos se entregaron por completo, y el público respondió con el mismo entusiasmo y compromiso, participando activamente en una experiencia única que une arte y ciencia para explorar el poder biológico de la música. Lo que pocos asistentes imaginaron es que estaban formando parte de uno de los conciertos de música clásica más inclusivos de la historia reciente. Entre el público había personas con miastenia, paraparesia espástica familiar, alzhéimer, trastornos graves de salud mental, autismo y otras condiciones neurológicas, representadas por diversas asociaciones nacionales de pacientes. Gracias al uso de mochilas vibratorias diseñadas ad hoc, también las personas con discapacidad auditiva pudieron disfrutar de la música a través de las vibraciones. Esa era, precisamente, la intención: normalizar la diversidad sin subrayarla, lograr que todos formaran parte de la experiencia sin etiquetas. Actualmente, Sensogenoma colabora con diecisiete asociaciones de pacientes, un vínculo que otorga al proyecto una fuerte dimensión humana y social que va mucho más allá de la ciencia, acercando la música a quienes más pueden beneficiarse de ella y más lo necesitan. Todo ello refuerza la idea de que es un proyecto colectivo.

No podemos más que agradecer al público, a las asociaciones de pacientes, al grupo de investigación y a las numerosas instituciones que apoyan el proyecto desde sus inicios. Fue un evento cargado de emoción, sensaciones y humanidad. En tiempos en los que la cultura y la ciencia a menudo transitan caminos separados, Sensogenoma25 demostró que la música puede ser, al mismo tiempo, arte, investigación e inclusión. Los recursos públicos, la música y la ciencia son, y deben ser, para todos.