Authorization Required

This server could not verify that you are authorized to access the document requested. Either you supplied the wrong credentials (e.g., bad password), or your browser doesn't understand how to supply the credentials required.

La asfixia de Trump amenaza con un éxodo científico

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

SARAH YENESEL | EFE

«Europa tiene una oportunidad histórica para captar talento», dice un investigador gallego en el país

20 abr 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

«Enviamos este SOS para lanzar una advertencia clara: la actividad científica del país está siendo diezmada». Es el mensaje desesperado que lanzaron hace unos días casi 2.000 investigadores que trabajan en Estados Unidos ante los «drásticos» recortes aplicados a las agencias financiadoras de la investigación impuestas por el presidente Donald Trump. La situación llega hasta el punto de que hasta un 75 % de los 1.600 profesionales que participaron en una encuesta de Nature expresaron su disposición a abandonar el país, un talento que tanto Europa como España y Galicia estarían dispuestos a acoger. De hecho ya se han lanzado programas para ello.

 Pero, ¿cuál es realmente la situación de los científicos gallegos que trabajan en Estados Unidos? Desánimo e incertidumbre es la sensación que domina entre los consultados por La Voz, aunque, por lo general, prefieren esperar a comprobar cómo evoluciona la situación antes de tomar una decisión. De los doce a los que se le requirió la opinión, seis declinaron la invitación y otros dos prefieren mantener el anonimato. ¿Prudencia o temor a represalias? Las dos cosas. Algunos, con una amplia trayectoria de muchos años y familia en Estados Unidos, están adscritos a Universidades que el Gobierno de Trump ha puesto en el punto de mira por acoger manifestaciones en contra de la guerra de Gaza o por no seguir sus directrices ideológicas. Otros, con una reputación también muy consolidada, optan por la cautela y los más jóvenes que aún no tienen la nacionalidad norteamericana temen problemas con los visados.

«Hai preocupación polo financiamento, si, pero se cadra a sensación dominante é un temor, incluso chegaría a dicir que medo, no plano persoal», confiesa uno de ellos, que también prefiere mantener oculta su adscripción. Explica que buena parte del sistema científico del país está sustentado por extranjeros que «non nos sentimos apreciados nin benvidos por este goberno». En su universidad la mitad de los trabajadores son foráneos y recuerda que «xa se cancelaron 300 visados» solo por el hecho de que algunos investigadores participaran en manifestaciones para condenar la matanza en Gaza. «Acúsannos —dice— de promover o terrorismo».

Asegura que será «inevitable que a nosa produción científica se vexa comprometida», por lo que augura que, de no cambiar la situación, «perderase unha xeración de científicos que probablemente teñan que buscar traballos no sector privado ou fóra». Y ahí es donde apunta a la oportunidad que se le abre a Galicia y España para captar este talento.

«A situación —expone— recorda ao auxe dos fascismos en Europa nos anos trinta. Daquela Europa perdeu os seus mellores científicos, que viñeron para Estados Unidos e fixeron deste país o indiscutible líder mundial en ciencia. Agora pode pasar o contrario e España e Galicia poden beneficiarse desta situación».

De la misma opinión es otro científico gallego líder en su campo que prefiere mantenerse en el anonimato. «Europa tiene una oportunidad histórica que debería aprovechar», explica. Pero, en su caso, prefiere esperar acontecimientos para ver cómo evoluciona la situación antes de tomar una decisión. Admite, eso sí, que «existe mucha incertidumbre en torno a la financiación, y eso no es bueno para la ciencia». «Hay bastante preocupación —añade— porque para poder hacer ciencia de primer nivel necesitas una financiación estable».

SV

Sonia Villapol dirige un laboratorio de Neurociencia en Houston

«O retorno dependerá das condicións e as oportunidades que se ofrezan»

 

r. r.

