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Andrea Muñoz: «Mejor nos iría en España y Galicia si fuéramos capaces de retener el talento»

Raúl Romar García
R. Romar REDACCIÓN / LA VOZ REDACCIÓN / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

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Investiga en el Georgia Institute of Technology de Estados Unidos una nueva tecnología para transformar el dióxido de carbono en un mineral

27 dic 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Andrea Muñoz Ibáñez (A Coruña, 1992) se doctoró en Ingeniería de Caminos por la UDC y ahora trabaja, con una beca europea Marie Curie, en el Georgia Institute of Technology, en Atlanta (EE.UU.), donde investiga en sistemas de almacenamiento de dióxido de carbono. También presentará su estudio en la Reunión de Jóvenes Investigador@s en el Extranjero.

—¿Cómo está resultando su experiencia en EE.UU. y qué diferencias encuentra?

—La experiencia es muy buena. Mi grupo está dirigido por Carlos Santamarina, que es uno de los referentes mundiales en su campo. Somos nueve personas y los grupos en los que estuve en Vigo y A Coruña son más pequeños y en España la financiación también es menor. Otra diferencia es que es un ambiente mucho más internacional. Soy la única europea y todos mis compañeros en este momento son asiáticos. Luego, en mi departamento, se intenta que haya mucha colaboración entre investigadores de distintos grupos.

—¿El almacenamiento de dióxido de carbono está en punto muerto o se sigue considerando una tecnología viable?

—No, no está en punto muerto, sino que incluso hay cada vez más empresas que están apostando por esta tecnología. Dentro de estas tecnologías, el enfoque en el que estoy trabajando es en el de la mineralización del CO2, que básicamente consiste en convertir este gas en minerales. De esta forma lo almacenas de forma sólida y evitas posibles fugas. Ya hay proyectos piloto, sobre todo en Islandia, ya que necesitas tener unas rocas con una cierta composición química, como puede ser el basalto, y mucha agua.

—¿Cómo es el proceso?

—El gas lo inyectas, por ejemplo, en rocas basálticas, porque necesitas que tengan alto contenido de calcio, magnesio y hierro. Entonces reacciona con estos elementos para formar minerales. El CO2 se inyecta disuelto en agua fresca que disuelve la roca. Entonces estos basaltos liberan calcio, hierro y magnesio y al final forman minerales donde queda atrapado.

—Entiendo entonces que Galicia no sería una buena opción para este tipo de almacenamiento.

—No, aquí en Galicia no porque aunque tenemos roca ígnea es de otro tipo. Aquí tenemos mucho granito. En España una buena opción serían las Islas Canarias. Pero para poder llevar a cabo esta tecnología también te hace falta agua fresca, sin ningún tipo de sal disuelta, que es la que se utiliza para consumo humano. Pero hay gente que ahora está trabajando también para poder reutilizar el agua del mar para emplearla en el proceso. 

—¿Cree que tendrá posibilidades de investigar en Galicia?

—Mi sueño es poder trabajar en Galicia. Lo que pasa es que, por desgracia, las oportunidades no son las que nos gustaría tener a todos. Cuando regrese en marzo me quedará un año de contrato en la UDC, pero ya no me podré presentar a una ayuda posdoctoral de la Xunta. La opción es acceder a un contrato Ramón y Cajal del ministerio, que es para investigadores excelentes, pero es muy, muy difícil de conseguir. Si no la consigues te queda esperar a que haya una plaza en la universidad de ayudante doctor o de contratado doctor para poder entrar, pero las oportunidades son pocas.

—¿No ve tan fácil entonces retener el talento, pese a que se están haciendo esfuerzos para ello?

—Al final te encuentras con investigadores excelentes españoles en todas las partes del mundo y yo creo que muchos querrían volver a Galicia o a España, pero el problema es que no hay financiación para todos. Y es una pena, porque es gente excelente. Creo que si fuéramos capaces de retener todo ese talento, mejor nos iría en España.

—¿Entonces no descarta volver al extranjero?

—Yo tengo todas mis esperanzas puestas en que de aquí a un año y pico consiga algo. Me quiero quedar en España, y si puede ser en Galicia, mejor. Y voy a hacer todos los esfuerzos para conseguirlo. Pero claro, si no tienes oportunidad, al final te tendrás que marchar.

Jesús Castro: «En Galicia se están poniendo medios para atraer el talento»

El químico gallego trabaja en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para desarrollar una tecnología que detecte contaminantes persistentes en el agua

R. Romar

El químico Jesús Castro Esteban (A Coruña, 1992) investiga en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), una de las cunas mundiales de la ciencia, la detección de químicos persistentes en el agua. Formado en la Universidade da Coruña y doctorado en el Ciqus de Santiago, se fue a Estados Unidos con una beca Fullbright y, a su término, decidió aceptar una propuesta para continuar en el MIT. Es uno de los científicos que hoy participarán en A Coruña en la Reunión de Jóvenes Investigador@s en el Extranjero.

—¿Cómo está siendo su experiencia en el MIT y qué diferencias encuentra?

—La verdad es que estoy muy cómodo y mis compañeros son increíbles, son todos brillantes. La verdad es que sigo aprendiendo muchísimo a día de hoy. A nivel de instrumentación, los equipos son muy similares a los que tenía en el Ciqus. Una diferencia es que allí se fomenta la diversidad dentro del mismo grupo de investigación. En nuestro grupo tenemos expertos en química biológica, en sensores, en síntesis... y todos nos apoyamos los unos a los otros.

—Trabaja en el desarrollo de polímeros para detectar contaminantes persistentes en el agua. ¿Puede explicarlo?

—Trabajamos en una metodología que sea muchísimo más barata, más rápida y que llegue a todo el mundo para detectar los PFAS en el agua, que son compuestos químicos persistentes muy difíciles de degradar. Hay muchos estudios que indican que pueden causar diferentes enfermedades, como el cáncer. Es un problema que en EE.UU. preocupa muchísimo y en Europa también se están dando cuenta de lo peligrosos que son y están preparando legislaciones para controlarlos.

—¿Ve posible regresar a Galicia?

—Mi idea es formarme un año más en el MIT, pero mi objetivo es retornar a Galicia y que todo este conocimiento y experiencia que estoy adquiriendo la pueda transferir aquí. Mi deseo es que Galicia se convierta en un referente en España y Europa en la detección de estos compuestos.

—¿Pero lo ve factible?

—Lo que veo es que se están poniendo más medios para atraer el talento y estabilizarlo. Es verdad que aún falta camino por recorrer, pero se está avanzando.

—¿Cree entonces que Galicia es un buen lugar para investigar?

—Sí. Considero que Galicia se está convirtiendo en un referente para la atracción de talento. Al final la gente siempre pone como referentes a Madrid o Barcelona, pero aquí tenemos centros punteros, como el Ciqus, el Cimus, el Citius, el Citic o ahora el CICA. Se están haciendo las cosas bien porque se está atrayendo a gente muy buena y eso está ayudando a que la investigación en Galicia se conozca más a nivel internacional.