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La sardina se recupera: el número de juveniles se ha multiplicado por diez

e. abuín REDACCIÓN / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Ana Garcia

Científicos portugueses han detectado reclutamientos por encima de la media histórica

14 dic 2019 . Actualizado a las 17:42 h.

«Xa cho dixen», suelen replicar las sabias madres cuando la evidencia corrige a la prole que terqueaba en un error. Y eso mismo es lo que acaba de responder la madre de la ciencia que es la experiencia al saber constatado que el empirismo tenía razón. El stock de sardina ibérica, ese que parecía que no iba a reconstituirse ni aplicando una veda de 15 años, ha mostrado este año signos de recuperación. Ese guiño lo han visto los científicos del IPMA (Instituto Portugués do Mar e da Atmósfera) y del IEO (Instituto Español de Oceanografía), que en el marco de la campaña Iberas 2019, tratan de determinar con métodos acústicos la abundancia de sardina más pequeña en la costa occidental de la península. Y ha comprobado que hay más. Mucha más. Nueve veces más que en el 2018.

Según recogió el IPMA en un comunicado, las estimaciones finales apuntan a un aumento de la abundancia de juveniles, sardinas que no han cumplido ni un año, que han pasado de 534 millones de ejemplares que se contabilizaron en el 2018 a los 5.452 millones este año (102.000 toneladas), un valor que, admiten los científicos, es incluso superior a la cantidad que se estimó que había en el 2019 para evaluar el estado de la población.

Y no solo eso. Resulta que, al comparar los valores de reclutamiento -la incorporación de juveniles al stock- de las distintas campañas de investigación, «verificamos que el estimado en la costa occidental norte por la Iberas de este año es superior a los observados en las expediciones realizadas en la última década, situándose ligeramente por encima de la media histórica de reclutamiento en esas latitudes en las tres series de campañas de otoño». He ahí la explicación «a esa arribazón de peixe, entre xouba e medianillo, que alá por xuño se vía dende a boca de Cedeira ata Vigo, coma non se recordaba no mar», apunta Andrés García, portavoz de la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga), que ya hace tiempo que repite que la sardina se está recuperando.

Campañas homologables

También es cierto que las dos últimas expediciones Iberas, son diferentes a las que se hacían antes bajo la denominación de Juvesar. Las del 2018 y 2019 difieren en metodología, fechas, e incluso, en el ámbito de cobertura y los buques empleados con las que se realizaban antes de esos años. Pero eso no quita que puedan compararse, según los científicos, porque unas y otras incluyen, la costa occidental portuguesa, que se tiene por zona principal de reclutamiento del stock sur de sardina. Y así lo ha confirmado la Iberas 2019, que ha constatado que la mayor concentración de juveniles está entre Aveiro y Figueira da Foz.

El IEO confirmó ayer oficialmente los buenos resultados de la campaña, pero rebajó el optimismo. Admite que los datos del nivel de reclutamiento de sardina «son esperanzadores», pero llama a tener «cierta cautela». Falta todavía una pieza del puzle: comprobar que existe buena correspondencia entre los juveniles de menos de un año que se han contabilizado con los ejemplares que hay de doce meses, que se cuentan en el marco de las campañas de primavera para determinar el tamaño de la población y su estado de explotación.

De confirmarse, los científicos habrían dado con un indicador fiable de la fuerza del reclutamiento -que hasta ahora se hacía en base a estimaciones- que podría incorporarse al modelo de evaluación para mejorar su fiabilidad. Quizá así, para la próxima, la ciencia no se empecine tanto en contradecir a su madre.

Los buenos datos refuerzan la exigencia del sector de disponer de 30.000 toneladas 

Ahora no hay incertidumbre ni precaución que valga. No hay excusas, a juicio del sector, para que las autoridades rechacen el cupo de capturas que tanto el cerco gallego como el que opera en el otro lado de la raia reclaman para compensar el lustro de duros esfuerzos y restricciones: quieren, como mínimo, 30.000 toneladas para el 2020. Un tope que, visto lo visto, «xa nos parece demasiado restrictivo», apunta Andrés García. El representante de Acerga señala que el resultado que ha arrojado la Iberas «se acerca á realidade que nós deciamos». Además, confía en que los informes de la Pelacus, a cargo de los científicos españoles, arroje datos tan buenos o mejores, porque, «dende logo, peixe hai». 

Reunión con los Gobiernos

El sector gallego, con el andaluz y el luso, está a la espera de esa reunión que han solicitado con los Gobiernos de los dos países para pactar una postura común a la Comisión Europea, que es la que debe validar el plan de gestión que elaborarán los dos Ejecutivos. Todavía no hay fecha para la cumbre, pero «quedamos coa secretaria xeral de Pesca de celebrala en xaneiro». Tiempo hay, puesto que, a pesar de la recuperación que se ha constatado, la flota mantiene la veda de la especie hasta mayo.

En esta ocasión, el cupo de 10.799 toneladas para España y Portugal apenas permitió a los españoles llegar a julio con posibilidades de pesca. Eso obliga a centrarse en otras especies, como el jurel, del que también se agotó la cuota, por más que un intercambio hará posible que los barcos en activo -la mayoría han amarrado- lleguen hasta final de año.