«Por suposto que os recortes nos están afectando e xa teñen impacto directo no financiamento público para a investigación procedente dos Institutos Nacionais de Saúde (NIH), que está a sufrir modificacións tanto nos fondos dispoñibles como na concesión das subvencións», asegura la neurocientífica lucense Sonia Villapol, jefa de laboratorio en el Texas Medical Center en Houston (Texas).

En su caso no le afecta el problema de los visados, porque lleva 15 años trabajando en Estados Unidos y desde hace diez también es ciudadana norteamericana, pero asegura que «as políticas migratorias máis restritivas si están a ter impacto na xente máis nova que desexa vir formarse ou desenvolver a súa carreira científica aquí». «Ao longo prazo —añade— esta situación pode afectar negativamente á atracción de talento internacional, que é fundamental para o progreso da ciencia nos Estados Unidos».

La eliminación de la financiación para programas de diversidad o para líneas de investigación específicas también se está traduciendo en que «moitos investigadores perderon os seus postos de traballo debido á cancelación destas subvencións». A ello se añade la situación de «incerteza nas universidades» que han comenzado a recortar los programas de doctorado, que dependen en buena parte de los fondos recibidos de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH). Esto xenera un panorama moi incerto para os investigadores máis novos, que ven comprometido o seu futuro profesional».

Uno de los peores impactos llegará con la drástica reducción de los fondos indirectos, que son los que se destinan a las instituciones científicas a través de los proyectos captados por los propios investigadores. «Estes fondos —señala Villapol—, que adoitan representar entre o 40 % e o 80 % da subvención, pasarían a un máximo do 15 %, o que suporá un golpe devastador para as universidades que dependen destes recursos para o mantemento de infraestruturas, servizos administrativos e apoio á administración».

Villapol, que aún tiene un proyecto financiado de 1,2 millones de dólares para investigar el alzhéimer, no cree que se vaya a ver muy afectada por los recortes, pero asegura que para mantener su laboratorio tendrá que buscar «fontes de financiamento alternativas». Tampoco descarta abandonar Estados Unidos, «algo que sempre está presente, agora, no pasado e seguramente no futuro», pero precisa que «o retorno dependerá das oportunidades que se ofreza e das condicións para acceder a elas. Se se abren convocatorias atractivas, ben deseñadas e orientadas a captar talento, a posibilidade de regresar estará sempre enriba da mesa».

SMC

Susana Martínez-Conde dirige un laboratorio en Nueva York

«Es una situación preocupante que genera incertidumbre»

 

r. r.

La neurocientífica coruñesa Susana Martínez-Conde, que dirige un laboratorio en la Universidad Estatal de Nueva York y que posee la doble nacionalidad, explica que, de momento, su equipo no se ha visto directamente afectado por los recortes, pero teme que sí lo hará. «Es una situación muy preocupante —señala— y que genera mucha falta de confianza e incertidumbre de cara al futuro. También hay que contar con que la mayoría de los laboratorios de EE.UU. incluyen miembros internacionales». ¿A qué se refiere? A las políticas migratorias de Donald Trump que también afectan a la comunidad científica. «En el 2017 —recuerda— perdimos a un miembro de mi laboratorio que viajó a la India para asistir a una boda y después se le impidió regresar. En estos momentos tenemos a una persona que está en proceso de solicitar la residencia permanente y le hemos recomendado que no salga del país mientras siga con los trámites. Es algo que me preocupa bastante».

Martínez-Conde precisa que el tipo de proyectos que realizan «no son especialmente susceptibles de recortes», pero matiza que «todos vamos en el mismo barco, así que si la investigación americana sufre en general no queda duda de que nuestros proyectos también se van a resentir, bien sea por recortes, por la reducción de los costes indirectos o por perder miembros internacionales y oportunidades de colaboración con otros países».

A nivel personal confiesa que «estamos viviendo a diario una situación de inquietud e inestabilidad, con una nueva crisis prácticamente cada día», por lo que «volver a España o Galicia es una puerta que nunca he cerrado del todo, incluso cuando la investigación en Estados Unidos contaba con gran apoyo gubernamental». En este contexto puntualiza que «mi filosofía siempre ha sido el desplazarme al lugar que brindase las mejores oportunidades para llevar a cabo mi programa de investigación. Durante los últimos diez años mi lugar ha sido Nueva York, pero si las circunstancias dejan de ser propicias por supuesto que me plantearé otras posibilidades».

