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Y la lección de hoy: la disección de una lata de conservas

Antón Parada RIBEIRA / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Unos 70 alumnos del centro rural agrupado iniciaron una serie de actividades de carácter nutricional y científico que durarán hasta junio

15 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«Hai un animal no mar que non se come e a súa comida favorita é o mexillón, alguén sabe cal é?». Nada más ser pronunciada esta frase, el interior de uno de los espacios de la rianxeira Aula Activa do Mar se llenó con un murmullo que acabó por convertirse en una tormenta de respuestas. «Unha pista: ten cinco brazos», entonces la mayoría de los alumnos del CRA de Rianxo allí presentes cayeron en la trampa: «¡O polbo! ¡O polbo!». Hasta que la tímida voz de la pequeña Valeria acertó: «Unha estrela de mar».

Esta escena forma parte del inicio de una serie de actividades sobre ciencia y alimentación, que los más de 70 jóvenes de este centro rural agrupado realizarán a lo largo de todo este curso. Ayer le tocó el turno a Almorzos saudables, una ponencia alimentaria en la que los alumnos aprendieron el proceso de cómo se elabora una lata de conservas, segundo el producto que contenga, o los beneficios que esconden dichos alimentos.

Es más, todos los niños tuvieron una deliciosa parte práctica, en la que degustaron varias unidades cedidas por uno de los colaboradores de este proyecto, la firma local Conservas Cortizo. Pero antes de conseguir tan grato premio, fue necesario demostrar que estaban muy atentos a los secretos marinos de los que están tan vinculados económicamente en la villa rianxeira.

Secretos saludables

«Onde gardariades unha lata de anchoas?», volvió a preguntar uno de los monitores, ante un proyector de diapositivas que acompañó a cada ejemplo mostrado. «Os envases deste tipo deben gardarse na frigorífico, aínda que estean pechadas, pois son unha semiconserva», continuó su compañera. Lejos de ser un mero catálogo de consejos, cada explicación profundizaba en la historia de Rianxo, relatando, por ejemplo, que los marineros fueron los primeros en llevarse de marea estos alimentos.

Cada uno de estos tesoros que se arrancan del mar fue expuesto con su correspondiente valor nutricional. Así se resaltaron las propiedades en calcio de las sardinas, que solo poseen cuando se han tratado para poder comerse con espinas o los niveles de hierro con los que cuenta el mejillón. No podía faltar el Omega 3 contenido en el atún, que los alumnos entendieron al momento: «É unha graxa boa».

Mas el momento que todos estaban esperando, desde que accedieron al recinto y vieron las filas de cajitas y de envases dorados, se materializó cuando los responsables de la ponencia sentenciaron: «Imos ao interesante, quen quere comer un bocadillo?». Y de esta forma, los renglones de latas de conserva fueron desapareciendo en detrimento de una cola ordenada, compuesta por las decenas de pequeños, con sus sonrisas por estandartes.