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Siembran algas en la costa gallega para recuperar los bosques de «kelp»

Marcos Gago Otero
marcos gago PONTEVEDRA / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

GRUPO BIOCOST

Científicos de la Universidade da Coruña (UDC) intentan frenar el deterioro de la biodiversidad marina

14 jul 2024 . Actualizado a las 04:45 h.

El grupo BioCost, de la UDC, impulsa un proyecto pionero en Galicia, que cuenta con el apoyo de la Consellería de Medio Ambiente, para intentar frenar el deterioro de los bosques de kelp o de laminarias, una especie de sargazo que ha desaparecido de la mitad de las áreas costeras donde estos científicos las habían localizado en un trabajo de campo hace algo más de 20 años. El programa que desarrollarán consistirá en una siembra de algas en seis lugares de la costa, entre Vigo y Viveiro, como laboratorio de pruebas para su posterior extensión a otras zonas. Lo harán siguiendo un modelo que ya ha puesto en práctica en Portugal y otras partes.

El coordinador de BioCost, Rodolfo Barreiro, explica que estos bosques de kelp están en retroceso en todo el mundo, como consecuencia del cambio climático. De hecho, sus bosques «han desaparecido por toda Galicia y donde se conservan mejor es en la Costa da Morte, de Fisterra hacia el norte». En la ría de Arousa también hay una buena extensión de kelp, pero en otras áreas, donde en el pasado fue abundante, como Cíes, ha perdido terreno.

El equipo científico de BioCost se ha repartido las tareas de un proyecto cuya primera fase se desarrollará en sus instalaciones de A Coruña. Para actuar con éxito en el mar hay que conseguir material que sembrar en el fondo marino. Todos sabemos cómo se restaura un monte quemado pero ¿cómo se recupera un bosque de algas? «Hay que hacer algo parecido a las repoblaciones forestales, pero en el mar», subraya Barreiro. «Lo que haremos será coger algas adultas, cuando estén maduras, y las traeremos al laboratorio para que suelten allí las esporas, que son lo equivalente a las semillas». Y añade: «Esas esporas, que son microscópicas, las mantenemos en un cultivo». No se pueden echar directamente al mar, porque las corrientes las dispersarían y se echarían a perder, aclara.

En A Coruña, en unas instalaciones especiales, «vamos a poner esa semilla con unos cantos, piedras pequeñas, para que se fijen a ellos». Cuando ya tengan un tamaño milimétrico, pero visible, entonces los buceadores de BioCost las llevarán a las parcelas elegidas en seis sitios de la costa y las depositarán manualmente. Se les hará un seguimiento durante un año para ver qué resultados da este método. Así podrá comprobarse si este sistema funciona en Galicia y estas siembras se pueden seguir ampliando en el futuro.

GRUPO BIOCOST

Un ecosistema que es vital para muchas especies comerciales

En Galicia hay tres especies de estos vegetales marinos, que en gallego se conoce genéricamente como sargazo y son del grupo de algas pardas. Se las puede encontrar en la bajamar cerca de la orilla y hasta una profundidad que puede superar los treinta metros en el litoral.

Son vitales para muchas especies marinas de valor comercial. «Es un alga que, desde el punto de vista de la ecología y la conservación, tiene un valor altísimo, porque forma bosques perennes», comenta Barreiro. «Esos bosques sirven de refugio a otras especies, muchas de interés para la explotación comercial, como, por ejemplo, la centolla o la nécora».

El coordinador de BioCost precisa que los bosques de kelp son el hábitat donde «muchas especies pasan toda su vida en ellos o al menos algún momento de su ciclo vital, como juveniles».

Sin embargo, las extensiones de este alga están retrocediendo, como una víctima más del cambio climático. «Necesitan que el agua esté templada fría» además precisan de «aguas ricas en nutrientes».

El paraíso para la saboga

Entre otros factores, en Galicia, uno de los responsables del retroceso de los bosques de kelp es un pez llamado salema o saboga (Sarpa salpa). «Es un pez herbívoro y no es un invasor, pero en las Rías Baixas no le había ido especialmente bien». No obstante, ahora y desde hace años, la salema se ha mostrado más activa y ha devastado grandes extensiones de bosques de estas algas, como en las Cíes. «Se come bosques enteros». Tras ataques continuados, la capacidad de rebrote del kelp se va reduciendo más y más hasta que no vuelve a crecer.