Authorization Required

This server could not verify that you are authorized to access the document requested. Either you supplied the wrong credentials (e.g., bad password), or your browser doesn't understand how to supply the credentials required.

Ingeniería, la asignatura pendiente para las mujeres

Tamara Montero
tamara montero SANTIAGO / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Solo el 25 % de los estudiantes en esta rama son alumnas, cuando en ciencias son el 51% y en las sanitarias, el 75 %

29 sep 2019 . Actualizado a las 14:44 h.

Que a Grace Hopper, la primera programadora del primer ordenador electromecánico, le diesen el premio de Hombre del año en ciencias de la computación da la medida de lo que ocurre con las ingenierías. Podría ser una anécdota de un pasado que ya ha quedado atrás si no fuese porque el curso pasado, solo el 25 % del alumnado que eligió estudiar una ingeniería eran mujeres y porque además, cuando la Licenciatura en Informática de la Universidade da Coruña se puso el apellido de Ingeniería, la matrícula femenina cayó automáticamente de un 30 % a las cifras inferiores al 15 % en las que se encuentra ahora.

¿Es que las mujeres no escogen carreras de ciencias? Es lo que parece que ha reflexionado el Gobierno, que cuando anunció aquella batería de 370 medidas para pactar con Podemos incluía la de que las mujeres que se inscribieran en carreras científico-técnicas tuvieran el primer año de matrícula gratuito para fomentar vocaciones femeninas.

[[@embed::00161569685156692529756]]

Unas vocaciones que parecen desarrolladas en las alumnas universitarias gallegas. Son el 55 % de las que comenzaron la carrera hace un año y suponen el 51 % en las carreras de la rama científica (Física, Matemáticas, Biología, Química...) y el 75 % en las de ciencias de la salud. Aunque Enfermería es una profesión muy feminizada -de hecho el 83 % de la matrícula en Galicia es femenina- también hay más mujeres estudiando Medicina. Con un 67 % de mujeres en los estudios médicos en Galicia deja de tener sentido esa atribución misógina que se suele hacer de médico y enfermera.

El problema está en las ingenierías, en las que apenas una de cada cuatro estudiantes es mujer. En las ingenierías y en lo que ocurre después de graduarse. A medida que se progresa en la carrera científica la tasa de mujeres decae. Son el 55 % de las estudiantes pero apenas ocupan una de cada cinco cátedras en Galicia y son el 42 % del profesorado titular. No es una cuestión de edad. En el curso 2017-2108 en Galicia no había catedráticas por debajo de los 45 años (sí había cuatro catedráticos) y de las 27 cátedras ocupadas por personas de entre 45 y 49 años solo siete eran de profesoras.

[[@embed::00121569601862347457302]]

«Escuché comentarios del tipo ''como tal chica es muy guapa, las prácticas se las hicieron sus compañeros''»

 «Es una pregunta que me llevo haciendo muchos años y no tengo respuesta». No existe una razón clara a por qué en la Facultad de Informática de A Coruña la tasa de mujeres estudiando está por debajo del 20 %. Susana Ladra (Santiago, 1984) acaba de tomar posesión como profesora de Ingeniería Informática en la Universidade da Coruña. Reconoce que ella es algo así como un verso suelto. «La verdad es que mi promoción, en un contexto de diez años arriba o abajo fue en la que más mujeres hubo, creo que fuimos un 35 %», un récord histórico para una carrera fundamentalmente masculina.

 ¿Es que a las mujeres no les gusta la ingeniería? «No podemos saber si es que no quieren estudiar eso porque no quieren o porque realmente la sociedad les ha inducido a no estudiarlo», explica esta profesora de ingeniería informática y directora del Campus Innova de la UDC. «Yo no lo sufrí, pero escuché comentarios de gente diciendo que a esta chica, que es muy guapa, las prácticas se las hicieron sus compañeros», reconoce Susana Ladra. En su memoria también guarda testimonios de alumnas a que le contaron que «a pesar de que me dijeron que no estudiase esto, vine», como si la ingeniería fuese un terreno en el que las mujeres no saben desenvolverse. «Pero igual de mal está que haya esta brecha de género en las ingenierías como en otras carreras. ¿Por qué se ve raro a un hombre que quiere hacer enfermería o ser maestro de infantil?», se pregunta.

¿Sirve una propuesta como la lanzada por Pedro Sánchez? Quizá sea «un poco condescendiente. Se da la imagen de que vamos facilitarle la entrada, porque parece que por sí mismas no pueden». Y tampoco incide en un problema que está generalizado: el desconocimiento de la sociedad sobre qué hacen realmente las personas que se dedican a la ingeniería. «Si a cualquier chica o chico le diesen la oportunidad de conocer lo que es carrera sería genial».

¿Y después de estudiar? «Efectivamente, hay una brecha. Al final la conciliación sigue recayendo fundamentalmente en las mujeres y las bajas laborales en la academia repercuten directamente en tu currículo, porque si no trabajas, no puedes investigar al 100 %», explica Ladra. «Hay una serie de trabas que creo que se están intentando mejorar. Hay convocatorias que tienen en cuenta esta serie de situaciones personales e intentan compensarlas, pero encontrar un sistema justo es complicado».