MARCOS MÍGUEZ

José María Eirín biólogo en la Universidad Internacional de Florida

«Podríamos tener que disfrazar el término cambio climático»

 

r. r.

José María Eirín-López es catedrático de Biología Marina en la Universidad Internacional de Florida, donde en diez años consiguió una financiación, tanto pública como privada, de más de 25 millones de dólares para sus proyectos. «En mi caso —confiesa— no he tenido ningún tipo de recorte ni notificación de parar los gastos asociados a ninguno de mis proyectos. Incluso nuestros proyectos ligados al cambio climático y su impacto en los arrecifes de coral, por ejemplo, no se han visto afectados». Admite, sin embargo, que desde su universidad y su grupo están desarrollando «planes de contingencia para el caso de que ciertos fondos disminuyan o se cancelen». Y también expresa su preocupación por el recorte de los costes indirectos asociados a proyectos de un 50 %-60 % a un 15 %, ya que esta es una de las principales vías de financiación de las universidades. «Ese dinero extra es utilizado a discreción por la universidad o centro donde el proyecto se desarrolla para cubrir gastos como la luz, electricidad, reparaciones, comprar equipamiento o pagar personal administrativo».

Explica que por ahora ya se han cancelado los proyectos asociados a inclusión o diversidad, aunque «en el caso de mi laboratorio no hemos tenido ningún problema, porque si bien el 80 % son mujeres de origen hispano, asiático o del Pacífico sur, su reclutamiento ha sido basado al 100 % en mérito, sin dejar fuera del proceso a otros candidatos por condiciones racionales o de género». Sí ve posible que el Gobierno federal recorte fondos asociados al cambio climático, en lo que trabaja, por lo que «tendríamos que disfrazar el término cambio climático como cambio ambiental para satisfacer agendas políticas». En todo caso, confía en que los Estados aumenten sus aportaciones. Reconoce que «existe mucho ruido alrededor de todo», pero admite que «en ningún momento nos planteamos dejar nuestra casa e irnos a otro lugar. Es más, quizás ahora sea el momento de estar más presente e involucrado para cambiar las cosas con las que no estamos de acuerdo».

JL

«Tería opcións de volver, pero non teño interese»

 

r. r.

El ferrolano Joaquín Lado Abeal lleva casi 20 años asentado en Estados Unidos, primero como director de departamento en la Escuela de Medicina de la Texas Tech University Health Sciences Center y ahora en la en la Universidad de California Davis, en Sacramento (California). En su caso asegura que los recortes «non me afectan nada». «Xa sabes —dice irónicamente— que a feira vai como vai e o que pase de aquí a un ano quen sabe».

Tampoco tiene ningún plan de marcharse de Estados Unidos, pese a que tendría su regreso asegurado como catedrático en excedencia de Medicina de la Universidade de Santiago. «Seguro que tería opcións de volver de plantexarmo, pero non teño ningún interese. Aquí atopei a situación profesional que buscaba e estou moi agradecido a este país e á xente que atopei na miña carreira e a miña familia está en Estados Unidos».

Sí asegura, en cambio, que su universidad se verá muy perjudicada si los costes indirectos de los proyectos que reciben los investigadores se reducen al 15 %. Este porcentaje es el que destina a las universidades para la gestión de proyectos e investigación. «A UC Davis aplica un 65 % de custos indirectos aos proxectos de investigación, polo que unha redución ao 15 % seguro que afecta aos servizos de apoio e de administración», explica.

Cita como ejemplo que su grupo está pendiente de recibir un proyecto «bastante cuantioso», por lo que «de seguir as cousas como se anunciaron a universidade recibirá só o 15 % dos custos indirectos e non o 65 %».

