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Gonzalo Barrio, referente mundial entre personas con más de una vocación: «A los multipotenciales los identificas porque enseguida pillan las cosas»

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

elfamosomarvin

Además de liderar una comunidad de multipotenciales, este logroñés inspira a gente de más de una docena de países a disfrutar de una vida plena diciendo: «Sí a todo», como el título del libro que acaba de publicar

01 jun 2022 . Actualizado a las 14:41 h.

Con solo 16 años Gonzalo Barrio (Logroño, 1984) le prestó dinero a su padre para que se comprara un coche. Desde los 8 le enseñaron a llevar sus finanzas personales. En un libreta apuntaba cada paga que entraba en su hucha, y cada gasto que hacía. «Esto te hace ser muy ahorrador, aunque a mí me gustaba el dinero. Yo era más de caprichos caros que de tazos o cromos», confiesa. Se propuso tener un millón de pesetas antes de que llegara el euro, y lo consiguió. La inquietud por los negocios le viene desde bien pequeño. Aunque también era bastante disperso y tenía la necesidad de saltar de una cosa a otra, independientemente de si había terminado la anterior. Con frecuencia tuvo que escuchar eso de «si no enfocas, no tendrás éxito», «tendrás que elegir, todo no se puede», frases que enseguida empezó a cuestionar. Tenía, tiene, una capacidad especial para ver posibilidades en todos lados, «no hay nada malo en ti por querer estar en misa y repicando», y esto le llevó a emprender diferentes negocios con éxito, a pesar de ser científico de vocación. Hoy en día Gonzalo, que acaba publicar «Sí a todo», es referente mundial entre la comunidad de personas que no tienen una sola, es decir, los multipotenciales. 

 —El multipotencial es bueno en más de una cosa, pero no en todo.

—No, no en todo, pero tienen capacidad de aprender rápidamente en diferentes áreas muy diversas, y esto te da grandes ventajas, enseguida pillas las cosas. Mucha gente se pregunta si está relacionado con las altas capacidades, en algunos casos sí y en otros no.

 —¿Han confundido lo que te pasaba con TDAH o hiperactividad?

—No, porque en mi caso no cambiaba tan rápido, no soy tan activo, pero es una pregunta muy común. No van de la mano, puedes cambiar y a pesar de eso ser una persona paciente, que tiene cierta perseverancia. 

—¿Te han hecho daño los comentarios?

—Al final, te acostumbras a que te entre por un oído y te salga por otro, pero siempre queda algo. A mí más que mal, me han hecho muy bueno reflexionando o dándole vueltas a las cosas. No entendía por qué todo no se puede, no me lo creía. Yo he sido muy rebelde intelectualmente porque también es muy científico lo de «no te creas nada». Mira Einstein, de otra manera no hubiera llegado a la teoría de la relatividad...

 —¿A ti qué se te da bien?

—Los temas intelectuales, pero nunca me he dedicado a los temas físicos, porque no me llaman la atención. Cuando me ha llamado la música, no se me ha dado mal tampoco.

 —¿Hay algo que te hayas propuesto que no te haya salido?

—Seguro que sí, porque hay muchas cosas que he abandonado. Por ejemplo, la primera carrera que elegí. Terminé el primer ciclo, y la dejé por otra que me gustaba más, Ciencias del Mar, y con esa me duró la motivación hasta el final. En Químicas por el camino dije: «Esto no me va a llevar adonde quiero». Terminé Ciencias del Mar, hice másteres de investigación por esa vía... De formación soy científico y experto en el mar.

—Sin embargo, montaste varias empresas de éxito.

—De siempre me ha apasionado el tema de los negocios a pesar de ser científico. Desde chaval a cualquier cosa le veía negocio, rentabilizaba bastante bien las ideas, de hecho emprendí antes de haber estudiado para ello, y lo hice desde el camino más similar a mi formación. Era instructor de buceo, pues un centro de buceo y ocio turístico. Por ahí empecé porque dominaba la parte técnica, pero a nivel de negocios era todo intuición y la práctica que podía tener con mis primeros emprendimientos. Cuando monté el primer negocio, decidí hacer un MBA, y ponerle nombre a todo. De ahí surgieron más ideas de negocios, más empresas diferentes... hasta que llegó un punto de inflexión en mi vida.

 —Hace cuatro años das un cambio radical: dejas tus empresas de éxito y te vas a Bali.

—No dejé todas ni todas tenían éxito, porque hay que cometer errores. Me quedé con alguna línea de negocio, las que podía llevar online. En ese momento me veía muy atado de tener que ir a trabajar a un sitio, quería más libertad, ver si era posible que se podía andar por ahí con un ordenador y seguir trabajando. Probé por España, y en el 2019 me mudé a Bali, donde resido actualmente.

 —Ahí comenzó tu «sí a todo», esa filosofía de vida que hoy en día inspira a personas y negocios de más de una docena de países.

