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El tiempo descubre la verdad desnuda

> Moncho Núñez Centella

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

El Tiempo, en forma de anciano con alas, salva a la Verdad desnuda, mientras intentan taparla la Envidia (con el pelo que evoca serpientes) y la Estulticia; a los pies del Tiempo aparece desenmascarada la Hipocresía. «La Verdad desvelada por el Tiempo» (1657), obra de Theodor van Thulden (1606-1669), un pintor flamenco que colaboró con Rubens. Museo del Hermitage, San Petersburgo
El Tiempo, en forma de anciano con alas, salva a la Verdad desnuda, mientras intentan taparla la Envidia (con el pelo que evoca serpientes) y la Estulticia; a los pies del Tiempo aparece desenmascarada la Hipocresía. «La Verdad desvelada por el Tiempo» (1657), obra de Theodor van Thulden (1606-1669), un pintor flamenco que colaboró con Rubens. Museo del Hermitage, San Petersburgo

La ciencia es una exhibicionista de su propia desnudez

08 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

na semana sí, y otra también, las noticias siguen dando testimonio de expoderosos que se han quedado en cueros con el paso del tiempo. Es la inexorable caída de la hoja, que conduce a este larguísimo invierno social donde parece que todos los caducifolios andarán desnudos. Laus Deo. El ropaje que prestaban los agradecimientos, las expectativas de recompensa, los halagos y las complicidades se ha caído porque ya no es útil a una de las partes. No ha de extrañar a nadie que, en el inmenso universo de las alegorías, a la Verdad se la haya querido representar sin ropa alguna. La Justicia es ciega y con balanza, la Esperanza se presenta con un ancla, la Fortaleza con una columna o un león… pero siempre van vestidas. Solo en ocasiones se atreven los artistas a descubrirle algún pecho a la Libertad, con o sin antorcha, pero la única que desde el Renacimiento exige el desnudo, integral o sugerido, es la Verdad, aunque pueda acompañarse a veces con un sol radiante y otros atributos. Nuestro sueño es conocer la verdad desnuda, sin los ropajes con que unos y otros suponemos quieren vestirla.

El cuadro de Van Thulden que sirve de ilustración principal es la representación alegórica de una máxima que era muy popular en el siglo XVII, y se expresaba con latina contundencia: Veritas filia temporis, es decir, la verdad es hija del tiempo. O sea que, tarde o temprano, las cosas acaban sabiéndose, como dice la sabiduría popular, que confía en ese tiempo porque pasa volando (y digo yo que por ello se representa con alas). Son antiguos saberes. Desde los clásicos griegos siempre es el tiempo quien descubre la verdad oculta, con sus méritos y sus pecados. Es lo que tiene a su favor la justicia, que es lo que ahora nos provoca, pero también lo tienen muchas otras vertientes de la actividad humana. Por ejemplo, el tiempo también pone en su sitio (fuera del olimpo) a muchos artistas que lo fueron mientras eran contemporáneos y pasaban por el arco. En la ciencia sucede lo mismo, pero todos los científicos ya lo saben, y están seguros de su interinidad. La ciencia es una exhibicionista de su propia desnudez.

El riesgo de desnudez en la monarquía (sean reyes o infantas) lo ha sugerido como nadie Hans Christian Andersen en su paradigmático cuento El traje nuevo del emperador. El escritor danés nos relata cómo a un rey, que no pensaba más que en su elegancia, le visitaron dos listillos y le vendieron un traje de telas invisibles, pero que, según pregonaban, solo podían ver aquellos que no fueran estúpidos. Con esas condiciones, toda la corte elogiaba la belleza de tales vestiduras, incluido el propio monarca, y también los allegados y demás vecinos de la ciudad, que no querían verse calificados de ineptos. También lo hicieron las personas de máxima confianza del rey, cuidando de conservar su puesto y su empleo. Todos participaron de la farsa hasta que el día de la fiesta, en el desfile, mientras todo el pueblo admiraba el invisible traje, un niño exclamó: «¡El rey está desnudo!». Huelgan comentarios, pues es un cuento para niños. Punto y aparte.

Los árboles desnudos son hermosos. Exponen al invierno aquella estructura que define su forma y su verdad, y que les servirá para vestirse del follaje que las alimenta con la fotosíntesis. Se desprendieron de él por aquello del ahorro. Con pocas horas de sol, y bajas temperaturas, las hojas ya no eran rentables, pues el mantenimiento superaba la productividad. Por ello los árboles se desnudaron. Pero bajo su apariencia inerte se ocultan tejidos vivos preparados para afrontar el invierno. Las células tienen más lípidos y azúcares, con lo que disminuye el punto de congelación; las membranas se vuelven más elásticas, y no se rompen con la posible formación de cristales de hielo. La desnudez verdadera les garantiza la vida. Reflexionemos. La verdad (desnuda) os hará libres, que dice el Evangelio de Juan (8,32).

 Palabras con historia

Este mundo triste / al que está desnudo viste / y al desnudo lo desnuda.

Pedro Calderón de la Barca (1600-1681)

No sé qué luz, de dentro, de quién, iba naciendo, iba envolviendo tu desnudo amoroso, oh aire, oh mar desnudo.

Blas de Otero (1916-1979)

Verte desnuda es recordar la tierra. / La tierra lisa, limpia de caballos. / La tierra sin un junco, forma pura / cerrada al porvenir: confín de plata.

Federico García Lorca (1899-1936)

Y cuando llegue el día del último viaje, / y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, / me encontraréis a bordo, ligero de equipaje, / casi desnudo, como los hijos de la mar.

Antonio Machado (1875-1939)

Los pensamientos y las emociones, cuando están desnudos, son tan difíciles como los hombres desnudos. Hay, pues, que vestirlos.

Paul Valéry (1871-1945)

actividades 

1. Entre los días 6 y 10 de este mes de marzo celebramos la 29.ª edición de la Semana de la Prensa en la Escuela. Es la gran ocasión para analizar los desnudos en las noticias que nos presentan los periódicos. Por ejemplo, busca noticias que no podrían aparecer con un texto desnudo de fotografías, y busca también imágenes que no tendrían sentido si van desnudas de su pie de texto.

2. Las imágenes de árboles desnudos facilitan menos información que cuando podemos verles las hojas, pero aun así son un reto para los jóvenes científicos. En esta fotografía puedes ver ramas de dos árboles distintos en invierno. ¿Puedes decir si son de la misma especie? ¿En qué te basas para afirmarlo?

3. Busca un árbol sin hojas y haz una descripción detallada de él. Fíjate en detalles de su corteza, en la presencia o no de musgos en el tronco (¿están a todo su alrededor?). Mira también si tiene líquenes, fíjate en la forma de las ramas, en cómo disminuye su grosor. ¿Son siempre las ramas más altas las más delgadas?

4. Andersen escribió el cuento sobre el rey desnudo en 1837, pero esa historia tiene otros antecedentes literarios, el más antiguo de los cuales se encuentra en el «Libro de los ejemplos del conde Lucanor y de Patronio», escrita por don Juan Manuel en 1335. Lee «De lo que contesció a un rey con los burladores que fizieron el paño», de «El conde Lucanor», en: http://bit.ly/2mtQOad. Haz la adaptación a la lengua actual e incluye dos líneas con tu síntesis de la moraleja que se deduce de esta historia.