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Regina Revilla Pedreira, de la Fundación Carmen y Severo Ochoa: «Severo Ochoa ya sufrió la fuga de cerebros, su deseo era volver a casa»

Mila Méndez Otero
mila méndez A CORUÑA / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

CESAR QUIAN

El congreso sobre bioquímica que se celebra en A Coruña recuerda el legado del laureado científico

04 sep 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Hablar de su madre es recordar la calle Rubine. Aunque nunca trabajó de forma directa en Galicia, la comunidad siempre estuvo presente en su vida. «Fui una de las personas que defendió la creación de la Denominación de Orixe Ribeira Sacra y el sello de excelencia de Ternera Gallega. Mi segundo apellido es Pedreira», presume Regina Revilla (Madrid, 1945). Miembro de la Real Academia de Farmacia de Galicia, tras ocupar diferentes cargos en la Administración del Estado y también en la empresa privada, preside la Fundación Carmen y Severo Ochoa.

Difundir el legado y los valores de Severo Ochoa, para el que hay una exposición estos días en la Domus, es la misión de la fundación que preside Revilla, que participa en un acto abierto al público sobre música y ciencia con el grupo Fillas de Casandra y la investigadora Diana Guallar, este miércoles a las 19.15 en Afundación, en A Coruña.

Una actividad del congreso que organiza la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular. Un colectivo pionero en España que el propio Severo Ochoa, el único Nobel español en ciencias tras el de Ramón y Cajal, promovió en la década de los 60.

—Puede parecer que la fuga de cerebros es un problema de nuestro tiempo, pero ya la padeció Severo Ochoa.

—Él sufrió mucho la fuga de cerebros, su deseo era volver a casa. Intentó regresar por todos los medios si le daban las características para investigar como en Estados Unidos. Cuando se creó en Madrid el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, empezó a trabajar allí hasta su jubilación. Como legado dejó la fundación que lleva su nombre y el de su esposa, con unos fondos, y designó a unos patronos entre sus discípulos más aventajados.

—Usted llegó al patronato tras el fallecimiento de una de sus discípulas, Margarita Salas. El Nobel dejó una estela de científicos que continúa hasta hoy.

—Él estaba decidido a hacer todo lo posible para que España tuviese un entorno con el que pudiera competir al mismo nivel que países como Francia o los Países Bajos, creía en los investigadores españoles. Si estuviese vivo y viera este congreso, cuya fuente es la sociedad científica que él cofundó, precisamente en un acto en Santiago de Compostela en 1963, se sentiría orgullosísimo. Aquí se van a presentar investigaciones frontera de científicos españoles, pero aún queda mucho por hacer.

—¿Ve en el horizonte que España pueda tener otro Nobel científico?

—Severo Ochoa quería muchos más premios Nobel españoles en Medicina. Hoy tenemos los instrumentos necesarios y los científicos, lo que hace falta es un apoyo a todos los niveles. Todos los premios requieren una organización y una especie de lobby, en el sentido de que puedas defender tu candidatura frente a las demás.

—¿Que se escapara el premio en el 2020 para Francis Mojica, considerado el padre de la edición genética, fue desalentador o un revulsivo?

—Estuvimos muy cerca del de Química con Francis Mojica, nos faltó ese salto. Él fue el creador de la técnica genética CRISPR y el Nobel se lo dieron a los que la utilizaron y desarrollaron. Falta un programa específico, crear una infraestructura para conseguirlo. Y no solo en medicina, en física también somos muy buenos. Estamos en el camino de conseguir un Nobel español en un tiempo no muy lejano.