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¿Se puede identificar la dislexia en bebés? Europa financia con 2,5 millones a un investigador gallego para hacerlo realidad

Raúl Romar García
R. ROMAR REDACCIÓN / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Inigo Sierra

Manuel Carreiras lograEl plan, financiado con 2,5 millones, también pretende corregir el trastorno

29 abr 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El niño tiene dificultad para identificar los sonidos del habla y relacionarlos con las letras y las palabras. Leer cualquier texto es un desafío, cuando no misión imposible. Es lo que les ocurre a los pequeños con dislexia, un trastorno del aprendizaje de origen neurobiológico que afecta a uno de cada diez niños y que supone una de las principales causas de fracaso escolar. No es un problema menor.

Detectarla en una fase muy temprana mediante la identificación de biomarcadores específicos y aplicar un protocolo de neurofeedback —técnica de entrenamiento del cerebro— para corregirla es el objetivo del elitista programa Advanced Grant concedido por el Consejo Europeo de Investigación (ERC) al investigador gallego Manuel Carreiras, director científico del Basque Center on Cognition, Brain and Language de San Sebastián. Es uno de los 14 científicos que trabajan en España que se han visto beneficiados por este plan que premia a los investigadores más selectos con proyectos en la frontera del conocimiento, los más innovadores. En su caso el mérito es doble, porque hace unos años había logrado otro Advanced Grant, algo de lo que muy pocos pueden presumir. «Es mucho trabajo, pero la recompensa está muy bien», confiesa.

Pero cómo identificar los biomarcadores que predigan la aparición de la dislexia y que este riesgo incluso se pueda advertir a partir de los cuatro meses de edad. «Cuando hablamos —responde Carreiras— existe una coherencia entre las ondas físicas del sonido y las señales del cerebro. Y lo que queremos detectar es cuando existe un desajuste, un fallo en esa coherencia, que es lo que nos permitiría encontrar estos biomarcadores que nos permitan predecir qué va a pasar».

Esta primera etapa de investigación dedicada a la detección de biomarcadores de riesgo se plantea en varias fases y en diferentes grupos poblacionales. Por un lado se reclutará a unos 150 bebés, a los que les realizará un seguimiento durante varios años con pruebas en las que se les registrará el seguimiento cortical del habla por medio de grabaciones de magnetoencefalografía o con una electroencefalografía. O, lo que es lo mismo, las fluctuaciones entre la señal del habla y de la actividad eléctrica cerebral.

Este mismo proceso se llevará a cabo en otro grupo de niños con antecedentes familiares de dislexia, quienes aparentemente pueden ser más susceptibles a presentar este trastorno del aprendizaje. «Queremos comprobar si los biomarcadores que identifiquemos están también presentes o no en estos niños», señala Manuel Carreiras. Un tercer grupo será el formado por pequeños que estudian una segunda lengua. En este caso lo que se intentará es predecir qué sujetos tienen más facilidades para aprender otro idioma. El programa se completará con el estudio de personas adultas que no saben leer ni escribir.

La segunda fase del proyecto tiene un enfoque más práctico, ya que de lo que se trata es de intentar corregir con un programa de entrenamiento del cerebro el desequilibrio neurobiológico que está detrás de la dislexia.

Para ello, los científicos planean desarrollar un algoritmo de neurofeedback que advierta cuando existe una falta de sintonía entre las señales cerebrales y las ondas físicas que se emiten al hablar y que realice el ajuste necesario para equilibrarlo.

«El algoritmo lo que intentará es que la señal cerebral se acople a la del habla y, cuando exista una divergencia, ajustarla en tiempo real. Esto es lo que nos permitirá intervenir de una forma que no es nada invasiva», explica el neurocientífico de Lugo.

Durante las sesiones de neurofeedback los niños solo tendrán que llevar un gorro en el que se colocan unos pequeños sensores para recoger la actividad eléctrica del cerebro.

Manuel Carreiras Valiña (Castro Riberas de Lea-Lugo, 1959) fue fichado hace algo más de 16 años por el Gobierno vasco para poner en marcha desde cero el Basque Center on Cognition, Brain and Language, que ahora se ha convertido en un centro de referencia internacional en neurociencia cognitiva y estudios del lenguaje. Carreiras, que es Premio Nacional de Investigación, también logró hace años una Advanced Grant del Consejo Europeo de Investigación (ERC) para estudiar cómo cambia el cerebro cuando aprendemos idiomas.