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¿Puede Galicia convertirse en un polo científico internacional?

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

OSCAR CELA

El nuevo Plan de Investigación e Innovación asienta los mimbres para conseguirlo con unos objetivos claros, pero aún quedan retos pendientes

04 feb 2025 . Actualizado a las 13:25 h.

¿Puede Galicia convertirse en un polo de referencia internacional en I+D+i? Plantearse esta pregunta hace unos años sería poco menos que descabellado. Pero ahora no solo es pertinente el interrogante, sino que la respuesta empieza a ser cada vez más nítida: no solo puede, sino que también debe hacerlo. El Plan Gallego de Investigación e Innovación 2025-2027 apunta hacia ese objetivo. Pero ¿existen mimbres para ello? La respuesta también es positiva. En los últimos años ha acogido a investigadores de prestigio internacional para incorporarlos a su sistema de ciencia y ha nutrido áreas de enorme potencial como la biotecnología, la inteligencia artificial y la supercomputación, incluida la apuesta por la computación cuántica, sin obviar el respaldo a la investigación sanitaria.

Pero para que todos estas semillas empiecen a fructificar es necesario incidir aún más en varios aspectos. La clave, por encima de todo, vuelve a estar en la retención y en la atracción del talento, tanto de los investigadores gallegos en el extranjero como de otros científicos extranjeros de primera línea mundial. La Axencia Galega de Innovación lleva ya un tiempo promoviendo a Galicia como destino de I+D+i en los circuitos internacionales con el objetivo de captar el mejor talento. Para ello cuenta con un programa que lleva una década en vigor, el Oportunius, que ha permitido apoyar a 33 investigadores de alto nivel ganadores de un programa del Consejo Europeo de Investigación (ERC), bien un Starting Grant, un Consolidator Grant o un Advanced Grant. Es una iniciativa que ha funcionado, pero es insuficiente. Para obtener un Oportunius es necesario primero acceder a una de estas elitistas becas de la Unión Europea, lo que deja fuera a otros investigadores excelentes y también a aquellos que trabajan en países como Estados Unidos donde no existe esta figura. 

Es necesario, por tanto, ampliar el Oportunius. En esta línea abunda la propuesta oficializada este lunes de poner en marcha ya este mismo año una fundación, apoyada con financiación privada, para contratar a investigadores de referencia mundial. Es una iniciativa necesaria, pero hace falta más. En Galicia trabajan actualmente 13.856 científicos. Parecen muchos, pero no lo son. Hace falta más masa crítica que nutra a los laboratorios y a las universidades. No solo expertos de primer nivel que aporten nuevas líneas de trabajo, sino también personal que nutra a los laboratorios y a las empresas. En esta línea también se está avanzando y se presentarán más propuestas, pero aún queda trabajo por hacer. Ni Galicia, ni tampoco España, tiene aún capacidad suficiente para devolver al sistema a los investigadores que ha formado y que aportan su conocimiento al crecimiento de otros países. Se ha mejorado mucho, pero sigue siendo un reto pendiente. Aunque se está abriendo un camino, la ciencia, la I+D+i, aún está lejos de ser una auténtica prioridad. No solo para los políticos, que también, sino también para los ciudadanos.

El problema en este contexto vuelve a ser la falta de financiación, aunque también es cierto que se ha hecho un esfuerzo para convertir a la comunidad en la que más ha incrementado la inversión en I+D+i. En el 2023, el último dato disponible, ha movilizado 962,8 millones, un 28 % más que el año anterior. Son las luces que alumbran el camino a seguir, pero entre las sombras se esconde otra realidad: Galicia sigue por debajo de la media española de inversión en I+D+i y muy lejos, por ejemplo, del País Vasco -una comunidad que con menos población invirtió el mismo año algo más de 2.000 millones de euros-  y España, a su vez, está lejos de la media europea. La inversión media por habitante en España en el 2023 fue de 470 euros; la de Galicia, de 355,7, y la de Europa, de 862 euros. Es cierto también que Galicia venía de muy atrás y que su esfuerzo para compensar el déficit es mayor. Lo estimable es que lo está haciendo.

La financiación pública de la ciencia aún es insuficiente, pero también lo es la inversión privada. Es otro de los retos pendientes. Hay que movilizar recursos de las empresas, pero también de las fundaciones. En este sentido, la propuesta de la Xunta que se acaba de presentar es un paso adecuado en el que hay que profundizar.

Otra cuestión es hacia donde movilizar los recursos. Y Galicia parece que lo tiene claro: en biotecnología, inteligencia artificial, computación y comunicación cuántica y tecnologías limpias. Son, en todos los casos áreas de un enorme potencial en los que la comunidad empieza a ser referente. Existen bases sólidas sobre las que expansionarse. En el caso de la biotecnología, por ejemplo, Galicia creó en el 2023 el 13 % de las empresas del sector que surgieron en toda España, lo que demuestra su capacidad. 

En inteligencia artificial Galicia es la única comunidad con una estrategia definida y existen grupos de investigación, centros tecnológicos y también empresas con suficiente potencial para aportar el impulso necesario, espoleado también por la Agencia Española de Supervisión de la IA de A Coruña. Esta tecnología también se va a ver fuertemente impulsada por la computación cuántica. A día de hoy no existe en todo el mundo un ordenador cuántico real, pero nadie duda de que será el futuro. Un futuro que también se está gestando en el Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga) en colaboración con Fujitsu, desde donde se está impulsado un ecosistema innovador en este ámbito. Y cada vez será más reforzado.

Galicia, por tanto, sí tiene potencial, sí tiene el talento y sí ha puesto los mimbres para convertirse en un polo de referencia internacional en I+D+i. Pero en esta aventura también debe comprometerse la sociedad.