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La Marina científica en el siglo XVIII

Museo Naval FERROL

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

LA OPERACIÓN BALMIS, DE PELÍCULA. En la imagen, el buque que hizo las veces de corbeta María Pita para la filmación de la película «22 ángeles»; que glosó el viaje para llevar la vacuna de la viruela al continente americano.
LA OPERACIÓN BALMIS, DE PELÍCULA. En la imagen, el buque que hizo las veces de corbeta María Pita para la filmación de la película «22 ángeles»; que glosó el viaje para llevar la vacuna de la viruela al continente americano. ANGEL MANSO

Ministros como José Patiño, el marqués de la Ensenada o Antonio Valdés impulsaron el conocimiento en la Armada

25 oct 2024 . Actualizado a las 04:47 h.

La Ilustración en la Milicia española como movimiento cultural y científico surge, al igual que en otros países europeos —y dentro de España en otros sectores de la sociedad—, a lo largo del siglo XVIII, durante el cual el conocimiento de todos los saberes que le son propios experimentaron grandes avances. Fueron principalmente las ciencias físicas y las matemáticas (astronomía, óptica, electricidad, termodinámica, química, biología, medicina, cartografía, meteorología, geodesia, hidrografía, oceanografía, ingeniería, artillería…), las áreas de las ciencias que tuvieron un mayor desarrollo a través de la creación de las Academias militares de enseñanza, embrión de los nuevos cuerpos de oficiales de los Reales Ejércitos y de la Armada (tanto militares como facultativos), que se convirtieron en los mejores centros docentes para la formación de la selecta élite de militares, marinos e ingenieros que comenzaron a engrosar sus escalafones.

Como pionera de esos centros estuvo la Academia de Ingenieros del Ejército en Barcelona, creada en 1714, a la que siguieron la Academia de la Real Compañía de Guardias Marinas, establecida en Cádiz en 1717, después ampliada en 1776 a Ferrol y Cartagena como subdivisiones que se mantendrían hasta 1824 en que se clausuraron y se mantuvo solo la de Cádiz, que se trasladó a San Fernando. En pocos años y a lo largo del siglo XVIII se fundaron más de treinta escuelas o academias para la formación de militares y marinos (de guerra y mercantes) así como de ingenieros, y paralelamente otros prestigiosos centros docentes en universidades, seminarios y colegios para el estudio de las ciencias en toda España.

En todas las áreas

Los profesionales de todas las áreas vinculados al Ejército y la Armada, cultivaron disciplinas científicas y técnicas así como aplicaciones prácticas en el desarrollo de sus carreras, cumpliendo preceptos establecidos en sus respectivas Ordenanzas como estímulo para el mejor servicio a España y al Rey.

Los resultados de algunos de sus estudios, investigaciones, exploraciones, obras civiles e hidráulicas, construcciones navales y otros tantos trabajos dignos de elogio fueron relevantes, por lo que podemos considerar el siglo XVIII como el período de mayor apogeo y desarrollo de la Real Armada.

Bajo el impulso de egregios ministros como José Patiño, Zenón de Somodevilla —más conocido como el marqués de la Ensenada—, o Antonio Valdés, a lo largo del siglo XVIII el nivel científico de la Armada alcanzó sus mayores cotas.

Formación de oficiales

La Real Compañía de Guardias Marinas formó a insignes oficiales, muchos de ellos a la vanguardia de la ciencia en su época, y que contribuyeron a la creación de una verdadera Marina científica en el seno de la Armada; el Real Colegio de Cirugía de la Armada (1748), pionero en su categoría; el Real Observatorio Astronómico (1753), creado a propuesta de Jorge Juan; y finalmente la Academia de Ingenieros de Marina (1772), fueron todos ellos centros de estudio científico e investigación técnica de renombre.

Como marinos y científicos eminentes del siglo XVIII, entre otros, podemos destacar a los siguientes: Juan José Navarro de Viana, marqués de la Victoria (héroe naval y erudito); Jorge Juan y Santacilia (el sabio español, matemático, físico y astrónomo); Antonio de Ulloa (experto en geología y botánica, descubridor del platino); Gabriel Císcar (introductor del sistema métrico decimal en España); Alejandro Malaspina; José Tofiño o José de Mazarredo; ingenieros navales como Francisco Gautier, Vicente Imperial, Honorato Bouyón, Fernando Casado, José Romero Fernández de Landa, Tomás Muñoz o José Sánchez Cerquero; marinos e historiadores como José de Vargas Ponce, Martin Fernández de Navarrete o Juan Sanz de Barutell, los tres académicos de la Historia, de los cuales los dos primeros llegaron a ser Directores de esta Real Academia. Todos ellos consolidaron un gran prestigio al servicio de la Armada y fueron artífices de grandes avances.

Bajo el auspicio de la Corona se llevaron a cabo expediciones científicas y filantrópicas de gran calado por su extensión y profundidad de estudio, por todos los mares del mundo, gracias a los avances de la construcción naval (que introdujo el método científico, matemático y físico en sus cálculos), de los instrumentos de navegación y, en general, de la ciencia náutica de pilotaje.

Expedición de la vacuna

Cabe destacar la conocida como Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1806), comandada por el médico militar Francisco Javier de Balmis y Berenguer (1753-1819), a bordo de la corbeta María Pita, al mando del teniente de fragata de la Real Armada Pedro del Barco.

Ven al Museo Naval de Ferrol y te contamos muchas más cosas. Está abierto de martes a viernes, de 9.30 a 13.30 horas; sábados, domingos y festivos, de 10.30 a 13.30 horas.