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Una terapia con un virus salva la vida a un paciente infectado por una superbacteria resistente a todos los antibióticos

redacción LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Piel infectada por la bacteria
Piel infectada por la bacteria

Es la primera vez que se emplea con éxito un bacteriófago para tratar una infección grave

04 may 2022 . Actualizado a las 16:58 h.

Una terapia con virus bacteriófagos ha mostrado eficacia en un paciente inmunodeprimido con una infección por Mycobacterium chelonae multirresistente. El equipo del Brigham and Women's Hospital, de la Escuela de Medicina de Harvard (EE UU) ha combinado el tratamiento con antibióticos y cirugía.

Los bacteriófagos son un tipo de virus que atacan específicamente a determinadas bacterias y su utilización frente a las que presentan múltiples resistencias a los antibióticos se considera una estrategia antimicrobiana alternativa.

Los resultados del trabajo, publicados en Nature Communications, describen la respuesta clínica observada en el primer caso de infección por M. chelonae  tratado con terapia bacteriófaga.

La M. chelonae se asocia habitualmente a infecciones de la piel y tejidos blandos —sobre todo en personas con sistemas inmunitarios débiles—, pero es difícil de tratar debido a la amplia resistencia a los fármacos antimicrobianos.

Según explican los autores del estudio, los bacteriófagos son capaces de infectar y matar a los huéspedes bacterianos, pero su uso clínico actual es limitado debido a las complejas interacciones con el sistema inmunitario humano.

La terapia con estos virus había demostrado anteriormente que puede tratar con éxito la infección por Mycobacterium abscessus (que es ampliamente conocida por su amplia resistencia a los antimicrobianos), pero no la infección por M. chelonae.

Ahora, el grupo de Jessica Little informa sobre el tratamiento de un paciente inmunodeprimido, que además de esta infección cutánea padece artritis seronegativa.

Tras administrarle un único bacteriófago, junto con los antibióticos y la cirugía, los investigadores constataron que el paciente «mostró una excelente respuesta clínica, con una disminución de la inflamación y la nodularidad de sus lesiones cutáneas en los meses siguientes al tratamiento, y no tuvo efectos secundarios adversos a la terapia de bacteriófagos». Así fue como consiguieron salvarle la vida.

Los resultados de este trabajo muestran que los bacteriófagos podrían ser una opción terapéutica prometedora para las infecciones multirresistentes.

Sin embargo, los autores resaltan que hay que seguir investigando para mejorar nuestra comprensión de las respuestas inmunitarias humanas y la seguridad de la terapia con fagos (sobre todo teniendo en cuenta la carga clínica de las infecciones en individuos inmunodeprimidos), así como la resistencia a los fármacos en las micobacterias.

Tras acudir a una clínica dermatológica en enero de 2020 por unas nuevas lesiones nodulares en la extremidad superior izquierda; así como por pérdida de peso, sudoración nocturna, mialgias y fatiga, el paciente fue ingresado en febrero por un empeoramiento de dichos síntomas. Tras el diagnóstico de M. chelonae mediante un cultivo, comenzó un tratamiento con antibióticos cuyas toxicidades empeoraron su estado y le llevaron a diferentes cambios en el tratamiento.

Así las cosas, el 15 de junio de 2021 comenzó la terapia bacteriofágica intravenosa dos veces al día con una dosis de 109 unidades formadoras de placas por dosis de 'Muddy', junto con su terapia antimicrobiana anterior.

El 18 de junio de 2021, tras recibir el alta hospitalaria, se le controló con una exploración y pruebas de laboratorio semanales, incluyendo un panel metabólico básico, pruebas de función hepática y un recuento sanguíneo completo con diferencial, y se observó que estaba bien, sin ningún efecto adverso y con marcadores de laboratorio estables.

De hecho, sus lesiones cutáneas mejoraron significativamente durante las dos primeras semanas de tratamiento y continuaron mostrando una mejora constante durante los meses siguientes, con una disminución de la inflamación y la nodularidad.

Dada su marcada mejoría y la ausencia de efectos adversos, el paciente ha continuado con la terapia bacteriófaga intravenosa. Ha tenido brotes intermitentes de su artritis seronegativa y se ha planificado una terapia inmunosupresora adicional con la preocupación de que la alteración del sistema inmunitario del huésped pueda afectar al control de la infección, por lo que se ha continuado con el bacteriófago y los antibióticos.

Hasta hoy, este es el primer caso de una infección humana por M. chelonae tratada con un bacteriófago, y el primer caso de tratamiento con un solo fago para una infección por micobacterias.

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