—Ahí empezó mi búsqueda de cómo rentabilizar mejor todo lo que sabía o la experiencia que tenía. Ya había empezado antes a ayudar a otras empresas a nivel de márketing, de estrategia, y en ese momento me centré más en los emprendedores, que era con los que más identificado me sentía. Fue evolucionando y ahora ya no son tanto emprendedores, sino que acabé conectando más con empresarios a los que ya les iba bien, que llevaban una trayectoria similar a la mía o no, no tenían que ser multipotenciales. A nivel de mentorías un cliente no tiene que ser multipotencial, sino que puede haber dedicado toda su vida profesional a un nicho, y yo le ayudo con la estrategia de ese nicho, es más sencillo. Pero a nivel de comunidad sí que va en torno a multipotenciales que pueden ser emprendedores, asalariados o estudiantes, que pueden tener dificultades para elegir la carrera, o que les pase como a mí, que una vez que están dentro no es la que quieren hacer... En la sociedad actual esto genera ciertos problemas por cómo comunicarlo, cómo decírselo a tus padres... Esto es lo que más me llena y por eso nace el libro, para llegar a más gente, pero lo que más dinero me da son las mentorías individuales.

—¿El objetivo de tu filosofía de vida es trasladar la sensación del primer día de vacaciones al resto de tu vida?

—El libro te da los ingredientes para que puedas sentir que cada día es como ese primer día de vacaciones en el que dirías que sí a cualquier plan que te guste. Las limitaciones son varias, casi nadie tiene tiempo de hacer los planes que haces cuando estás de vacaciones y tampoco te alcanza la economía para poder decir sí a lo que tú quieres. Va de diseñar esa vida, y de hacer los cambios en la dirección que te permita ser más libre.

 —Como hiciste tú.

—En mi caso era no tener que ir a abrir la puerta de mi negocio todos los días ni estar trabajando cuando los demás estaban de vacaciones. Para algunos lo mío era genial porque estaba cuatro meses de vacaciones al año, pero era toda la temporada baja, luego curraba sin parar. A mí Bali me pareció una buena opción, pero para otros su «sí a todo» puede ser estar más horas con sus hijos u otro tipo de vida, a esa gente también le sirve el aprendizaje. Que yo no tenga hijos no quiere decir que no les vaya a ayudar. En el libro no se enseña a vivir en un paraíso, sino a indagar en tu interior y ver cuál es tu sí a todo, y cómo ir acercándote, hacer pequeños cambios para que cada día sea como ese primero de vacaciones.

 —Al final, esto va de estar satisfecho con la vida que llevas, porque a veces nos vamos acomodando y no damos pasos.

—Eso es, te anima a dar pasos, tampoco te está diciendo que identifiques cuál es tu vida plena, la alcances y ya estaría, no. En realidad te anima a que vayas disfrutando del camino, que no se vea como algo cuesta arriba. Hacer cambios siempre requiere un esfuerzo extra, porque en el día a día nos acomodamos, vivimos con el piloto automático hasta que algo es insostenible y decimos: «Hay que hacer algo».

 —En el libro hablas del fundador de Tesla, ¿tener éxito en diferentes negocios es sinónimo de multipotencial?

—Podría ser... Pero seguramente Elon Musk no diga: «Soy multipotencial y por esto he logrado esto, esto y esto». En realidad, él ha llevado su camino y yo el mío, y son los demás los que pueden percibir: «Este es multipotencial». «Ah, pues sí ha logrado éxito». Pero puedes no haber tenido el éxito que mereces y ser multipotencial, son ejemplos para decir que la sociedad actual es muy canalla en este aspecto. Parece que hay que tener el éxito de Elon Musk o de Will Smith en muchas áreas para que digan: «Es multipotencial». 

—¿Cómo percibes que alguien lo es?

—Igual que alguien un día me advirtió a mí sobre esto, lo mismo me pasa con otras personas. Si alguien me dice: «Conduzco una locomotora desde hace 30 años», pienso: «Es un especialista de los pies a la cabeza», pero no se me ocurriría pensar que es multipotencial. Sin embargo, cuando das con alguien que cada tema que sacas lo entiende, ha pasado por quince puestos de trabajo muy diversos en distintas áreas, seguro que lo es aunque él no lo sepa.

 —Dices que querer no es poder, creer sí.

—Es una frase a la que le he dado muchas vueltas porque mi madre siempre la decía, pero nunca la entendí. Pensaba: «Porque yo quiera algo muy fuerte, no quiere decir que pueda conseguirlo», pero con el tiempo aprendes realmente lo que quiere decir: creer lo es todo. Si crees algo esa es la realidad, y cualquier persona que haya tenido éxito en cosas que han podido parecer muy locas, lo ha demostrado. Solo por creer y hacer a más personas creer, ya se convierte en una realidad por muy loca que parezca.

 —¿Ponerse etiquetas es hacerse de menos?

—Lo mires por donde lo mires ponerse etiquetas es acotarte, porque eres eso, pero no eres todas las demás cosas. En cierto modo te limita. Yo lo de multipotencial lo cojo con pinzas. Lo importante es si te identificas con los retos a superar de los multipotenciales que yo propongo y qué vas a hacer con ello, pero vamos a dejar la etiqueta atrás.

 —¿Pero a ti te ha servido?

—A mí me ha servido para formar una comunidad, porque necesitas llamarlo de una manera que te identifique, pero cuando quieres que la gente te entienda no sirve de nada. ¿Multipotenciales? Pues vale, lo somos. Nos sirve para unirnos y encontrarnos, y luego ya cada uno que haga lo que quiera, lo que yo propongo es un trabajo interno, y también ese movimiento que generamos en el libro para cambiar un poco la sociedad, y mejorar la educación actual, que está muy pensada para especializar a la gente. Los chavales de ahora, con el acceso a la información que tienen, se autoforman en un montón de cosas, son muy multipotenciales, pero el sistema educativo no está pensado para eso.