En un contexto más personal asegura que aunque la situación del país «é de incerteza no económico e no social», considera que «este país vai saír adiante coma sempre e, espero e penso, que sen moita revolta social, aínda que aquí teño algunha reserva». «En menos de dous anos hai eleccións ao Congreso, que vai cambiar seguro de novo o panorama cun xiro aos demócratas», dice.

Tampoco cree que la actual Administración vaya a continuar con su acoso a los emigrantes, porque «este é un país no que todos somos emigrantes e non se entende sen a emigración. O noso mundo non pode funcionar sen emigración». «Agora mesmo —añade— hai moito ruído con medidas efectistas, pero xa se arrefriará».

Obxectivo compartido polo talento

 

Irene Bonome

Otalento é a base do éxito. Se formamos a persoas excelentes, estas farán unha Galicia excelente. Por iso, desde a Xunta situámolo no centro das nosas políticas, apostando por captar, reter, atraer e retornar persoal investigador, unha das prioridades do Plan galego de investigación e innovación 25-27. Con este obxectivo poñemos en marcha accións para incrementar o talento na nosa comunidade. Buscamos, ademais de apostar firmemente polo noso, captar investigadores do exterior que poidan colaborar na mellora do benestar social e económico. Facémolo, entre outras medidas, con dúas novidades enmarcadas neste plan: a Fundación Galtia e o programa Retorna Talento I+D+i, que se sumarán a exitosas iniciativas como Oportunius.

Galicia está preparada para poñer en marcha accións específicas dentro das estruturas existentes, entre elas de xeito destacado a Rede CIGUS, conformada por dez centros de investigación universitarios excelentes. Neste senso, a creación da Fundación Galtia para atraer talento investigador de alto nivel internacional, suporá un salto cualitativo na capacidade do noso ecosistema de I+D+i.

Pero máis aló do traballo a nivel autonómico, é importante abordar tamén esta cuestión como política de Estado. Ante a convocatoria do programa Atrae por parte do Ministerio de Ciencia, co que se apoiará científicos que queiran volver a España, de maneira especial os residentes en Estados Unidos, desde Galicia compartimos o interese común por aproveitar a oportunidade que xorde deste contexto de incertezas. A falta de poder coñecer os detalles desta liña de traballo, avanzamos o noso desexo de participar e sumarnos á mesma. Iso si, o Goberno central debe evitar situacións como as ocorridas coas convocatorias de intelixencia artificial, cancelada a piques de resolverse, ou de María Zambrano, planificada sen as comunidades. A estabilidade institucional, Galicia sábeo ben, é clave para que o persoal investigador confíe nun territorio e se asente nel con seguridade.

Irene Bonome é subdirectora xeral de Promoción Científica e Tecnolóxica Universitaria da Xunta.

Harvard o cómo acorralar a las universidades rebeldes

  

La guerra de Donald Trump contra las universidades, especialmente contra las más potentes del país, a las que acusa de semillero del antisemitismo y de promover políticas «woke», se ha centrado en Harvard, a la que esta semana ha congelado fondos por valor de 1.940 millones de euros y a la que el propio presidente amenazó con hacerle pagar impuestos, algo de lo que están exentas las instituciones académicas. Pero no es ni mucho menos la única que está en el punto de mira de la Administración. Todas por permitir manifestaciones contra la guerra de Gaza o por promover políticas inclusivas de raza y género.

Otras universidades han rechazado la interferencia de la administración, pero la respuesta de Harvard, que calificó de ilegales las exigencias impuestas por Trump, ha marcado un cambio de tono importante para la institución académica más influyente. Pero, ¿qué quiere el Gobierno? Entre las peticiones está la eliminación de los programas de diversidad, igualdad e inclusión, cambios en las políticas de contratación y admisión, así como limitar el acceso a quienes «están más implicados en el activismo que en la enseñanza», en clara alusión a las multitudinarias protestas que desde el 2024 se vienen registrando en decenas de universidades contra la guerra de Israel en Gaza.