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Lágrimas para predecir las enfermedades del corazón

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Un equipo español identifica dos marcadores oftalmológicos que detectan de forma precoz la cardiopatía isquémica

08 jul 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El ojo puede ser el espejo en el que se refleja la salud del corazón. Pero para que salte la alarma hace falta un chivato, una anomalía que delate el riesgo. Y no una, sino dos son las que ha encontrado un equipo del área de Enfermedades Cardiovasculares del Cibercv, del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga y del Instituto de Investigación Biomédica de la ciudad andaluza.

Uno de los biomarcadores se encuentra en la coroides, una membrana formada por una multitud de vasos sanguíneos que se encuentra entre la esclereótida (la parte blanca) y la retina. Es la que permite proporcionar oxígeno y nutrientes al ojo. Si tiene un mayor grosor se activa la primera señal de peligro. La segunda se detectó a partir del análisis de muestras de lágrimas. En concreto, los investigadores detectaron que a niveles más elevados de G-CSF, un factor de crecimiento implicado en la formación de granulocitos, un tipo de glóbulos blancos, en las lágrimas podría ser un factor protector frente ala patología coronaria.

«Esta es la primera vez que una investigación asocia los niveles G-CSF en lágrimas con la presencia de la enfermedad coronaria, demostrando que un aumento de sus niveles puede ser un factor protector», explica Manuel Francisco Jiménez Navarro, investigador del Cibercv y del Hospital Virgen de la Victoria.

Con estos dos biomarcadores que se detectan por medio de un análisis del ojo, los científicos han podido detectar de forma precoz a las personas en riesgo de sufrir cardiopatía isquémica, la patología que provoca un estrechamiento de las arterias y que supone la enfermedad más relevante dentro del conjunto de males cardiovasculares, la principal causa de muerte a nivel mundial.

Estos dos factores de riesgo que se detectan en el ojo pueden combinarse para un mejor diagnóstico con otros más clásicos relacionados con la clínica de los pacientes, como la hipertensión, la hipercolesterolemia, la diabetes la obesidad, el tabaquismo o el consumo de alcohol. Todo en conjunto contribuirá a definir un modelo predictivo de riesgo que podría mejorar los sistemas de cribado y detección precoz de la cardiopatía isquémica, lo que a su vez permitirá una mejor atención de los pacientes y una optimización de los recursos sanitarios disponibles.

«En la actualidad, el cribado para la cardiopatía isquémica continúa siendo controvertido, ya que las técnicas disponibles resultan invasivas y tienen un elevado coste para los sistemas de salud», apunta Jiménez Navarro.

Su investigación acaba de publicarse en la revista científica Cardiovascular Diabetology. Los investigadores analizaron los datos de un total de 96 pacientes del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga con sospecha de cardiopatía coronaria aguda, en los que se analizaron muestras de su líquido lacrimal para detectar citocinas, pequeñas proteínas que son cruciales para controlar el crecimiento de otras células del sistema inmunitario, así como otros mediadores inflamatorios.